Sistema Odin

Sistema Odin

GUÍA GALÁCTICA: SISTEMA ODÍN

Descubierto por primera vez en el año 2532, Odín (nombrado “Odom” en los registros de tránsito iniciales) fue uno de los primeros sistemas estelares alcanzados durante la expansión extrasolar inicial de la humanidad. Hace unos escasos cincuenta milenios, un breve parpadeo en tiempo geológico, el sistema albergaba múltiples ecosistemas vibrantes similares a los de la Tierra o Terra. Todo eso cambió repentinamente cuando la estrella de Odín se colapsó en una enana blanca. La devastación inmediata destruyó completamente el planeta más interior del sistema e hizo hervir rápidamente las atmósferas de los restantes, aniquilando toda vida nativa. Cuando los primeros exploradores de la Tierra saltaron a Odín, se encontraron con un sistema de gélidos mundos rocosos con una superficie devastada de forma uniforme.

La conclusión inmediata fue que el sistema podría convertirse en un centro de minería, pero su falta de puntos de salto transitables y algunos rasgos estelares únicos dejaron claro rápidamente que tales operaciones eran inviables. De forma que, careciendo de una posición estratégica o de algún mundo terraformable, Odín fue relegado al destino más triste para un sistema estelar: zona para pruebas armamentísticas. A principios del siglo XXVII, los infernales riscos de los mundos centrales de Odín iban siendo aplanados rápidamente por armas experimentales concebidas para ser vendidas a las fuerzas militares de la UEE.

Odín se convirtió hace poco en una causa célebre para la comunidad científica cuando un grupo de destacados geobiólogos anunció de forma pública que el gobierno estaba permitiendo que compañías como la Behring arrasaran registros fósiles muy bien conservados que podrían contarnos la historia de la vida que en su momento había llegado a desarrollarse en el sistema. Aunque el movimiento popular “SALVAD LOS FÓSILES” logró al principio llamar la atención de la opinión pública, el interés por este tema no tardó en desvanecerse.

Odin I (El Cinturón)

El cinturón de asteroides Odín I, conocido habitualmente como el Cinturón, es probablemente el área más interesante de todo el sistema. Formado por los restos de lo que antes de la catástrofe era el planeta más interior del sistema, el Cinturón es una reserva de mineras aparentemente inagotable. Los minerales extraíbles del Cinturón van desde los elementos más básicos a metales pesados valiosos, y se descubren con mucha más frecuencia de lo que cabría esperar yacimientos de gemas de aspecto tan llamativo como precio exorbitado. La UEE prohíbe oficialmente las operaciones de minería en el sistema Odín, pero no ha acuartelado ninguna fuerza militar aquí, y suele hacer la vista gorda ante dichas actividades. Hay, no obstante, amenazas más serias que suponen un peligro para las operaciones de minería que intentan burlar la ley y saquear los restos destrozados del planeta. La primera es un fenómeno electromagnético denominado cargas de arco.

Provocadas por el contacto entre el núcleo expuesto rico en hierro del planeta y remanentes de la catástrofe estelar, las cargas de arco son letales para cualquier nave lo suficientemente desafortunada como para verse atrapada en su abrazo. Con el paso del tiempo han llegado a ser destruidas tantas naves que las operaciones de minería legales han acabado dándose por vencidas y dejado de solicitar al Senado licencias para la explotación del sistema Odín. Las naves independientes equipadas con escudos potentes se las apañan un poco mejor, pero el consejo más sensato es mantenerse alejado del lugar.

Y si las cargas de arco no logran acabar contigo, seguramente lo hagan los piratas. Se cree que un grupo de piratas bien armados y aparentemente inmunes al fenómeno electromagnético han establecido su guarida en lo más profundo del Cinturón. Este grupo, cuya organización y afiliación formal son desconocidas, ha estado involucrado en docenas de ataques relámpago contra operaciones legales a un salto o dos de distancia de Odín. Se ignora cuál es el alcance total de su efecto en los incontables traficantes de armas del mercado negro y operaciones mineras que intentar sacar unos cuantos créditos rápidos del Cinturón.

Odín II (y su luna, Vili)

Odín II está situado bien dentro de la banda habitable de la estrella del sistema, aunque el planeta solamente posee la poca atmósfera que ha podido reunir de forma natural durante los últimos 50.000 años. Considerado oficialmente una base de operaciones militares de la UEE, Odín II alberga ocasionalmente en su superficie alguna expedición equipada para climas fríos. Los visitantes de este mundo son científicos y fuerzas militares entrenándose para operaciones de combate transpolares, pero no hay nadie que resida de forma permanente. La mayor parte de la superficie del planeta ha sido delimitada para operaciones de pruebas de armamento, con laboratorios de investigación robotizados pertenecientes a A&R, Behring y otras compañías situados en el plano ecuatorial del planeta.

Vili, la luna de Odín II, es sin embargo el campo de pruebas de armamento corporativo más famoso de todo el sistema (y puede que de la galaxia). Gran parte de su superficie pertenece en exclusiva a la turbia división de Tecnología Aplicada de la Behring, y una proporción notable de las municiones que la humanidad ha gastado durante la última década ha sido disparada contra formaciones de roca sin vida y sintespías depositados artificialmente en Vili. Los laboratorios de investigación de Tecnología Aplicada están situados muy por debajo de la superficie de la luna, bien lejos de cualquier ojo curioso. Los campos de pruebas y toda una serie de fábricas de apoyo (refinerías de antimateria, complejos de emulsión química, y otros) rodean las pocas ubicaciones habitadas por humanos que hay en la luna.

La estación Raleigh es la única parte de la luna, y de hecho de todo el sistema estelar, que está abierta a los viajeros. Se trata de una nevada base espacial erigida por la UEE para permitir al gobierno (y los contratistas civiles) traer suministros y llevarse los prototipos de armas después de que hayan sido sometidos a su ciclo de pruebas. La estación Raleigh no es precisamente el lugar más acogedor del a galaxia, pero cuenta con los servicios suficientes para mantener ocupado a un viajero. Aquí siempre hay demanda de alimentos a granel y suministros médicos, y algunos pilotos aseguran haber podido conseguir ocasionalmente armamento militar desechado a buenos precios.

Odín III y IV

Aunque Odín III es el segundo planeta del sistema Odín, sus habitantes han insistido tanto en que el Cinturón debe seguir considerándose como el primer planeta, que han logrado influenciar las cartas estelares oficiales. En todo caso, Odín III no es más que otro insignificante mundo muerto. Aunque las pruebas armamentísticas en este planeta están prohibidas oficialmente, su superficie ha quedado reducida a cenizas e irradiada hasta quedar irreconocible. Una famosa fotografía del planeta tomada desde la órbita y utilizada durante la abandonada campaña ecologista muestra una gigantesca y brillante explosión en forma de delta provocada por algo impactando directamente contra su superficie. Las fuentes militares niegan oficialmente que exista un arma capaz de causar un daño semejante a la corteza de un planeta.

Odín IV es un gigante gaseoso que alberga una estación procesadora de hidrógeno y depósito de combustible patrocinada por la UEE situada en órbita geosincrónica. Aunque la estación está tripulada, sus instalaciones para interactuar con forasteros están completamente automatizadas: sus suministradores descargan hidrógeno por refinar y cargan combustible sin tener que tratar con ninguno de sus ocupantes. A las tripulaciones de naves estelares se les desaconseja activamente hacer escala en Odín IV, aunque la estación posee una cantidad limitada de cubículos habitables de alquiler con un mantenimiento bastante deficiente. El precio del combustible es sumamente barato para tratarse de esta región de la galaxia, y algunas veces a una nave grande la sale a cuenta hacer el salto a Odín para repostar.

Original

Una reflexión sobre “Sistema Odin

Los Comentarios están cerrados.