Escuadrón 78: Los Thorsu Atronadores

Aunque las recientes victorias del Escuadrón 78 han capturado la imaginación del público, esta unidad tiene una historia larga y distinguida que se remonta a los últimos días de la Era de los Messer. Fundado el 22 de febrero de 2604, el Escuadrón 78 fue creado como parte de la respuesta del Imperio a las batallas iniciales de lo que acabaría siendo conocido como la Segunda Guerra Tevarin. Los escuadrones de ataque eran vistos por muchos como el símbolo definitivo del poder de los Messer. Más tarde, a pesar de que muchos escuadrones estaban siendo retirados o reestructurados, el Escuadrón 78 logró sobrevivir intacto gracias a sus distinguidas acciones en los años posteriores a la guerra. El resultado ha sido un escuadrón de bombarderos que sigue volando las versiones modernas de los vehículos que les fueron asignados hace más de tres siglos, y que sigue en activo a pesar de haber vivido a través de una serie de complicadas transiciones políticas que en una ocasión llevaron incluso al arresto de la unidad entera.

Un nombre inusual

La unidad fue inicialmente asignada a una instalación de entrenamiento de fuerzas espaciales actualmente desaparecida y que estaba situada en Ankorum, en el hemisferio norte de Terra. Fue aquí donde las tripulaciones de vuelo y el personal de tierra de la unidad se sometieron a un programa de entrenamiento para familiarizarse con el Retaliator-A antes de ser desplegados contra los tevarin, y fue aquí donde adquirieron su inusual apodo: los “Thorshu Atronadores” (Thundering Thorshu).

En esa época, la base de bombarderos en Ankorum estaba tan cerca de en medio de la nada como era posible en espacio civilizado, y fue un destino detestado por toda una generación de personal militar ansioso por salvar la galaxia combatiendo alienígenas en la primera línea del frente. El primer oficial al mando del Escuadrón 78, el Capitán Jaso Iger, se dio cuenta de que podía emplear las naves espaciales completamente nuevas que se le habían confiado para conseguir que su equipo se congraciara con el hastiado personal de la base. Durante los tres primeros meses del entrenamiento, Iger iba encargando a uno de sus pilotos que realizara vuelos no autorizados para traer a la base alimentos de lujo y otros artículos procedentes del hemisferio sur del planeta. Aclamados por todos los de la base por traerles estas comodidades, la frase “darse un 78″ se hizo brevemente de uso popular entre las tripulaciones de las naves de la Armada como una expresión para disfrutar de una cena exquisita. Todo esto terminó cuando el Retaliator que estaba transportando contrabando sufrió un fallo de motores durante una aproximación para aterrizar. La torre de de control ordenó inmediatamente a la tripulación que soltara su combustible y municiones de fogueo como parte de los preparativos para un aterrizaje de emergencia. La orden fue cumplida, haciendo llover por toda la base los artículos de contrabando almacenados en la bahía de bombas: dos toneladas de patas de cangrejo thorshu bien frescas. Con ese incidente, el nombre del escuadrón fue establecido y se inició un legado de trescientos años de bromas internas del servicio con temática de marisco.

Envueltos en la gloria

Como era de esperar, el primer combate del Escuadrón 78 tuvo lugar en la Segunda Guerra Tevarin, donde recibieron múltiples galardones de batalla a medida que iban acumulando derribos de naves capitales durante ese largo conflicto. En los años siguientes, el escuadrón continuó prestando servicio en toda una serie de capacidades, incluyendo interdicción pesada antipiratería y como parte de la maquinaria de intimidación política de los Messer.

El Escuadrón 78 se aseguró su supervivencia durante una misión aparentemente insignificante realizada a principios del 2791. A medida que el control que Messer XI tenía sobre la población empezaba a debilitarse, a los escuadrones de bombarderos se les empezaron a encargar misiones cada vez más turbias. Unidades que se habían pasado sus carreras volando contra bases piratas y amenazas externas se encontraron reasignadas a mundos centrales y siéndoles asignadas la eliminación de disidentes políticos o subyugar poblaciones que se habían declarado en rebeldía. En uno de estos casos, los Thorshu Atronadores recibieron la orden de equiparse con cargas dobles de torpedos antimateria y destruir una luna habitada del sistema Ferron que se creía que era el escondite de un grupo de radicales rebeldes.

En los registros oficiales, al escuadrón se le encargó llevar a cabo un ataque quirúrgico contra una probable instalación de entrenamiento de insurrectos. Tras un viaje de cuatro horas desde el punto de salto, 48 de los Retaliators entraron en alcance de escaneo de la luna de Ferron. Lo que descubrieron poco se parecía al cubil de piratas y anarquistas sobre el que se les había hablado en su sesión de instrucciones, sino más bien a un centro agrícola establecido en una pequeña luna que carecía por completo de armas y naves, pero estaba repleto de habitantes.

La oficial al mando Lisa Cahillier fue contactada por sus superiores, quienes le solicitaron un informe de la situación. Ninguno de sus pilotos había logrado encontrar ningún indicio de que esa base pudiera suponer amenaza alguna. Cahillier incumplió los procedimientos de la misión y contactó directamente con la base y les ordenó que se rindieran y entregaran sus armas. Desde la base le respondieron con súplicas; ese lugar había sido establecido como un hogar para expatriados deseosos de escapar del creciente caos, no como una base para revolucionarios militantes. Eran decenas de miles, todos ellos señalados para ser eliminados.

Cahillier volvió a ponerse en contacto con sus superiores para informar de sus hallazgos y recomendó que la misión fuera abortada debido a la falta de un blanco legítimo. Sus superiores se indignaron y repitieron su orden de que el 78 abriera fuego contra el objetivo. El escuadrón mantuvo su posición, negándose a disparar sin tener confirmación alguna de que se tratara de un blanco táctico o militar.

El comandante del grupo de batalla, la almirante Lorna Gestala, intervino en las comunicaciones, dando una orden final de que el 78 aniquilara el objetivo.

Cahillier ordenó a su grupo que disparara, pero apuntando a un asteroide situado más allá del centro agrícola. Los habitantes de la luna puderon ver cómo los torpedos pasaban inofensivamente de largo y arrasaban sin dejar huella al distante objetivo.

Los bombarderos emprendieron el largo y silencioso vuelo de vuelta para enfrentarse a un consejo de guerra inapelable y a una ejecución inevitable. Tras aterrizar, los oficiales fueron esposados y apartados del resto, mientras que el resto de la tripulación fue confinada a sus cuarteles de la base. Todo parecía indicar que Messer XI tenía la intención de sentar ejemplo con este grupo de traidores cuando hacerlo fuera a resultarle políticamente útil. Por suerte, esto jamás llegó a suceder: el escuadrón se pasó unos 18 meses en una prisión militar, y luego fueron liberados como héroes por el próximo gobierno. El Escuadrón 78 fue reestablecido, presentado como un símbolo de humanidad sempiterna ante una de las órdenes más tiránicas pronunciadas por el depuesto Imperator.

Entre bambalinas

Hoy en día, el Escuadrón 78 es más conocido por el público en general por su parte en la Operación Fuerza Unilateral, un intento realizado en 2940 de incitar conflictos internos en los vanduul mediante ataques contra la línea de batalla de un único clan. Se esperaba que, gracias a estos ataques quirúrgicos, el clan debilitado pasara a convertirse en presa para otros clanes vanduul; de esta forma su atención y recursos se desviarían del espacio de la UEE y los clanes involucrados en este conflicto sufrieran aun más pérdidas. Aunque la operación resultó un fracaso a la hora de generar el conflicto graticida que el equipo de operaciones xeno-psicológicas había pronosticado, el 78 tomó parte en un importante ataque que resultó en la inutilización de una Kingship enemiga.

Un reportero que iba con ellos, Felix Terwyn, acompañó al escuadrón durante sus operaciones de entrenamiento en MacArthur y más tarde durante el despliegue de tres semanas en la base avanzada Cernan que finalizó con el épico ataque final. Felix se aseguró de que todos los torpedos del escuadrón fueran equipados con cámaras que proporcionaron una perspectiva única, no sólo acerca de la naturaleza de la guerra, sino también una visión raramente vista de la amenaza vanduul en sí. Los relatos de noticias resultantes convirtieron a los pilotos involucrados en breves celebridades, señalándolos como los mejores de entre el cuerpo de bombarderos de la UEE.

FIN DE LA TRANSMISIÓN

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