Cubby Blast

“Filas de fusiles, estantes de escopetas, pilas de pistolas” es lo que promete con entusiasmo el holoeslogan de Cubby Blast, y la tienda cumple esa promesa, consolidando su posición como uno de los locales más excéntricos de Área 18. Aunque la mayoría de las tiendas del planeta se esfuerzan por conseguir un aura de respetabilidad, Cubby Blast parece querer mostrarse en franco desafío de la cultura corporativa que la rodea. Supuestamente inspirada en una tienda de armas en la infame estación Spider del sistema Cathcart, esta pequeña tienda de armas personales es pura contracultura. Incluso su propio nombre proviene de una expresión para vender de Cathcart que significa “esta arma dispara bien”. Es toda esta estética lo que hace de Cubby Blast un destino popular para toda la gente que esté viajando por el sistema, quieran comprar un arma o no.

En el epicentro de la tienda se encuentra su propietario/empleado Clor Vee. Un hombre cubierto de tatuajes y que habla con un fuerte acento de Cathcart, suele ser el elemento más ruidoso dentro de la tienda, deleitando constantemente a sus clientes con historias acerca del lado más turbio de la vida en Spider. Poco se sabe del hombre que abrió la tienda en 2932; las verificaciones de sus antecedentes indican unos cuantos arrestos menores por asalto y robo, pero en palabras del propio sujeto: “No conocí muchos malajes que pillaran. A mis compinches no los pillaban, los finaban.”

No debería sorprender a nadie que incluso el origen de Cubby Blast tenga indicios de escándalo. Clor Vee asegura que tras décadas de pasar armas de contrabando y otras actividades ilegales, empezó a perder su aprecio por la emoción de vivir al límite. A medida que esta insatisfacción iba creciendo, se dio cuenta de que había establecido tantos contactos dentro de la industria armamentística que tenían también negocios legales, que podía abrir un negocio en la superficie de un planeta y “dejar que los credis vengan a Vee, en lugar de Vee tener que ir a por los credis”. La primera encarnación de Cubby Blast consistía en su Freelancer y el recinto de hangar que la albergaba, antes de que pudiera trasladarse a un pequeño local ubicado en un callejón del cuarto distrito de Área 39. Allí permaneció hasta que el escándalo Avasi del 2931 sacudió los cimientos de ArcCorp. Las acusaciones de malversación corporativa y uso de información privilegiada hicieron bajar rápidamente el precio de los bienes inmuebles por todo el planeta, lo que concedió a Clor la oportunidad de no sólo adquirir un local en Área 18, sino también negociar un arrendamiento a largo plazo increíblemente favorable.

Combinando un énfasis en las tácticas de venta personal con una fantástica ubicación situada convenientemente cerca de la zona principal de aterrizaje, Cubby Blast se ha convertido en una marca en la que los entusiastas de las armas y los profesionales de servicios de seguridad de todo el Imperio han llegado a confiar. En su interior, la tienda ofrece todo tipo de armas personales, así como un amplio catálogo de armas de apoyo que van desde los cuchillos de combate a las granadas. También se pueden comprar productos defensivos, así como un repertorio siempre cambiante de artículos de excedente militar: desde chalecos blindados a incluso servos de repuesto para armaduras Titan. Muchos clientes se sienten atraídos por una llamativa serie de escaparates iluminados donde hay expuestos lo mejor de lo que Cubby puede ofrecer (aunque en el escaparate sólo hay expuestos uno o dos modelos, guardan más stock en reserva). Gracias a sus numerosos vínculos con la industria, suelen haber disponibles modelos de armas de edición limitada proporcionados directamente por el fabricante; los stocks de estos artículos siempre son extremadamente limitados, y nunca se ofrecen por el Espectro.

Aunque la tienda de momento no tiene espacio para albergar una galería de tiro, Vee no pone objeción alguna a que los potenciales clientes activen y prueben las miras de sus armas dentro de la tienda (lo que, técnicamente, es una violación de las ordenanzas locales, aunque todas las partes involucradas están más que dispuestas a saltárselas). Vee se ha ganado también la fama de ser una persona que, por un precio, es capaz de adquirir armas extremadamente raras, que suele proporcionar “sin hacer preguntas” y con documentación completamente nueva. Pegados por toda la tienda hay letreros con el lema “¡Los mejores precios del verso!”, aunque indagaciones más exhaustivas han revelado que no existe ningún sistema concreto de reclamación para quienes hayan encontrado esas mismas armas disponibles a un precio más barato en algún otro sitio. Cabe señalar que, por norma general, estas prácticas empresariales más que cuestionables no son algo específico de Cubby Blast, sino que son frecuentes en toda la industria de armas para la defensa personal.

Cubby Flast ofrece una experiencia iluminadora tanto para el aspirante a empresario como para el comprador novel ansioso por adquirir su primer arma. El aspecto y ambiente de la tienda logra alcanzar un delicado equilibrio entre abrazar su colorida estética antisistema y proporcionar una experiencia de compra muy informativa: por cada artículo dispar de baratija cultural (una diana acribillada en forma de silueta de vanduul, las típicas variantes de las clásicas pegatinas “¿El Imperator Quién?” y similares) hay también una vitrina espléndidamente iluminada exhibiendo lo último y lo mejor en tecnología de armas portátiles. Este equilibrio ha sido tan exitoso que parecer ser que compañías rivales como Centermass han hecho que sus propios empleados se hagan pasar por clientes para estudiar el interior de la tienda en un intento por copiar el ambiente del local. Esto llevó a la bastante desastrosa campaña de ventas inspirada en Cathcart que Centermass realizó en 2941.

En 29143, un productor del Espectro trató de aprovechar la extravagante reputación de la tienda para crear un programa que fue titulado provisionalmente como “¡Blast Off!”. Se rodó un episodio piloto basado en mostrar la excéntrica personalidad de Vee y su conocimiento de armas raras solicitadas por clientes inusuales. Ninguna cadena se interesó por la serie y Vee culpó el fracaso a la rechazo generalizado del público a las armas de seguridad (una opinión que comparte, ruidosamente, con cualquiera al que oiga mencionar la serie fallida). Quienes vieron el episodio piloto no están de acuerdo con que no siguiera adelante por motivos políticos, sino más bien porque las payasadas de Vee y el carácter normalmente reservado de la mayoría de sus clientes simplemente no eran buen material para una narrativa convincente. El resultado final de este proyecto fue una gran abundancia de productos de merchandising con la marca CUBBY BLAST fabricados por Vee en anticipación del éxito del programa, que se vendieron a un gran descuento y ahora aparecen con frecuencia en las tiendas de venta de segunda mano de ArcCorp.

A medida que el nombre y la fama de Cubby Blast se han ido extendiendo, también lo han hecho las sugerencias de expansión. Es de conocimiento público que varios grupos de gestión de fondos han hecho ofertas importantes, con la esperanza de convertir el negocio en un muestrario de alcance galáctico de armas y armaduras, pero, hasta ahora, todas sus ofertas han sido rechazadas. Aunque Clor Vee ha expresado su interés por el potencial de convertir su marca en una franquicia, hace poco apareció en una emisión clandestina del Espectro donde dijo: “Sí, las grandes van sobradas de credis y tal, pero Cubby Blast nunca crecerá más que Vee”.

Original. Revisión por Frost.