El Centinela

 

< Transmisión reanudada >

Bienvenidos de vuelta a LA PURA VERDAD. Antes de terminar el programa de hoy, quiero dedicar unos pocos minutos a abordar directamente cierta polémica. Me han dicho que es un tema controvertido, pero sinceramente no alcanzo a ver por qué. No hago esto en directo porque sólo invita a recibir más ataques de gente que solamente busca conseguir notoriedad, pero por desgracia, se han hecho demasiadas acusaciones contra mí como para que yo me limite a quedarme sentado y dejar que me calumnien. Algunas veces el silencio es el arma más efectiva de todas. Ésta no es una de esas veces.

Como muchos de vosotros ya sabéis, este combate mediático empezó la semana pasada después de que yo ofreciera mi crítica del episodio final de la primera temporada de Escuadrón Perdido. Parece ser que referirse a ese programa como “propaganda descarada” y “un sueño húmedo patriotero pensado únicamente para reforzar las actuales tendencias pro-autoritarios de la UEE” sentó mal a mucha gente.

De repente, una serie de presuntos expertos de baja estofa, muchos de ellos financiados por el mismo megalopolio mediático que produjo el mismo vídeoprograma que yo evisceré, puso a caldo mis palabras. Retorcieron y tergiversaron lo que yo dije hasta que su intención original quedo perdida, incapaces de entender que mi profundo disgusto no estaba dirigido contra los verdaderos hombres y mujeres que están sirviendo valerosamente en nuestra Armada, sino contra la forma en que el recuerdo de uno de los escuadrones más valerosos en toda la historia de la Armada y un símbolo genuino de heroísmo y sacrificio han sido corrompidos, reducidos a meros vehículos de adoctrinamiento autoritario.

Estas interpretaciones ridículas han llevado incluso a millones de personas a que firmen una petición pidiendo que yo pida disculpas por mi opinión respecto a este programa vacío y de encefalograma plano. Pues bien, si esta noche me habéis sintonizado para oírme pedir perdón, preparaos para recibir una gran dosis de decepción.

Seré sincero, al principio toda esta situación me pareció entretenida. Estoy acostumbrado a que me insulten. Has de tener una piel muy gruesa si vas a enfrentarte al establishment, pero cualquier gracia que yo pudiera encontrar en sus desesperados intentos se terminó cuando me llamaron la única cosa que yo no toleraré. Que yo, Parker Terrell, soy un “anarquista anti-UEE”.

Esta acusación debe recibir una respuesta directa por varias razones. Primero, esta frase en concreto, la de “anarquista anti-UEE”, ha sido repetida ad nauseam. El hecho de que estas palabras exactas estén siendo usadas por diversos presuntos expertos de distintos canales sólo sirve para revelar que las élites mediáticas se han unido en un esfuerzo conjunto para acabar conmigo. No les importa si la acusación es cierta o falsa. Lo único que les importa es conseguir que la opinión pública se la crea.

Desde su perspectiva, la forma más sencilla de acabar con su problema con Parker Terrell consiste en convencer al público en general de que yo soy “anti-UEE”, para difundir así la mentira de que mi objetivo es socavar al imperio. Nada, y quiero decir nada, podría estar más alejado de la verdad.

Dejadme ser lo más claro que pueda en este asunto. Así, si os encontráis con alguien que va regurgitando la retórica habitual del Espectro, podréis citarle las siguientes palabras.

Yo, Parker Terrell, no soy un anarquista. Yo, Parker Terrell, no soy “anti-UEE”. Creo firmemente que la UEE es el mayor logro de la humanidad. Creo en los ideales que dieron origen a nuestro imperio, y haré todo lo que esté en mi mano para mantenerlos.

Amo a la UEE más de lo que nadie se puede imaginar. Creo tanto en ella que continuaré haciendo públicos los hechos desafortunados que son impopulares o polémicos. Seguiré contando la verdad acerca de los poderes fácticos. Me muestro crítico con la UEE porque quiero que funcione. Continuaré infundiendo miedo en los corazones de quienes han amañado el sistema para que funcione a su favor, porque creo que el sistema actual está tan corrupto que hacen falta medidas drásticas para que su núcleo honrado pueda sobrevivir.

Esta es la razón por la que estoy luchando tan duro por destruir la oligarquía corporativa que posee actualmente las riendas del poder. Sólo cuando estos intereses enquistados hayan sido extirpados, y el poder haya sido devuelto con justicia al pueblo, podrá la UEE alcanzar realmente la grandeza. Es por esto que hoy voy a pediros a todos que boicoteéis a todos los patrocinadores corporativos de Escuadrón Perdido,

Si realmente queremos empezar a ver cambios, tenemos que empezar golpeando a esta gente donde más les duele: en sus finanzas. Debemos librar una guerra económica contra ellos. Debemos unirnos y acordar ignorar sus productos, porque sólo cuando sus beneficios se vean atacados, empezarán a reconocer y respetar nuestro poder.

Pero hasta que ese glorioso día llegue, yo continuaré hablando y luchando por la UEE que todos nos merecemos. Consideradme vuestro centinela en guardia contra la opresión. Si vienen a por mí, eso sólo puede significar una cosa: que tengo razón.

Y si tengo razón, entonces cualquier persona con dos dedos de frente debería estar preocupada. Exagerar la hostilidad alienígena es una táctica de eficacia demostrada para establecer un régimen autoritario. Eso es lo que todos esos bufones Espectrarados no comprenden.

Mi rabia por el final de temporada de Escuadrón Perdido no fue una rabieta denigrando el lugar que ocupa el 88º en la historia. Mi rabia estaba dirigida contra un programa que está distorsionando o ignorando intencionadamente verdades históricas bien establecidas para impulsar una causa política. Hay suficiente información acerca de lo que esos valerosos hombres y mujeres del 88º hicieron durante esos dos largos y brutales días como para proporcionar suficiente drama a una videoserie entera. La única razón por la que alguien querría tomarse “libertades creativas” sería para impulsar sus propios fines. Más que cualquier otra cosa, mi reseña del final de temporada de Escuadrón Perdido fue una denuncia del lamentable estado de las cosas en nuestro panorama político actual, en el que los Poderes Fácticos están usando el valioso recuerdo del histórico sacrificio del Escuadrón Perdido para impulsar su propia agenda tiránica.

Sinceramente, no sé qué es peor. El que esta videoserie esté reinterpretando la historia para beneficiar a los corruptos líderes de nuestro tiempo, o que al público no parezca importarle.

Soy Parker Terrell y esto es LA PURA VERDAD.

Original.