Devolver la Gratitud

Saludos y felicitaciones desde Cronos. Quiero dar una cálida bienvenida a quienes ya son mis amigos, y para aquellos de vosotros que os estáis preguntando dónde os acabáis de meter… pues mirad, soy el Viejo Jegger y ésta es mi pequeña porción del Espectro a la que llamo Lejos de Casa.

¿Sabéis una cosa? Una vez me paró un saltarrutas saliendo de Nyx que quería saber por qué le puse a este programa Lejos de casa si resulta que yo vivo en mi nave. “¿Pero tu casa no es Shana?” me repetía una y otra vez hasta que admití que tenía razón en ese punto. He vivido en esta vieja nena más tiempo que en cualquier otro sitio donde haya colgado mi casco de vuelo, por lo que, sí, en cierto modo, llevo conmigo mi hogar a dondequiera que yo vaya, y esa es una importante razón por la que me encanta la vida que llevo. Pero volar en solitario tiene otro factor importante: la parte en la que miras más allá de tu carlinga y no ves nada más que negrura y sabes que estás completamente solo; todo lo solo que una persona puede llegar a estar. Esa sensación que notas entonces (libertad, tranquilidad y tristeza, todo junto) para mí representa la sensación de estar lejos de casa, y supongo que, en cierto modo, de eso es lo que trata este programa.

Sí, ya lo sé. A ese saltarrutas de Nyx tampoco le pareció que tuviera mucho sentido.

Oh, antes de que me olvide, quiero darle las gracias a todos aquellos de vosotros que se han acordado de alguna manera de que este mes era mi cumpleaños. Sus amables palabras y vídeos me han hecho sonreír durante días. Sentirte tan feliz puede acabar haciendo que te duela la cara si no estás acostumbrado a ello. Aunque, para seros sincero, a estas alturas yo ya debería estarlo. No importa cuantas veces me lo recuerden, casi me hizo caer de culo el ver lo amable y cariñosa que puede llegar a ser la gente de este verso.

Mi cumpleaños es de hecho la razón por la que estoy pasando el rato en Cronos. Os lo creáis o no, yo y el proyecto Mundo Sintético nacimos el mismo día. El protoplaneta fue puesto en este sitio justo cuando yo estaba asomando la cabecita. Ya os podéis imaginar por qué es para mi una especie de tradición personal deambular por este sitio cuando llega diciembre y darle un vistazo para ver cómo anda la cosa. El tamaño que tiene me sigue quitando el aliento. El Mundo Sintético es una de esas cosas de las que casi todo el mundo tiene una opinión: un desperdicio de dinero, la prueba de la arrogancia del Imperio, la futura salvación de la humanidad, o lo que sea. La única cosa de la que yo estoy seguro es que es un panorama impresionante, y salga bien o mal, el simple hecho de que hayamos intentado hacerlo me hace sentir un poco orgulloso. Aunque, para seros completamente sincero, no estoy seguro de si voy a querer verles finalizar la cosa. Sé que suena un poco tonto, pero en algún momento se me metió en la cabeza que mi camino no va a terminar hasta el día en que el planeta lo esté. Porque somos algo así como hermanos.

Aparte de mi cumpleaños, el otro acontecimiento en esta época del año que es casi igual de popular es el Día del Viajero. Para los vagamundos como nosotros, es una gran celebración. De toda la gente con la que me topado ahí fuera, casi todos (yo incluido) tenían alguna historia espectacular acerca de cómo celebraron el primer día de enero. Aquellos de vosotros que me estaban escuchando hace unos cuantas meses tal vez recuerden que hablé un Día del Viajero concreto en que la tripulación de la Evo Horizon me sacó las castañas del fuego. Pues bien, desde que conté esa historia, he estado dándole vueltas, y en vez de celebrarlo como he hecho siempre, he decidido que este año voy a inspirarme en su buena acción y encontrar alguna forma de devolver la gratitud. ¿Qué mejor forma de honrar el Día del Viajero que siendo capaz de crear nuevas historias de caridad y generosidad? Para ese fin, voy a ir a una CTR, cargar tanto combustible, comida y equipo de reparaciones como esta lancer pueda llevar, y saltaré a Odín. Cuando sea el día uno, voy a estar ahí fuera buscando cómo echar una mano de la forma en que pueda. Tal vez ya no soy tan ágil en gravedad cero como solía ser, pero todavía soy capaz de parchear bastante bien un casco cuando hace falta.

Y la mejor parte de hacer este programa es que no sólo voy a hacer algo que está bien, sino que puedo contaros mi historia y a lo mejor convencer a unos cuantos de vosotros para que hagáis lo mismo. Como ya he dicho antes, es realmente increíble lo amable y cariñosa que puede ser la gente. Tal vez juntos podemos conseguir que el hogar parezca estar un poco más cerca para quienes lo necesiten.

Espero con interés escuchar vuestras historias, así como contaros las mías el próximo año. ¡Nos vemos en el 2946!

Aquí el Viejo Jegger, cambio y corto.

Original. Revisión por Frost.