Marte

Hola de nuevo, viajero. Hay millones de vistas por ver en el universo. El equipo de EL AVISTADOR está aquí para asegurarse de que consigues la mejor experiencia de viaje posible.

A lo largo de los milenios, se le ha llamado la Estrella Llameante, Horus el Rojo, Angaraka, el Planeta Rojo. Ahora se le conoce por un solo nombre:

MARTE

Seguramente ya estáis en camino hacia este lugar (y por eso estáis leyendo esta sección), pero quizás sólo estáis pensando en hacer el viaje. En cualquier caso, aquí en EL AVISTADOR seríamos negligentes si no enfatizáramos la importancia histórica de Marte en la evolución del viaje de la humanidad hacia las estrellas. Para decirlo claramente, Marte fue nuestro primer paso. Antes de que llegáramos aquí, estábamos todos hacinados en la Tierra, si es que os lo podéis creer.

PRESENTANDO PORT RENATUS

Llamado en honor a la iniciativa global para terraformar el planeta, Port Renatus lleva aquí desde literalmente el principio de todo. El centro de la ciudad señala el punto donde se produjo el primer aterrizaje y se estableció el campamento base, montado durante la expedición técnica inicial para valorar el proceso de terraformación realizada en 2120.

Fue en este lugar donde murieron la mayoría de los cuatro mil ochocientos sesenta y seis científicos y técnicos durante la Gran Tragedia de Marte de 2125. Una vez que el proceso de terraformación y alteración geodinámica hubieron estabilizado finalmente el planeta, fue completamente natural que esta zona se convirtiera en la primera ciudad erigida en el recién colonizado Marte.

Vuestro vuelo de aproximación a la ciudad os hará sobrevolar el paisaje que alentó la imaginación de los antiguos humanos. Port Renatus solamente cuenta con una zona de aterrizaje, dispuesta actualmente como una franquicia local de R&H, que fue diseñada para que conservara la distribución urbana del asentamiento original… con unos cuantos edificios más, evidentemente.

Nada más haber aterrizado, podéis hallar a un representante de Aeroview Hangar en caso de sintáis interés por su oferta de hangares empresariales, o visitar los quioscos recién renovados del Departamento de Comercio y Desarrollo, provistos ahora de interfaces completamente automatizados para la inspección y transferencia de carga.

Si sólo estáis de paso por el lugar, hay unos cuantos concesionarios de naves pertenecientes a marcas de confianza como CenterMass y Astro-Armada. Si necesitáis efectuar reparaciones, id a la tienda de Terry Quell. A su edad sigue siendo un genio con las máquinas y un amigo de EL OBSERVADOR. Lo mejor de todo es que no os vaciará la cuenta corriente para hacer su trabajo.

Hay un lugar al que definitivamente tenéis que ir, y esto no admite discusión alguna. Si estáis en Port Renatus y no os pasáis por Radegast, os estaréis perdiendo una de las instituciones más veneradas de la humanidad.

Edificado en el siglo XXVI, Radegast era un bar de barrio propiedad de la familia Wilkes, cuyos miembros fueron heredando el local de generación en generación. La fama del bar creció cuando empezaron a destilar su propio whisky. Con el tiempo, una corporación se puso en contacto con ellos y les compró el bar y el licor Radegast, convirtiéndolos en una franquicia.

Poco después del inicio del siglo XXIX, la popularidad de la marca empezó a decaer antes de desvanecerse en la oscuridad. Cien años después, en 2920, los ciudadanos de Port Renatus quedaron atónitos al ver que se habían iniciado obras para reconstruir el bar Radegast con el mismo aspecto que había tenido en el siglo XXVI. Así que pasáis por allí y tomaos una copa de whisky mientras admiráis con las maravillas del pasado.

Paseando por las calles de Port Renatus, recibiréis una clase magistral de evolución arquitectónica a medida que vais pasando ante edificios erigidos a lo largo de varios siglos. El Consejo de Gobernadores del lugar ha empezado incluso a utilizar algunas de las tecnologías de preservación que han sido usadas para proteger edificios antiguos en la Tierra.

Cerca del centro de la ciudad, os encontraréis con el Monumento al Desastre de Marte, construido para honrar el edificio de los valerosos hombres y mujeres que perdieron la vida en la horrible tragedia del 2125.

Por desgracia, muchos otros aspectos culturales de Port Renatus desaparecieron durante la Era de los Messer, cuando la mayor parte de la ciudad fue transformada en zonas industriales para albergar empresas que querían estar próximas a la Tierra pero no tener que pagar el elevado coste de la propiedad en el planeta. Es una lástima que este transformación urbana nunca haya sido invertida, pero si habéis venido aquí a hacer negocios, hay un montón de sitios donde os pueden ofrecer un contrato decente.

Acudid a las terminales de información de Shubin Interstellar o Ares Geological Services para ver cuáles son las ofertas de trabajo más recientes. También os recomendaríamos hablar con Tentha Ceeeh, el infoagente de mejor fama por estos barrios. Tentha es un expatriado xi’an que lleva siglos viviendo en Marte. No se fue del planeta ni tan siquiera durante los peores años de la Era de los Messer. Y a pesar de haber vivido épocas tan malas como esa, nunca os lo encontraréis de un talante que no sea jovial y con ganas de ayudar.

Pasear por las calles de Port Renatus es como dar un recorrido por nuestra historia. Los antiguos humanos solían alzar la mirada para contemplar este diminuto planeta rojo y se preguntaban qué civilizaciones vivirían en él. Si hubieran podido ver las incontables maravillas que hay en todas y cada una de las esquinas de Port Renatus, se habrían quedado estupefactos.

Y recordad, es fantástico oírnos hablar sobre esto, pero deberíais observarlo vosotros mismos.

FIN DE LA TRANSMISIÓN

Original.