Hoy en la Historia: El Fundamento de Nuestros Derechos

KEL-TO CONSTORES PATROCINA ESTA TRANSMISIÓN

10 de marzo de 2525 TET

 

El fundamento de nuestros derechos

Era una época de expansión. La tecnología de naves estelares se había vuelto mucho más accesible para las masas gracias al comercio prolongado con el Protectorado Banu. A medida que más y más gente iba adentrándose en el espacio, parecía como si cada pocos meses se descubriera un nuevo punto de salto. Empezaron a surgir compañías terraformadoras de todos los tamaños que intentaban competir por la avalancha de nuevos sistemas. La exploración captó la atención del público y los relatos de exploradores inflamaron su imaginación.

En los sistemas que ya habían sido descubiertos, aquellos cuyos asentamientos estaban creciendo para dejar de ser aldeas y pueblos y convertirse en ciudades, las cosas se estaban volviendo un poco más complicadas.

La transición de las Naciones Unidades de la Tierra a los Planetas Unidos de la Tierra había tenido lugar casi dos años (estándar) antes y esta transformación no se había producido sin dificultades. El Senado, formado ahora por representantes planetarios, había llevado a cabo por fin su primera sesión (casi todos los registros de esa época describen dicha sesión como “tumultuosa”) mientras que el tribunal formado por el Primer Secretario, el Fiscal Supremo y el General Supremo seguía todavía tratando de concretar cuál debía ser la función de cada uno.

La primera tarea de envergadura de este gobierno recién formado consistió en constituir unos fundamentos en base a los cuales se gobernaría. Los integrantes de este heterogéneo grupo de senadores recién elegidos procedían de un amplio espectro de sistemas políticos, por lo que el debate hizo que la atención del gobierno se fijara en una serie de leyes locales conflictivas. Incluso la pregunta básica de qué está obligado a proporcionar un gobierno recibía diferentes respuestas según cada planeta, puesto que algunos exigían que se debía proporcionar amplios servicios sociales mientras que otros limitaban su obligación a garantizar la protección militar y el mantenimiento de la ley y el orden.

Estas distintas posiciones ideológicas se debatieron durante meses tratando de ponerse de acuerdo en un complicado sistema que pudiera comprender las distintas perspectivas, pero al final fue una senadora de Davien quien aportó la solución.

Nomi Rao se había convertido en una celebridad por su trabajo en Cestulus, primero en la policía local y luego como procuradora, antes de entrar en el mundo de la política. Había sido elegida para su puesto por una abrumadora mayoría, pero había hablado muy poco desde su llegada a la Tierra para asistir a la formación del Senado. Durante el debate en el que habían quedado atascadas las sesiones del Senado, se había abstenido de participar. Se limitó a escuchar y meditar sobre las discusiones que sucedían a su alrededor.

Por último, en 10-03-2525, la senadora Rao pidió que se le diera la palabra. Durante el transcurso de la siguiente hora, esbozó un plan para proporcionar unos fundamentos de derechos y servicios básicos a los que todos y cada uno de los planetas pertenecientes a un sistema reclamado por la UPE, independientemente de si contaban con representación en el Senado o no, estarían sujetos.

Estos derechos y servicios incluían lo que ella denominó “libertades personales fundamentales”, así como unas prácticas de seguridad normalizadas para las estructuras y productos, servicios sanitarios, educación básica, comercio y viajes, y una fuerza de seguridad.

Más allá de estos servicios básicos, los gobiernos tanto locales como planetarios tendrían libertad para crear cualquier estilo de gobierno o legislación que desearan siempre que no entrara en conflicto con estos derechos básicos fundamentales.

La moción acabaría siendo conocida como la Iniciativa de Leyes Comunes.

Uno habría esperado que los elementos en desacuerdo del Senado habrían aceptado esta propuesta y que su simplicidad hubiera servido para unirlos a la hora de aprobarla.

No sucedió así. la presentación de las Leyes Comunes encendió inmediatamente otra tormenta de discusiones. Los mundos recién colonizados se opusieron a la idea de proporcionar servicios a sus habitantes. ¿Cómo iban a poder hacer eso cuando sus asentamientos justo acababan de ser creados? Algunos de los planetas más importantes y que llevaban más tiempo establecidos rechazaron apoyar semejante propuesta, creyendo que supondría obligarlos a prestar apoyo financiero a aquellos planetas que estuvieran apenas iniciando su desarrollo o se vieran sumidos en alguna crisis.

La senadora Rao se negó a verse abrumada por la oposición generalizada a su propuesta. Esta sosegada senadora de Davien trabajó de forma incansable tanto con partidarios como adversarios de su iniciativa para moldearla hasta darle la forma de un sistema que funcionara.

Las Leyes Comunes fueron aprobadas casi un año después y, aunque han sufrido enmiendas de tanto en tanto, siguen cumpliendo un papel fundamental en el gobierno del Imperio.

FIN DE TRANSMISIÓN.

Original.