El Pacto de la Línea Perry

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HOY EN LA HISTORIA

 

5 de Julio de 2793 TET

 

El Pacto de la Línea Perry

Para muchos, la Línea Perry fue conocida como la barrera interestelar entre la humanidad y los xi’an. Bautizados con más bien poco gusto con nombres de antiguas deidades humanas de la guerra, estos ocho sistemas jamás tuvieron ninguna oportunidad de ser cualquier otra cosa que una tierra de nadie. La Línea Perry representó un muro todavía mayor de desconfianza, separando nuestras dos grandes culturas e impidiéndoles llevar a cabo ningún tipo de contacto diplomático significativo.

Esto es, hasta el 2789, cuando el audaz senador terrano Terrence Akari desafió a los Messer y atravesó la Línea Perry para reunirse en Tohil III con una delegación xi’an encabezada por el mismísimo emperador Kray. Consciente del progresivo debilitamiento de la base de poder del imperator Linton Messer XI, Akari y Kray se pasaron días puliendo los detalles del famoso tratado que lleva sus nombres.

El 29 de mayo de 2789, el senador Akari solicitó una sesión de emergencia en el Senado para presentar el acuerdo de paz y exigió su votación inmediata, aprovechando que el Imperator estaba de vacaciones en Goss. Para cuando la noticia de la sesión sorpresa llegó a oídos del Imperator, fue incapaz de reunir a sus lacayos para que bloquearan el proceso. El acuerdo fue aprobado por un escaso margen.

Aunque la votación del Senado no era vinculante sin la firma del Imperator, la gente de la UEE la apoyó de forma abrumadora, demostrando que la población estaba completamente harta de estar constantemente al borde de la guerra. La demonización de los xi’an había sido una de las tretas más viejas del régimen de los Messer, pero tras el paso de más de doscientos años sin que llevaran a cabo ninguna acción claramente agresiva contra la UEE, pocos creían realmente que los xi’an fueran los hombres del saco en que los Messer los habían convertido.

Aun así, la política y la realidad suelen existir en planos diferentes. Los xi’an demostraron su compromiso por respetar el acuerdo retirando todas sus fuerzas militares de los sistemas de la Línea Perry. A pesar de esta demostración de buena voluntad y la popularidad de la que el acuerdo gozaba entre la gente, el imperator Messer XI se negó a firmarlo. Durante los años que siguieron al acuerdo, las naves militares de la UEE siguieron patrullando los sistemas de la Línea Perry, más inseguras que nunca acerca de qué estaban haciendo allí.

No fue hasta 2792, cuando la UEE se hubo librado definitivamente del yugo autoritario del régimen de los Messer, que el Imperio pudo centrarse oficialmente en reconstruir sus relaciones diplomáticas con los xi’an. Este asunto se convirtió en una prioridad para Erin Toi, quien fue elegida Imperator tras la destitución de Messer XI. Al principio, el puesto de embajador para el Imperio Xi’An fue ofrecido al senador Akari, pero él lo rechazó para centrarse en la reconstrucción de la UEE. Tras una exhaustiva búsqueda, la imperator Toi eligió a Ramon Coen para el puesto.

Este puesto fue el primero que Coen ocupó en el gobierno. Anteriormente, había dirigido el departamento de Estudios Xi’an en la Universidad de Mentor en el sistema Rhetor. Aunque carecía de ninguna experiencia diplomática, Coen era reflexivo, paciente, hablaba con una tono de voz sosegado y poseía una profunda comprensión del idioma y cultura xi’an. Era un candidato ideal para participar en cualquier discusión prolongada que fuera necesaria para normalizar las relaciones.

Los xi’an se mostraban comprensiblemente cautelosos respecto a sus relaciones con el nuevo gobierno de la UEE. Aunque los Messer habían sido expulsados, entre los propios xi’an todavía quedaban muchos individuos que estaban convencidos de que no se podía confiar en la humanidad, ya que recordaban vívidamente como había sido la vida durante el régimen de los Messer. Como una forma para poner a prueba hasta dónde qué punto estaba comprometida la UEE en la construcción de una nueva era diplomática, los xi’an tan solo pusieron un tema sobre la mesa durante su primera reunión con el embajador Coen: ¿Qué iba a hacerse con los sistemas que habían formado la Línea Perry?

Tras sacar este tema, la delegación xi’an se limitó a irse, sin ofrecer ninguna idea ni solución por su parte. El embajador Coen se pasó los siguientes seis meses investigando hasta el último detalle de este asunto, lo que incluyó un viaje de dos meses durante el cual visitó cada uno de los sistemas de la Línea Perry. Según se dice, cuando la imperator Toi se enteró de que el embajador Coen se había pasado meses sin tener contacto alguno con los xi’an, exigió saber qué estaba pasando.

Coen le explicó que la manera en que trataran y presentaran cualquier propuesta acerca de la Línea Perry determinaría el escenario para todas las futuras negociaciones. Una solución preparada con prisas y sin tener en cuenta todos los detalles sería una prueba de que la UEE no entendía con quienes estaban negociando. Ocho meses después de ese primer y breve encuentro, el embajador Coen presentó a los xi’an su propuesta de 92 páginas.

El documento lo explicaba todo detalladamente, pero podía resumirse en tres pilares fundamentales. Primero, que se llevarían a cabo operaciones militares conjuntas en cada sistema para identificar y eliminar todas las minas antinave que seguían errando a la deriva en grandes enjambres. Segundo, que los ocho sistemas que integraban la Línea Perry serían divididos a partes iguales entre los dos gobiernos. Tercero y último, la propuesta de Coen pedía que las fronteras entre lo que él llamo “sistemas de transición” quedaran siempre abiertas tanto para la UEE como para el Imperio Xi’an. Estos sistemas serían un recordatorio viviente de que el universo era un lugar mejor cuando los dos gobiernos actuaban en colaboración.

El embajador Coen y la delegación xi’an se pasaron meses revisando el documento palabra por palabra (modificando ciertas secciones, agregando otras, y determinando con exhaustivo detalle cómo se pondrían en práctica los elementos fundamentales del acuerdo. Al final de todo ese proceso, soló quedó un tema por resolver. ¿Quién se quedaría con cada sistema? Independientemente de cómo trataran de determinarlo, el punto de la discordia resultaba ser siempre el mismo planeta: Oya III.

Antes de que el sistema Oya se convirtiera en parte de la Línea Perry, se había establecido un asentamiento xi’an en Oya III. Los colonos xi’an abandonaron el sistema cuando se descubrió el punto de salto hacia espacio controlado por humanos, aunque muchos juraron que regresarían cuando fuera seguro hacerlo.

Durante las negociaciones, los xi’an fueron inflexibles en que la colonización de Oya III debía quedar en manos de los xi’an, lo que les daba derecho al sistema entero. Esta postura innegociable paralizó y estuvo a punto de hacer fracasar todo el acuerdo porque los humanos estaban igualmente deseosos de quedarse con Oya.

Oya era el único sistema en el acuerdo que estaba repleto de recursos y era actualmente habitable. La imperator Toi fue categórica en que debía quedar en manos de la UEE. Aunque Coen sugirió Virtus como una alternativa porque también era rico en recursos, la estrella gigante roja en expansión situada en su centro significaba que la presencia humana en ese sistema no iba a poder ser a largo plazo. Por lo tanto, Virtus fue considerado un sustituto inadecuado.

Preocupado ante la posibilidad de que todos sus esfuerzos acabaran siendo en vano, el embajador Coen ideó una solución inusual a este problema. Coen sabía que la imperator Toi rechazaría cualquier idea que implicara ceder la posesión de Oya, por lo que diseñó cuidadosamente un plan que esperaba que funcionara, el que acabaría siendo conocido como el Compromiso de Coen.

Según este plan, la UEE se quedaría con el control del sistema Oya, incluido Oya III. Sin embargo, el asentamiento construido previamente estaría oficialmente bajo el control de los xi’an, convirtiéndolo en la única parcela de terreno bajo soberanía alienígena dentro de la UEE. La imperator Toi no quedó demasiado entusiasmada por esta idea, pero accedió a ella. Al final, los partidarios de la línea dura dentro de la delegación xi’an también acabaron accediendo a ella.

Tras días de intentas negociaciones para ultimar los detalles del Compromiso de Coen, la propuesta fue aceptada por ambas partes. Virtus, Pallas, Hadur e Indra pasarían a formar parte del Imperio Xi’an, mientras que Tohil, Oya, Gurzil y Horus serían integrados dentro de la UEE. Con los sistemas por fin repartidos, los delegados regresaron a sus respectivos gobiernos para recibir la autorización oficial.

Ese día, el 5 de julio de 2793, el pacto de la Línea Perry fue ratificado y firmado por ambas partes, poniendo fin de forma oficial a la guerra fría y dando luz a una nueva era diplomática entre la UEE y el Imperio Xi’an, una que ha seguido fuertemente vigente hasta el día de hoy.

Original.