Hoy en la Historia: El Principio del Fin

HOY EN LA HISTORIA

12 de agosto, 2781 SET

El principio del fin

Por toda la UEE se había ido extendiendo una cultura de subversión. Aunque la muerte de Anthony Tanaka había tenido lugar casi veinticinco años antes, las semillas de la disidencia sólo estaban empezando a germinar ahora. La gente, subyugada durante tanto tiempo, estaba adquiriendo poco a poco la confianza suficiente para protestar. El décimo Imperator, Ulysses Messer, se mantenía ajeno a todo esto mientras proseguía con el mastodóntico programa arquitectónico que había empezado mientras servía como Secretario General durante el reinado de su tío. El proyecto tenía que ver con el rediseño de numerosos edificios gubernamentales, pero también se proponía instaurar una estética normalizada para todos los espacios comerciales y residenciales.

Estos edificios grises aprobados por el gobierno se convirtieron en el lienzo sobre el que empezaron a aparecer coloridos mensajes e imágenes de desafío al régimen. Aunque cada una de ellas era rápidamente borrada, ésto sólo pareció servir para incitar a que otras las sustituyeran con unos mensajes mucho más fuertes, convirtiéndose en los primeros pasos titubeantes de lo que acabaría convirtiéndose en una verdadera revolución.

Hacia mediados del 2781, el Imperator Messer X se preparó para la revelación de la pieza final de su proyecto de una década de duración y lo que consideraba que iba a ser su legado definitivo: el Estadio Khanos en Angeli, Croshaw. Concebido como un foro en el que los futuros Imperatores ocuparían su cargo, el diseño del edificio estaba pensado, en palabras de Messer X, para que “todos los que entraran en su interior se sintieran atemorizados por su propia insignificancia”. Para poder costear esa monolítica estructura, el Imperator había ido subiendo los impuestos constantemente durante los últimos años, empobreciendo a una población local para la que los impuestos normales ya eran abusivos, y todo ello para alimentar el deseo de Messer X de ver finalizado ese colosal edificio.

Ni que decir tiene, Messer X no reparó en gastos en la planificación de la ceremonia de gala. Empleó recursos militares para aislar la ciudad y acordonar la ruta que sería recorrida por su procesión imperial. La asistencia de los habitantes locales no sólo era obligatoria, sino que se esperaba de ellos que “mantuvieran un nivel apropiado de alegría y vítores”. Los documentos desclasificados del Archivo de la Fiscalía revelaron más tarde que hubo miembros de la Guardia dispersos entre la multitud para asegurarse de que ese último mandato era cumplido.

Messer X no iba a dejar nada al azar que pudiera poner en peligro la culminación de su sueño, pero estaba mirando en los lugares erróneos.

Sus dos hijos, Linton y Fiona, se habían pasado la última década cansándose cada vez más de tener que esperar para recibir a su herencia. Linton especialmente se sentía cada vez más disgustado ante la obsesión de su padre por desperdiciar dinero en la construcción de monumentos. Después de todo, el dinero que Ulysses se estaba gastando era el que Linton debería recibir tras la muerte del primero.

Linton era un hombre tremendamente persuasivo, y fue trabando amistad con varios miembros del círculo interior de su padre, asi como miembros destacados de las fuerzas armadas, el Senado y la Fiscalía, en un intento por conseguir individuos que le dieran su apoyo y a los que pudiera manipular para ponerlos en contra de su padre.

Su hermana menor empezó a crearse una red de contactos dentro de los crecientes círculos de activistas, no porque albergara ningún deseo por implantar algún cambio benigno, sino simplemente para usarlos como herramientas que ella pudiera aprovechar en su plan por hacerse con el poder.

En 2781-08-12, el convoy de Ulysses Messer iba recorriendo la Caravac Bridgeway. Rodeado por cristal blindado, el Imperator se puso de pie con orgullo y contempló a las masas obligadas a vitorearle. Linton y Fiona iban a bordo de otro deslizador. A medida que el Estadio Khanos iba haciéndose visible, los testigos afirman que Messer X lloró abiertamente.

Fue entonces cuando las bombas detonaron. Un grupo de resistencia, ayudado subrepticiamente por Fiona, había logrado colocar docenas de cargas altamente explosivas en los cimientos. La explosión resultante fue mucho más potente de lo previsto, matando a miles de personas en el propio estadio, y unos cuantos centenares más de entre los que habían sido obligados a esperar fuera del estadio como comité de bienvenida.

Messer X contempló cómo su legado se colapsaba en una nube de llamas y humo. Su contingente de la Fiscalía entró rápidamente en acción, llevando al Imperator a un lugar seguro, pero las fuerzas armadas que habían prometido su apoyo a Linton los interceptaron.

Las calles degeneraron rápidamente en un todos contra todos a medida que las fuerzas armadas y la Fiscalía se enfrentaban. Las unidades de la Guardia de Messer X lograron a duras penas salvar al Imperator de la emboscada inicial. Ulysses huyó por las calles de la ciudad, antes de refugiarse en el interior de uno de sus propios edificios gubernamentales recién construidos.

Su destacamento de la Fiscalía se atrincheró para intentar mantener a salvo al Imperator hasta que llegaran refuerzos, pero acabaron viéndose rodeados por varios centenares de soldados del Ejército y los Marines. Ulysses se encerró en un despacho del doceavo piso; fue desde allí que pudo dar un vistazo al exterior y vio a su hijo esperando impaciente entre las unidades de las fuerzas armadas.

En cuestión de minutos resultó evidente que los militares acabarían superando a los defensores de la Fiscalía. El Imperator Messer X, comprendiendo que no sobreviviría a esa noche, se quitó la vida con su pistola de ceremonias.

A raíz del golpe de estado, Linton Messer fue coronado como Messer XI. Su primera acción fue arrestar y ejecutar a los revolucionarios que Fiona había alistado para derruir el estadio, acusándolos de traición.

Aunque Linton Messer no sintió absolutamente ningún remordimiento por la muerte de su padre, había una cosa que no pudo anticipar. Las acciones que tanto él como Fiona cometieron esa noche crearon una infraestructura que dio fuerzas al movimiento revolucionario como nunca antes, un movimiento que acabaría derrocándolo once años después y sacaría a la humanidad de esa época oscura.

Original.