Covalex Shipping

Se dice que si quieres ver los rincones más lejanos del Imperio, alístate en la Armada. Y si quieres ver lugares todavía más distantes, entra en Covalex Shipping. Con centrales de carga en docenas de sistemas y transportes contratados llevando carga a prácticamente cualquier sitio, Covalex se ha convertido en una parte indispensable de la vida diaria en la UEE. Muchos se sorprenden al enterarse de que esta próspera compañía puede trazar sus orígenes hasta unos inicios no demasiado legales.

Un comienzo difícil

Cerca del final de la Era de los Messer, el gobierno, desesperado por financiar un complejo militar siempre creciente, subió los impuestos de los envíos interplanetarios hasta un punto en que parecía que cualquier artículo extraplanetario iba a convertirse en un lujo inalcanzable. Con el férreo control que la UEE ejercía sobre el flujo de mercancías, muchos habían empezado a recurrir a contrabandistas del mercado negro para conseguir los artículos diarios que necesitaban para sobrevivir. En esa época, el contrabandismo, aunque extremadamente lucrativo, era aun más peligroso que en la actualidad. La Armada tenía órdenes de tomar medidas extremas para proteger los importantes ingresos derivados de esos impuestos, y a los contrabandistas se les trataba con dureza y a veces hasta con fuerza letal. Pero aun así, miles de hombres y mujeres, conocidos en esa época como “suministradores”, desafiaban los puntos de salto y los bloqueos para transportar en secreto mercancías por todo el Imperio.

Una de esos suministradores, Hanso Malloy, decidió que tenía que haber una forma mejor de hacer las cosas. Si pudiera conseguir una licencia oficial de transporte, podría pasar de contrabando mercancías con más facilidad que cualquiera de sus competidores y se le prestaría menos atención en las a menudo peligrosas estaciones de escaneo. Desgraciadamente, cada año sólo se concedían un puñado de nuevas licencias, y conseguir una de ellas era un proceso largo y costoso. Si trataba de adquirir una licencia de la manera normal, sus probabilidades serían casi nulas. Pero para Hanso, la manera normal era la que ella nunca seguía.

Hanso se figuró que si quería adquirir una de esas licencias, tendría que encontrar algún producto por transportar que todo el mundo necesitara pero nadie quisiera llevarlo. La respuesta le llegó cuando un granjero, Covantino Lexly, le pidió que pasara de contrabando una carga de un fertilizante llamado molinitronesa hasta un mundo recién terraformado en el que Covantino quería establecerse. El granjero estaba desesperado porque la mayoría de los transportistas normales se negaban a llevar la molinitronesa al tratarse de un producto derivado de residuos animales altamente peligroso. El problema consistía en que, a pesar de ser un fertilizante excelente para suelos terraformados, existían alternativas más baratas y seguras, aunque de menor rendimiento. El pequeño aumento en el producto de las cosechas no compensaba la cantidad de créditos que le costaría transportarlo todo el camino hasta la frontera… por lo menos si lo hacía a través de un transportista normal.

Con el Imperio ansioso por fomentar el desarrollo de esos nuevos planetas, Hanso vio su oportunidad. Se saltó la junta de concesión de licencias de la TDD y solicitó directamente al Ministerio de Agricultura una licencia especial para transportar específicamente molinitronesa. Hanso llamó a su compañía Covalex en honor al granjero que le había inspirado la idea. Lo mejor de todo, no obstante, era que el fertilizante era por naturaleza muy difícil de escanear a través de él, y muy pocos agentes de aduanas estaban dispuestos a registrar a mano esa horrible sustancia. Hanso no sólo había conseguido su licencia, sino también una manera perfecta de pasar mercancías de contrabando.

Pasando a la legalidad

Con su licencia en la mano, Hanso empezó a transportar “fertilizante” a todos los sistemas imaginables. Siendo una de esas personas que jamás se duerme en los laureles, Hanso se dio cuenta de que los términos de su licencia también podían ser aplicados a subcontratistas. No tardaron en haber suministradores de todas partes que le pagaban a Hanso para poder volar con los colores de su compañía. La única regla que les imponía era que debían transportar la molinitronesa y, aun más importante, tenían que cobrar un precio justo por las mercancías que estaban pasando de contrabando. Hanso sabía que la buena voluntad de la gente era algo casi tan importante para salvaguardar su medio de vida como cualquier otra cosa. Fue esta visión a largo plazo la que pronto hizo que la visión de una nave con los colores de la compañía Covalex aterrizando en tu pueblo fuera un acontecimiento merecedor de ser celebrado. Estas naves anunciaban la llegada de no solamente fertilizante barato (si es que te interesaba ese producto) sino, aun más importante, artículos del mercado negro a precios razonables.

No pasó mucho tiempo antes de que los administradores de la UEE se percataran también de esta reputación tan positiva. Con su propia popularidad menguando, necesitaban los servicios de un proveedor en el que pudieran confiar para transportar mercancías por sistemas que se habían vuelto hostiles a la ocupación de la UEE. El gobierno de los Messer se puso en contacto con Covalex y promulgó un decreto según el cual Covalex se convertía en proveedor oficial de Imperio. Habiéndosele concedido pleno acceso a través de todas las fronteras y líneas militares, las naves de Covalex empezaron en seguida a llevar suministros a las tropas de los Messer y por primera vez en su historia transportaron de forma oficial algo más que fertilizante.

Todavía conservando su alma de contrabandista, y siempre una mujer de negocios prudente, Hanso se dio cuenta de que, a pesar de este contrato tan lucrativo, los tiempos estaban cambiando y que los vientos empezaban a soplar adversos para los Messer. Hanso decidió atenerse al lema habitual de su compañía de mantener a la gente contenta. De esta manera, las naves de Covalex empezaron a pasar de contrabando armas para las fuerzas rebeldes mientras seguían proporcionando alimentos secos a la Armada. Los productos que pasaron de contrabando pueden atribuirse de muchas maneras el haber ayudado al éxito del alzamiento.

Cuando la revolución por fin terminó y los Messer fueron depuestos del poder, Covalex se había establecido firmemente como una compañía indispensable y con los intereses del pueblo en mente; el sitio al que acudir cuando realmente necesitas asegurarte de que algo llega a dónde necesitas que vaya. En poco tiempo, Covalex se había vuelto tan rentable que Hanso decidió que la compañía debería abandonar definitivamente el contrabando y centrarse por entero en el transporte de mercancías legales.

Todo lo que necesites

En la actualidad, Covalex posee una de las mayores flotas del verso; gracias a su política de contratar a operadores de naves independientes. Ha descubierto que los transportistas que vuelan en sus propias naves se sienten mucho más involucrados en el éxito de la compañía y que su compromiso incondicional asegura una nivel de rendimiento superior. En la mayoría de los sistemas, en cualquier momento dado, un porcentaje mayoritario de las naves que están volando están trabajando bajo contrato con Covalex.

Además de su rama de transporte, Covalex posee unas cuantas plataformas orbitales en una serie de sistemas. Estas plataformas, aunque propiedad de Covalex y operadas por ella, actúan también como centros de transferencia para muchas otras compañías de transporte de mercancías. Curiosamente, y es algo digno de admiración, a las compañías ajenas a Covalex que utilizan estas centrales no se les cobra ningún impuesto o tasa adicional. El no cobrarle a otras empresas es visto tanto como una forma de ampliar su influencia como una mostrar reciprocidad con el Imperio.

Algunas de las plataformas de mayor tamaño han acabado convirtiéndose en destinos turistícos. Tiendas, centros recreativos de simulación y restaurantes ocupan la mayor parte del espacio interno que no está dedicado a las empresas de transporte. Desarrollados originalmente como una forma de entretener a los transportistas entre trabajo y trabajo, estos centros turísticos se han convertido en un lugar que visitar para cualquiera que esté de paso en busca de una comida caliente y algo de compañía.

La siguiente parada

Aunque hoy en día Covalex es vista como una compañía de confianza que es responsable del transporte de una gran cantidad de carga por todo el Imperio, la fórmula de su éxito sigue siendo tanta parte de su ADN como lo son los muchísimos contenedores de carga que utiliza:

Mantén siempre a la gente contenta.

Original. Revisión por Frost.