Kruger Intergalactic

Unos orígenes humildes pero decididos

“Perfección en cada pieza”. Estas palabras estaban colgadas en la pared de un taller improvisado en un hangar alquilado en Magnus; acabarían siendo el principio motor de la compañía que sería Kruger Intergalactic.

A pesar de su éxito, pocos conocen los humildes orígenes de este peso pesado de la industria. En 2588, Ozell Kruger abrió un taller en su planeta natal de Borea, en el sistema Magnus, y le puso a la compañía el nombre de Kruger Intergalactic. Sus clientes en seguida quedaron impresionados por la capacidad de la compañía para ofrecer productos de primera calidad a tiempo y dentro del presupuesto. Aun así, fue pura cuestión de suerte el que Ozell abriera su empresa durante el auge económico de Borea, y fue esa coincidencia lo que ayudó realmente a que su incipiente empresa prosperara.

Aprovechando ese significativo impulso inicial, Kruger Intergalactic ha ido creciendo desde esos humildes inicios hasta convertirse en una empresa que mueve miles de millones de créditos. La compañía se especializa en piezas de maquinaria diseñadas y fabricadas por expertos, y en tiempos recientes han empezado a crear armas y naves enteras, entre ellas el popular cañón rotatorio Tigerstrike y el minicaza P52- Merlin.

 

La industria militar

A medida que la Armada iba aumentando a sus fuerzas, el dinero de la UEE fluía con abundancia al planeta, el cual, por un tiempo, fue un importante punto de concentración de fuerzas militares y centro de construcción de naves espaciales. En esa época, Kruger todavía era una empresa pequeña y no disponía de una infraestructura o línea de producción capaz de competir por contratos gubernamentales, por lo que la compañía se centraba en conseguir acuerdos para fabricar componentes para compañías más grandes. El punto particularmente atractivo de Kruger era su capacidad para manufacturar una amplia variedad de piezas que iban desde armas a equipo de construcción a naves. Con los fabricantes no dando abasto para cubrir la demanda, y la excelente reputación de Kruger propagándose rápidamente, los servicios de la compañía estaban muy solicitados. Fue durante esta época que Kruger inició su larga y duradera relación con Behring y RSI. Desde percutores de disparo cortados con láser para el P8-AR de Behring a componentes cruciales para naves capitales cuidadosamente forjados, las piezas de maquinaria diseñadas por Kruger no tardaron en volverse esenciales para muchos artículos.

Afortunadamente para Kruger, esta confluencia de eventos tuvo lugar antes del estallido de la burbuja militar-industrial de Magnus, En 2751, la UEE trasladó al sistema Killian su astillero principal de fabricación de naves. A medida que muchas compañías cerraban o abandonaban el sistema, la economía de Magnus se colapsó. Y sin embargo, Kruger no sólo sobrevivió, sino que prosperó. La compañía aprovechó la crisis para comprar parcelas de terreno y equipamiento abandonado a precios realmente baratos y expandir así sus operaciones. En esa época, el director general de Kruger, Artyom Chansiri, declaró que su compañía se mantendría leal al sistema y contó a numerosas publicaciones comerciales que las piezas fabricadas por la compañía siempre serían “hechas en Magnus”.

Desgraciadamente, Chansiri no fue capaz de cumplir su promesa. A medida que las empresas legítimas abandonaban Magnus, sus habitantes se vieron obligados a recurrir a industrias ilegales para poder sobrevivir. Magnus no tardó en adquirir la fama de ser un sistema desarrollado con mentalidad de frontera. Cada año, la preocupación de los ejecutivos de Magnus por los créditos adicionales que debían invertirse en la protección de sus cargamentos aumentaba.

Finalmente, en 2785, un gran convoy cargado con piezas para RSI fabricadas por Kruger fue emboscado por piratas mientras abandonaba el sistema. Esta interrupción en la cadena de suministro de RSI puso en problemas a uno de los socios clave de Kruger. Años después, documentos corporativos filtrados revelaron que Chansiri garantizó personalmente que Kruger abandonaría el sistema Magnus para mantener los negocios de RSI. Sólo era cuestión de encontrar un nuevo hogar adecuado y económicamente asequible para sus extensas operaciones.

En última instancia, Kruger halló el lugar ideal cerca de Sherman en Castra II. El planeta era originalmente una base militar construida durante la guerra fría con los xi’an. En 2789, las relaciones con los xi’an habían mejorado lo suficiente como para que el sistema fuera designada para uso civil y de ciudadanos. Con una cantidad significativa de espacio disponible, una infraestructura sólida y, lo más importante, rutas de transporte de carga estables y seguras, Sherman era una opción ideal. En el preciso instante en que el planeta fue puesto a disposición de entidades no militares, Kruger se trasladó a él. Sherman ha alojado la sede central de la compañía desde entonces.

 

La visión en conjunto

Tras siglos de éxito como fabricante de piezas de maquinaria, lo que cambiaría para siempre el rumbo de Kruger fue un comentario informal pronunciado por un ejecutivo durante una reunión de la junta directiva donde dijo que la compañía “fabricaba todas las partes de un arma, excepto el arma en sí”. La semilla del cambió fue plantada en esa reunión y no tardaría en germinar. La primera intentona de la compañía en el mercado armamentístico fue una línea de armas balísticas gatling denominada Tigerstrike. Su experta manufactura y diseño sencillo dieron como resultado un arma potente y fiable.

Al principio, las ventas fueron lentas. Debido a que Kruger hasta entonces sólo era conocida por los expertos de la industria, los compradores de armas del verso no estaban muy seguros de qué pensar acerca de este “nuevo chico en el barrio”. Decididos a demostrar lo que podían hacer, Kruger llegó a un acuerdo con Aegis. Kruger le daría a Aegis un descuento en la manufactura de piezas a cambio de que cambiaran el arma de fábrica del Avenger por el cañón Tigerstrike. Pronto, el personal tanto de las fuerzas militares como de la Fiscalía empezó a alabar las prestaciones del arma, y su popularidad aumentó rápidamente. El éxito del Tigerstrike animó a la compañía a seguir desarrollando otras armas.

Tras el éxito de su transición a la manufactura de armamento a gran escala, Kruger puso su mirada en la fabricación de naves. Después del lento inicio de su programa de armas, los directivos de Kruger sabían que este nuevo mercado supondría un riesgo financiero considerablemente mayor, por lo que necesitaban figurarse una manera de entrar en este mercado sin quedar completamente expuestos. Para esta empresa, la compañía volvió a sacar partido de sus puntos fuertes y buscó la ayuda de otra compañía más grande. Kruger ganó un contrato para fabricar dos naves de corto alcance para RSI que servirían de complemento para la línea de naves clase Constellation. Evidentemente, estas dos naves, el P-52 Merlin y el P-72 Archimedes, están equipadas en gran medida con piezas y armas de Kruger.

Ozell Kruger abrió su taller original con la intención de fabricar piezas de maquinaria de calidad. Pocos podrían haber vaticinado lo lejos que esa premisa inicial llevaría a la compañía. Ahora las palabras que antaño decoraron su tienda original, “Perfección en cada pieza”, se han convertido en el lema de una compañía conocida y respetada por todo el Imperio.

Original. Revisión de Frost.