Historias de Kid Crimson: Capítulo 03

HISTORIAS DE KID CRIMSON
Capítulo 3

Las cosas no iban bien. Me sentía como si hubiera puesto el pie encima de una mina. No podía averiguar si el asesino se había ido o no, sin importar qué escáner utilizara. Ahora parecía que me había convertido en la víctima de mi propia gran idea. La razón principal por la que escogí este sitio para asaltar al transportista era la interferencia causada por una tormenta solar cercana. Ahora estaba jodiendo mis escáneres como había jodido los suyos. Pasaron cinco minutos más. Al infierno con todo. No tenía intención de hacer nada. Si quisieran volarme en pedazos, podrían hacerlo cuando quisieran. Mientras tanto, podía intentar averiguar qué cartas me quedaban en la mano.
Antes que nada, había probablemente una docena de esclavos encerrados en la bodega de carga, sedados y apilados para facilitar el transporte. Eso es una buena pila de créditos. Quizás el transportista tenía una sombra vigilándole, asegurándose de que no hacía nada sospechoso. Al haber perdido la carga, la sombra se encargó de él. Esta gente se preocupa por el producto, no sus empleados. Si eso era cierto, ¿por qué no me habían llamado por el comunicador? Lo lógico sería que intentarán obligarme a finalizar la ruta del transportista.

Mi computadora terminó de negociar con la de la bodega de carga. Mi pantalla se iluminó con los controles de soporte: acceso al flujo de medicamentos que los mantenían sedados, cambio de la temperatura y presión del aire, etc. Los controles no iban acompañados de registro de identificación alguno, probablemente por ser equipo recuperado y reacondicionado o robado y borrado.
Hice otro barrido de sensores de la zona, sólo para ver si mi amigo se había dormido. Aparentemente, no. Nada. Parecía ridículo que hubieran volado en pedazos al transportista para luego largarse. Pero, como ya he dicho antes, ahí fuera hay gente muy loca.

Le di un pequeño empujón a la palanca de vuelo. Uno de los propulsores de maniobra del ala se encendió. Todos mis monitores defensivos se iluminaron con alertas de Misil Fijado. La sangre me hervía en las venas. Silencié los indicadores de alerta de un puñetazo, agrietando la cubierta de la pantalla. Bien, bien. No podía esperar a encontrar una manera de salir de esta y pisotear esta babosa
Pero en realidad yo no podía hacer nada. Tenía un asesino con una especie de fabulosa capa de invisibilidad que me había pillado por los huevos. Tenía una caja llena de esclavos comatosos sin ningún origen o registro de identificación, por lo que bien podían venir del país de las hadas. Considerándolo todo, estaba bien jo…

-Freelancer no identificada. Bajo el artículo 43 de la Ley de Autoridad de la Fiscalía, se le ordena apagar su vehículo. –Era una mujer. ¿Aquella agente del Centro?
Me quedé sin palabras. Llegados a este punto, me resultaba imposible enfadarme más. Seguro que la amable agente de la Fiscalía iba a ser terriblemente comprensiva con mi historia acerca de un asesino invisible, se abstendría de acusarme de tráfico de sentientes, y no me sentenciaría a treinta años en un Mundo Prisión. ¿Podría ser ella el asesino? Lo dudaba. Mis escáneres todavía estaban fallando por culpa de la tormenta y me parecía tomarse muchísimas molestias a cambio de… ¿qué? No, lo dudaba. Quizás el asesino los había llamado…
-Freelancer no identificada. Tiene un minuto…

A la mierda. Puse los postquemadores al máximo y di la vuelta a la nave. Si querían dispararme, tendrían que dispararme corriendo. El Interceptor de la agente de la Fiscalía encendió sus motores y salió detrás de mí. Disparos de láser pasaron por delante de mi carlinga. Desvié todos mis escudos a popa. Deberían bastar para detener sus disparos, aparte de que no estaba intentando destruirme. Apuntaba a componentes no vitales, como propulsores de maniobra, cualquier cosa que me dificultara la huida. Eso también era un indicio de que ella sabía cuál era el contenido de la carga.
Me dirigía de vuelta a la civilización. Estaba estudiando las rutas de transporte cuando mis escudos resplandecieron y la nave se sacudió. Me había alcanzado con un misil de fuego no guiado. Um. Estaba bastante seguro de que ese no era el procedimiento operativo estándar.
Recibí unos cuantos impactos de láser antes de lograr apartarme del torrente de disparos. Los escudos necesitaban algo de tiempo para recargarse. Así que de momento teníamos que bailar. Ella era más ágil, mucho más que mi nave, pero yo le tenía reservadas un par de sorpresas. Tenía mis cañones, claro, pero no pensaba luchar contra una agente de la Fiscalía. No necesito ese tipo de atención, así que he dedicado la mayoría de mis modificaciones a la maniobrabilidad de la nave: propulsores de maniobra ocultos, motores de reserva, frenos de emergencia. Cosas así. Ella iba a ver el repertorio completo.
Dimos vueltas y más vueltas por el espacio, sin llegar a desviarnos en ningún momento del camino de vuelta al flujo de tráfico. Yo iba a por el punto de salto y estoy seguro de que ella lo había adivinado. Estaba intentando fijarme con uno de sus misiles y yo utilizaba todos los trucos en el libro para impedírselo.
Más adelante, naves de la policía local abandonaron sus puestos y se movieron para interceptarme. Supuse que las había llamado para que se unieran a la persecución. Desgraciadamente para ellos, yo no habría durado tanto tiempo si no supiera cómo esquivar uno o dos cruceros policiales. Su radio de giro es patético, gánales la espalda y les llevará cinco minutos darse la vuelta. Aunque antes de poder hacer eso tendrás que sobrevivir a sus cañones y sus cohetes.
Los dos cruceros abrieron fuego con todo lo que tenían. Redistribuí los escudos y comprobé qué era lo que me estaban disparando. El truco en sobrevivir a maniobras como esta consiste en conocer tu nave. Saber cuánto daño puede aguantar y cuánto no, y colocar tus defensas para que se encarguen del que no puede. En pocas palabras, me estaban machacando.
Interrumpí un giro y solté un chorro de contramedidas para desviar algunos de los cohetes. Incluso llegué a disparar uno de mis misiles y luego apagué los motores para engañar a un misil FoF*. Volví a ponerlos al máximo, redirigiendo la energía de las armas para ayudar a compensar la bajada de los escudos. De repente, los cruceros pasaron a los cañones. Supongo que la agente les había dicho qué había en la carga.
Los pasé de largo y seguí hacia el flujo continuo de naves locales y comerciales haciendo cola para desplazarse al siguiente sistema. Pasé por debajo de un carguero cruzando por delante de su cubierta de observación. Casi pude ver los ojos abiertos de los chavales en su primer viaje a otro sistema. Desactivé mi electropiel para pasar desapercibido entre los civiles normales y luego cargué e inicié la NaviRuta para éste punto de salto.
La agente de la Fiscalía interpuso su Interceptor entre el punto de salto y yo. Sus armas cobraron vida. Zigzagueé entre los civiles. Si quería intentar dispararme, iba a ponérselo imposible.
Pasé por encima de ella, dejándole un regalito, y me sumergí en el punto de salto. Las estrellas parecían borrosas, acelerando y desacelerando al mismo tiempo. Justo después de que yo desapareciera, mi bomba PEM explotó.
No era letal. Los sistemas de las naves se reiniciarían por sí solos, pero causaría el caos suficiente para darme tiempo a escapar.

Emergiendo al otro lado, me largué lo más rápido y tan lejos como pude. Satisfecho por habérmelos quitado de encima, por fin tenía un momento para pensar. Todo éste jaleo seguía encontrando nuevas formas de fastidiarme. Tenía que mantener un perfil bajo, intentar tomar el control de la situación.

Sabía una cosa: alguien ahí fuera estaba intentando hacerme bailar. Ahora sólo tenía que encontrar una forma de cambiar la melodía.

CONTINUARÁ. . .

* Fire and Forget: Disparar y Olvidar, misiles a los que no es necesario fijar y buscan por si mismos.

Original.