999º Escuadrón de Pruebas

“Mi objetivo era hacer una nave a la que el 999 le hiciera ilusión pilotar.”

Así lo dijo Silas Koerner, director general de Consolidated Outland y fanático acérrimo de las naves espaciales, durante una conferencia de prensa en la que desveló el Mustang. Desde prácticamente los inicios del viaje interplanetario, el escuadrón 999 ha existido de alguna manera oficial u otra. Sus pruebas de los límites tecnológicos de una nave y osado pilotaje de naves espaciales experimentales han ayudado a guiar a la humanidad hasta las estrellas. Aunque el escuadrón 42 alberga a los mejores pilotos de caza de la UEE, el escuadrón 999 puede tener entre sus filas a muchos de los pilotos más valientes de la humanidad.

 

VOLANDO SIN MIEDO HACIA ADELANTE

Los orígenes del escuadrón 999 se remontan a hace más de 800 años. A mediados de la cuarta década del siglo XXII, Roberts Space Industries empezó a probar el prototipo del Zeus, un explorador de corto alcance que acabaría haciendo historia como la primera nave espacial disponible comercialmente. La meta de RSI de dar a la gente una manera segura de ir a las estrellas era una apuesta muy cara.

Poco más de cincuenta años antes, RSI había creado para las fuerzas militares el motor de núcleo cuántico, capaz de alcanzar un 1% de la velocidad de la luz. Con el paso del tiempo, tanto civiles como diversas industrias empezaron a pedir que esta tecnología fuera puesta a disposición del sector privado. Nos vamos ahora hasta el despegue del prototipo del Zeus. RSI había estado escuchando y trabajado en optimizar el impulsor cuántico lo suficiente para hacerlo comercialmente viable. Sin embargo, hubo preocupaciones por el riesgo potencial que supondría poner una tecnología tan potente en manos de pilotos sin entrenamiento militar. Los primeros vuelos de prueba realizados por RSI no calmaron precisamente esos temores.

El principal problema que RSI tuvo con el Zeus durante esos vuelos de prueba fue su integridad estructural. Esos problemas culminaron en 23-6-2136 cuando, durante un vuelo no automatizado que estaba siendo retransmitido por todo el mundo, el fuselaje de uno de los primeros Zeus se hizo pedazos mientras salía de la atmósfera terrestre, destruyendo por completo la nave y matando al piloto de pruebas. El desastre conmocionó a la gente y de repente los terroríficos peligros del viaje espacial dejaron en segundo plano la emocionante idea de hacerlo asequible y accesible.

Desesperada, RSI acudió a la famosa piloto de la Armada y de pruebas Michelle Saleno en busca de ayuda para mantener con vida el programa Zeus. Saleno, a quien sus amigos llamaban cariñosamente Sal, tenía una amplia experiencia con el motor de núcleo cuántico de RSI y ostentaba el honor de ser la primer piloto en volar a velocidad cuántica más allá de Júpiter. Saleno había estado presionando a favor de la formación de nuevos pilotos de pruebas que estuvieran especializados en naves espaciales de tecnología punta.

En esa época, la gente de la Tierra estaba completamente sola en el universo, y aunque la flota espacial de la Armada se estaba ampliando, sólo había una pequeña ala de pilotos activos. Saleno sabía que a medida que el mercado de naves espaciales civiles se ampliara para incluir el viaje cuántico, la Armada tendría que crecer con igual rapidez para mantener su superioridad en el terreno.

La Armada aceptó el plan de Saleno y la primera encarnación del 999º Escuadrón de Pruebas cobró forma. Dado que el Escuadrón de Pruebas fue creado fuera de la estructura organizativa normal, se suponía que su designación como 999 sólo iba a ser temporal hasta que a la unidad le pudiera ser asignado un número de forma apropiada, pero acabó quedándose con esa designación original. Tras acordar que la Armada aportaría recursos que servirían para ayudar a RSI a desarrollar su nave comercial, Saleno y su personal se pasaron todo el primer año exigiendo cambios antes de que ella o cualquiera de sus pilotos fuera a efectuar el primer vuelo de prueba. Saleno discutió con ejecutivos de RSI por el fuselaje de la nave y obligó a RSI a revisar por completo su diseño. Finalmente, en 19-3-2137, Saleno subió a bordo del Zeus para realizar su primer vuelo de pruebas.

El nuevo Zeus demostró haber valido la espera. A las 15:09 TET, Saleno aterrizó sana y salva. Harían falta más pruebas, pero gracias al duro trabajo del 999, la salida de la primera nave comercial equipada con impulsión cuántica se había convertido en algo inevitable.

RSI promocionó su éxito y, de la noche a la mañana, Saleno se convirtió en una celebridad mediática. Fue presentada como una persona propensa a correr riesgos dispuesta a sacrificar su vida para que toda la humanidad pudiera alcanzar las estrellas. En privado, Saleno estaba molesta por la imagen que daban de ella y dejaba sobradamente claro que tenía la intención de morir de extrema vejez y no durante un accidente en un vuelo de pruebas. Tal como dijo una vez: “El trabajo de un piloto de pruebas no consiste en correr riesgos; consiste en conseguir resultados. Tiene tanto que ver con volver a posarse en el suelo totalmente indemne, como con volar sin miedo hacia adelante.”

 

LOS INESTRELLABLES

Durante dos siglos, las fuerzas militares emplearon al escuadrón de Saleno para probar naves. Eran quienes forzaban las nuevas naves al máximo y creaban protocolos de entrenamiento para aquellas naves que iban a ser puestas en uso regular. El trabajo del escuadrón era tan importante que cuando la UNE fue creada en 2380, el escuadrón fue incorporado directamente a la nueva estructura organizativa naval conservando intacta su designación de 999. Fue una de las pocas unidades militares que tuvo esta prerrogativa.

Durante la Primera Guerra Tevarin, los pilotos del 999 fueron los primeros en probar variantes del Retaliator. Algunos oficiales del alto mando exigieron acortar el proceso de pruebas y que las naves que se necesitaban en el frente fueran destinadas al servicio activo de inmediato, pero (gracias a sus heroicidades en la batalla de Idris IV), el entonces coronel Ivar Messer tenía suficiente influencia como para recomendar que el despliegue de los Retaliators se postergara hasta que el 999 los hubiera probado por completo. Los historiadores afirman que esta decisión salvó las vidas de centenares de pilotos, ya que durante el proceso de pruebas se descubrió y arregló una unidad de transferencia de energía fatalmente defectuosa.

Hoy en día, el 999º Escuadrón de Pruebas forma parte de la 18º Flota de Combate y llama hogar al sistema Cronos. El escuadrón utiliza la vasta extensión de ese sistema para probar la próxima generación de cazas militares. Según los informes, están dándole caña al nuevo Aegis Sabre para comprobar si debería convertirse en un elemento básico de la flota de la Armada. Tanto los ejecutivos de Aegis como los pilotos de la Armada están esperando ansiosamente a oír la opinión de este reverenciado escuadrón acerca del ultramoderno caza.

Durante siglos, el 999º Escuadrón de Pruebas ha tenido fama de albergar a algunos de los pilotos más osados de la Armada, y el apodo del escuadrón, “the Wreckless” (“los Inestrellables”), alimenta esa reputación. En Sin miedo hacia adelante, la historia del escuadrón escrita por Joyce Tuite, se reveló la importancia que tenía ese apodo.

Según antiguos miembros, la primera pregunta que se les hacía durante la entrevista para unirse al escuadrón era “¿Qué significa “the Wreckless” para ti? La mayoría de pilotos jóvenes contestaban algo en la línea de forzar la velocidad de las naves hasta el límite o sacrificar sus vidas por el beneficio de la humanidad. Esos adictos a la adrenalina eran descartados y asignados a alguna otra unidad. Los pilotos que pasaban a formar parte del 999 solían ser conscientes de algo que Saleno solía repetir con frecuencia: “¡Los detalles lo son todo!”. Se habían fijado en el apodo del escuadrón y notado la “W”. El cometido del 999 consiste en llegar hasta el límite sin dejar de ser “wreck-less” (sin accidentes), y no “reckless” (temerarios).

El reconocimiento de estas distinciones y detalles es lo que ha convertido el 999º Escuadrón de Pruebas en uno de los destinos de verdadera élite en la Armada de la UEE, a la vez que una parte vital en la mejora del vuelo espacial a lo largo de los siglos.

Original.