Paremos el “Filing”

PAREMOS EL “FILING”

Editorial
por Calesta Kiang

HA PASADO poco más de un año desde que mi hijo, Tarek, fue muerto. Decidí escribir esta carta al Aremis Post porque fue esta misma noticiera la que informó primero sobre su muerte sin sentido, y aun así, después de todo ese tiempo, la popularidad del “filing” sigue creciendo de manera incesante entre los jóvenes de nuestro planeta. Como una madre que ha visto como esta estúpida moda hacía pedazos su mundo, os imploro que pongamos fin a esta práctica de una vez por todas.

Para aquellos de vosotros que todavía no seáis conscientes de este plaga que está afectando a la generación más joven de nuestro planeta, el “filing” es el nombre que muchos adolescentes le dan al acto absurdo de buscar intencionadamente un encuentro con los vanduul. La constante amenaza de un ataque no es suficiente para nuestros niños, de manera que han empezado a volar expresamente dentro de los terrenos de caza de los vanduul y provocar a esas despiadadas criaturas para que les ataquen. Para “ganarte tu filo” o ser “afilado”, los sensores de un piloto tienen que detectar una señal de blanco fijado procedente de una nave vanduul. A partir de ese momento depende del aspirante a “filo” el ser capaz de eludir al vanduul y regresar sano y salvo a casa, donde se supone que serán felicitados por sus camaradas y les dirán lo “explosivos” que son. Un fin de semana, mi hijo y dos de sus amigos, Kyle Allens y Li Con, partieron de este sistema para intentar probar esta práctica. Ninguno de ellos sobrevivió.

Cuando te fijas en la manera en que el conflicto con los vanduul ha sido idealizado por todo el Espectro, ¿a alguien le sorprende que el ser capaz de alardear de haber tenido un encuentro con ellos se haya convertido en la cima del a popularidad? Hace solo unas pocas semanas se celebró el torneo de Arena Commander y miles de millones de jóvenes de todas partes del Imperio se reunieron para presenciar cómo los campeones de la simulación combatían una y otra vez a los vanduul sin tener que sufrir ninguna consecuencia. Este así llamado “juego” es alabado por su realismo, y los jugadores que ganan el torneo reciben como premio una asombrosa cantidad de créditos. ¿Como van a no pensar los adolescentes impresionables que la contrapartida en la vida real de esta experiencia no va a ser igual de divertida y emocionante? Arena Commander es básicamente un curso de entrenamiento para el “filing”.

Luego, evidentemente, están los vídeos y las historias con las que somos bombardeados cada día. El vuelo de los 42 es uno de los vídeos con mayor audiencia, y aunque ya han pasado bastantes años desde que fue publicado, no se me ocurre ningún niño de hoy en día que no haya leído la serie Cielos Ardientes por lo menos una vez. Aunque estos relatos están basados en hechos históricos, muestran el actual conflicto con los vanduul como una aventura emocionante en lugar de la tragedia que es tantas veces en la vida real.

Ahora bien, la intención de esta misiva no es la de echarle la culpa a alguien, sino encontrar alguna solución. Mi propósito no es conseguir que Arena Commander o cualquier otra cosa sean prohibidos o censurados, sólo estoy señalando estos ejemplos para que la gente pueda comprender mejor a qué están siendo expuestos sus hijos y cómo puede estar distorsionando su percepción acerca de cómo funciona realmente el universo. Resulta evidente cómo el “filing” puede acabar convirtiéndose en algo tan tentador cuando te das cuenta de la forma en que los vanduul están siendo presentados constantemente como caricaturas villanescas fáciles de derrotar, en lugar de lo que son realmente, criaturas salvajes capaces de matar sin pensarlo dos veces.

Depende de todos nosotros, como padres y mentores, el hablar con nuestros hijos y conseguir que se den cuenta de la verdad en este asunto. Por favor, habladles de mi hijo, de sus amigos, y de las docenas como ellos que han perdido sus vidas. Explicadles lo mortíferos que son realmente los vanduul.

El primer paso es lo que todos nosotros podemos hacer en nuestro hogar para marcar una diferencia, pero hay algo que la propia UEE puede hacer también. Propongo que se imponga un límite de edad en el uso de puntos de salto. Los menores no acompañados deberían verse restringidos al vuelo intrasistema. Aunque nuestro planeta no esté reconocido, si nos mantenemos unidos, Ciudadanos o no, la UEE no será capaz de ignorar nuestras voces. Juntos, podemos conseguir un auténtico cambio y salvar incontables vidas.

Os prometo que ésto es algo por lo que seguiré luchando en recuerdo de Tarek, y espero que todos vosotros os unáis a mí en la tarea de poner fin al “filing” de una vez por todas.
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Calesta Kiang reside en Nueva Corvo, Aremis. Ésta es su primera contribución al Aremis Post.

Original.