Gritándole al espacio

¡Saludos, camaradas vagamundos! Bienvenidos a mi pequeño rincón del Espectro. Para quienes siguen mis viajes, Shana y yo acabamos de abandonar la atmósfera de Asura. Tuve suerte y salí cuando los niveles de contaminación eran bajos, por lo que tuve una buena vista de la superficie mientras salía a espacio abierto. Las cicatrices infligidas a Asura por siglos de minería son algo digno de ver. A decir verdad, tienen una extraña belleza. Aunque es una pena que todas esas minas hayan dejado el planeta en una condición tan lamentable.

Contaminación asfixiante tanto en los cielos como en la superficie, criminales en cada esquina… Vale, tal vez esté exagerando un poco con lo último, pero digamos que Tram no es un lugar donde quieras que te pillen solo por la noche. De hecho, planifiqué mi excursión a la superficie de manera que pudiera terminar mis asuntos y estar fuera del planeta antes del anochecer.

Para aquellos de vosotros que os estáis preguntando qué asuntos pueden requerir tanto trabajo… bueno, este viaje era debido más por una cuestión de deber cívico que por temas de credis. Como estoy seguro que algunos de vosotros ya sabéis, Asura es tan inseguro por culpa de la huelga policial a nivel planetario. Ahora bien, parte de la razón por la que esta gente honrada y trabajadora se niega a seguir trabajando es porque la policía carece de la potencia de fuego suficiente para mantener a los criminales a raya.

De modo que Kastak Arms ha estado interesándose por los lugares donde los gobiernos locales y de la UEE se han venido abajo. Han estado donando armas a las fuerzas policiales con la esperanza de que un arsenal modernizado animará a los buenos a volver al trabajo. Esto significa que de tanto en tanto Kastak busca transportistas dispuestos a hacer entregas a ese sistema de forma pro bono. Pues bien, yo ya he hecho una vez esta ruta, y me figuré que ya era hora de hacer otra para ayudar a la gente que vive ahí

Algunas veces es importante recordarte a ti mismo que ahí fuera hay más problemas aparte de los tuyos. Pero he aprendido que saber qué existe un problema es sólo la mitad de la batalla; también tienes que hacer algo al respecto. Esa es la razón por la que cada pocos meses me gusta reemplazar los artículos que transporto normalmente por otros que sirvan al bien común. Me he acostumbrado a llamar “alturismo” a estos pequeños viajecitos de caridad. Me hacen ser consciente de lo que está pasando en el verso y pensar en una manera de marcar la diferencia. Incluso aunque sólo sea en una forma pequeña.

Esto es algo que empecé a hacer hará unos 20 años. En esa época yo ya había recorrido todo el verso y visto cosas suficientes para unas cuantas vidas. Supongo que algunos llamarían a eso vivir rápido y al máximo, pero, sinceramente, lo que realmente me impulsó fue el aburrimiento. Esa fue la razón por la que me marché de casa y nunca me he quedado quieto en un sitio. Me dediqué sólo a beber, ir a la deriva y soñar. Preguntándome siempre si el siguiente mundo sería el lugar perfecto para mí.

Supongo que podría decirse que fui un poco lento en darme cuenta de que no existe tal cosa como un lugar perfecto en el verso. Todos los sitios tienen sus problemas particulares, ya sea hambrunas en Hiperión o refugios piratas en Nexus. Cuantos más problemas veía yo, y más cosas aprendía acerca de cuáles eran sus causas, más alto era el púlpito al que yo me subía para quejarme de que el gobierno no estaba haciendo lo suficiente para poner fin a esos problemas.

Tras una de mis diatribas, un transportista de ArcCorp que se había hartado de tener que oírme mientras él trataba de disfrutar de su bebida acabó diciéndome: “Si tan solo dedicaras la mitad de esa energía a solucionar problemas en vez de quejarte de ellos, entonces todos viviríamos en un mundo mejor”. Bueno, yo envíe a ese tipo al cuerno, pero tras pasarme unas cuantas horas a la deriva, dándole vueltas al tema, me dí cuenta de que tenía razón. Aquí estaba yo sin estar atado a nada ni nadie, gritando por un verso mejor, pero sin estar dispuesto a hacer nada para conseguirlo. Ese fue el momento en que me dí cuenta de que tenía que hacer mi parte o callarme.

Poco después, hice mi primera labor de caridad, entregando repuestos de bombas de agua para granjas hidropónicas a las afueras de Nedila después de que la región fuera asolada por una serie de tormentas de arena especialmente fuertes. Nunca olvidaré lo agradecida que se mostró esa gente por mi ayuda. Quiero decir que todo lo que hice fue entregar el material, pero esa fue la primera vez que me sentí conectado con el resto del verso.

Tras hacer unas cuantas más de estas entregas, descubrí que sólo porque una acción sea pequeña eso no significa que sea insignificante. Este vagamundos solitario, que nunca se había sentido cómodo en ningún sitio, finalmente se sentía formando parte de algo más grande que él mismo. Fue entonces cuando consulté los requisitos para convertirse en ciudadano de la UEE, porque me había dado cuenta de que, al no votar, mi voz, mi opinión y mi influencia en el Imperio se estaban perdiendo.

La verdad es que, cuando yo era más joven, nunca le vi el sentido a votar. Me parecía que era como gritarle al espacio. No servía para nada más que para recordarme mi insignificancia. Pero mi “alturismo” me había mostrado que si hay suficiente gente que se pone de acuerdo para gritar todos al mismo tiempo, alguien acabará escuchándoles.

Por último, hinqué los codos para dejar mi solicitud de ciudadanía en mi planeta natal de Vann. Yo llevaba años sin pasar por ahí, por lo que, evidentemente, la primera pregunta que me hicieron en mi entrevista para la ciudadanía fue porqué quería hacerme ciudadano de un planeta en el que no vivía. Bueno, no recuerdo cuál fue exactamente mi respuesta, excepto que yo había nacido en Vann y mi familia seguía llamándolo hogar. Sólo porque yo no me pasara todos los días en ese sitio no significaba que no me importara o que no quisiera hacer de él un lugar mejor. Supongo que mi respuesta les gustó, porque aprobaron mi solicitud. Desde ese día, he votado con orgullo en todas las elecciones.

Caramba… mis divagaciones se han tomado la ruta panorámica para llegar a donde yo quería. Veréis, la razón por la que he pasado por Ferron en ese viaje es porque ahora estoy de camino a Croshaw. Si me es posible, cada vez que voto por Espectro en unas elecciones lo hago desde mi sistema natal. Es una pequeña cosa que hago para recordarme que soy parte de algo más grande, pero que éste es el lugar en el que mi voto importa más. Porque tal vez, de alguna manera ínfima, mi elección beneficiará a algún pariente distante o algún viejo conocido que tengo en Vann. Evidentemente, tampoco hace daño que la visita me de una oportunidad de cargar un poco de whisky envejecido en Angeli para tenerlo guardado a bordo de Shana y saborearlo en ocasiones especiales.

Supongo que lo que estoy tratando de decir es que espero que todos los ciudadanos que me estén escuchando emitáis vuestros votos el 3 de mayo. Venid a gritarle al espacio conmigo para que vuestras voces puedan ser oídas.

No estoy aquí para venderos un candidato o partido político; sólo os quiero hacer recordar la importancia de todo eso. La ciudadanía no es un derecho, sino un privilegio. Daos cuenta de que hay muchísima gente ahí fuera cuyas vidas se verán afectadas por los resultados, por lo que la única forma en que la importancia de vuestro voto va a ser insignificante es si no votáis.

Bueno, hoy ha sido un largo programa, y estoy listo para descansar los ojos. Hasta la próxima vez, aquí el viejo Jegger, corto y cierro.

Original.