El Camino hacia el Primer Ciudadano

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HOY EN LA HISTORIA

 

15 de diciembre de 2545 TET

 

El camino hacia el Primer Ciudadano

La primera explosión tuvo lugar a las 12:00 TET. Los ecos que provocó se oyeron por todo el biodomo de Jata, alertando a todo el mundo de que algo iba terriblemente mal. Los desconcertados ciudadanos y civiles se congregaron para presenciar cómo los equipos de respuesta rápida registraban los escombros en busca de supervivientes. Poco después de que el Espectro empezara a transmitir grabaciones en directo al resto del sistema Davien, una segunda y tercera explosión estremeció el recinto. Las cargas colocadas estratégicamente infligieron daños críticos a la integridad estructural del biodomo, provocando que se colapsara causando la muerte a miles de personas que tenía debajo.

Las explosiones conmocionaron a la UPE, que acababa de sobrevivir a la Primera Guerra Tevarin. La opinión pública sentía pavor a que una célula durmiente tevarin fuera la responsable del ataque, pero los investigadores de la Fiscalía no tardaron en declarar lo contrario. Sus análisis revelaron que los componentes de la bomba eran de origen xi’an.

El mismo día en que tuvo lugar la “Atrocidad de Jata”, Ivar Messer, ostentando en esos momentos el cargo de General Supremo, estaba haciendo campaña activamente a favor de una iniciativa por eliminar el triunvirato de gobierno de la UPE y consolidar el poder en un único cargo. Messer afirmó que el Tribunal era un sistema ineficiente y anticuado en el que cada asunto se debatía de forma obsesiva sin llegar a ninguna determinación o resolución clara. Messer creía que en última instancia la decisión final debía ser responsabilidad de una sola persona, un Primer Ciudadano que fuera capaz de sacar a la humanidad del lodazal de la burocracia.

Cuando la noticia de los atentados llego por fin al sistema Sol, en vez de reunirse de inmediato con el Tribunal, Messer fue en su lugar al encuentro de la prensa. De pie ante los periodistas, Messer declaró: “He elaborado un plan que perseguirá a los responsables de la atrocidad en Jata y garantizará que esto jamás vuelva a suceder. Si tuviéramos a un Primer Ciudadano al cargo, estas medidas ya estarían en efecto. En vez de eso, el Imperio debe esperar a que el Tribunal se reúna y debata. ¿Quién sabe cuántos sistemas más habrán sufrido ataques similares para entonces?”

Durante las semanas siguientes, la Fiscalía fue incapaz de hallar a los responsables de los atentados. Aunque Messer se abstuvo de acusar al gobierno xi’an de orquestar las explosiones, su retórica cada vez más agresiva dejó pocas dudas respecto a quien consideraba responsables. Mientras tanto, los otros dos miembros del Tribunal, la Primer Secretario Janis Rezaian y el Fiscal Supremo Mauricio Tusk, criticaron públicamente a Messer por sus “diatribas incendiarias y negativa a discutir cualquier plan de actuación que no sea el suyo”. Las disputas internas del Tribunal paralizaron el gobierno y enfurecieron a un Imperio que exigía que los responsables de los atentados fueran llevados ante la justicia.

Dos meses después de la Atrocidad de Jata, una explosión arrasó el atestado edificio de la TDD en Tram y mayó a casi 700 personas. La Fiscalía determinó que las bombas presentaban la misma tecnología xi’an que las usadas en Jata. Durante los siguientes meses, la UPE se sumió en el pánico a medida que tenían lugar cuatro atentados terroristas más, provocando centenares de muertes. Convencidos de que sólo un líder fuerte podría poner fin a los ataques, los ciudadanos votaron a favor de reemplazar el Tribunal por un único Primer Ciudadano, y acto seguido eligieron a Ivar Messer para ese cargo. El resto, como suele decirse, es historia.

Una de las primeras acciones de Ivar Messer como Primer Ciudadano fue aumentar la presencia militar cerca de zonas densamente pobladas como medida disuasoria frente futuros atentados. El plan pareció funcionar, y no tuvo lugar ninguna otra explosión de bombas. Los libros de historia llegaron incluso a acreditar el fin de la campaña terrorista al fuerte liderazgo de Messer.

Posteriormente, en 2806, la UEE aprobó una Comisión de Verdad y Reconciliación para expiar los ultrajes cometidos en la era de los Messer, entregando al Arca una cantidad extraordinaria de datos hasta entonces clasificados. Sydney Kamark, una historiadora de Rhetor y profesora de Sistemas Políticos Humanos, se pasó años estudiando esa información. Fascinada por la sociopsicología detrás de la transición que la humanidad realizó del sistema del Tribunal al régimen fascista de los Messer, Kamark dedicó varias semanas de cada semestre de estudios a enseñar a los estudiantes el significado de cada ataque, pero siempre trató de encontrar respuesta a la incógnita de porqué los terroristas habían escogido el biodomo de Jata como objetivo.

Mientras examinaba los documentos recién desclasificados, Kamarck encontró un informe de arresto de la policía de Jata que contenía un nombre familiar: Cyrus Ishitaka. Días antes del ataque a la ciudad, Ishitaka había quedado atrapado en una redada policial de traficantes locales de SLAM. Había sido arrestado y fichado antes de que lo dejaran en libertad sin cargos. No había razón alguna para su liberación… solamente un nombre: Pat Mora. Una investigación de ese nombre reveló una respuesta sorprendente: se trataba de un alias militar usado por Adam Corr, otro nombre con el que Kamarck estaba familiarizada. Tanto Corr como Ishitaka habían luchado junto a Ivar Messer en la batalla de Idris IV. Adam Corr lideró a un equipo de infiltración y Cyris Ishitaka era un experto en demoliciones.

Percibiendo una posible relación, Kamarck buscó indicios de la presencia de Corr e Ishitaka en los demás sistemas que habían sufrido atentados. Rastreando su posición gracias a los contactos que mantenía regularmente con su hijo, Ishitaka fue situado en cuatro de los cinco sistemas en los días anteriores a cada explosión. Por otra parte, no se podía encontrar en ningún sitio ni a Adam Corr ni a su alias Pat Mora. Aparte de sacar a Ishitaka de prisión, Corr era esencialmente un fantasma. Al menos hasta que Messer fue elegido Primer Ciuadano y a Corr se le concedió un puesto privilegiado en las fuerzas armadas.

El destino no iba a ser tan generoso con Ishitaka. Días después de que tuviera lugar el último atentado terrorista, Ishitaka fue hallado muerto en un callejón de Nueva York con un disparo de láser en la nuca. La policía local dictaminó que se trataba de una venta de SLAM que había ido mal, pero no se halló a ningún sospechoso ni testigo. El único dato que Kamarck logró encontrar sobre el caso fue la autopsia de Ishitaka, que en esos momentos estaba precintada. Tras leerla, Kamarck descubrió la prueba más contundente de todas. El forense había encontrado algo bajo las uñas de Ishitaka: rastros de un raro compuesto químico usado en explosivos xi’an.

Kamarck reveló sus hallazgos y relató su interpretación de los acontecimientos en el superventas del 2812 El camino hacia el Primer Ciudadano. El libro consideraba a Ishitaka y Corr culpables de la campaña de atentados, pero la responsabilidad definitiva recaía en Ivar Messer, quien habría planeado los atentados como forma para llegar a Primer Ciudadano. Aunque algunos críticos se quejaron de que esta teoría se basaba en gran medida en pruebas circunstanciales, la mayoría de la opinión pública aceptó la versión que Kamarck ofrecía de los hechos.

Hasta el día de hoy, es posible que jamás llegue a saberse por completo la verdad detrás de la Atrocidad de Jata, pero lo que no puede ponerse en duda es que fue un paso crucial en el oscuro camino hacia la dictadura.

Original. Revisión por Frost.