La Copa Murray

GUÍA GALÁCTICA

LA COPA MURRAY

La Copa Murray es la joya indiscutible de la triple corona de la competición interestelar. Cada año, los mejores equipos de carreras vierten sangre, sudor y dinero en un intento por ocupar los primeros puestos en esta desafiante competición que se desarrolla en varios sistemas.

Historia de la carrera

La tradición de la Copa Murray se remonta a los principios de la colonización del sistema Ellis, hacia el 2467. La decisión del gobierno de terraformar cuatro planetas a la vez en este sistema recién descubierto llevó a un influjo obviamente gigantesco de población y equipamiento espacial. Con pocas cosas que hacer más allá de esperar a que sus máquinas empezaran a alterar las temperaturas del núcleo planetario, los terraformadores y sus famílias empezaron a pasar el rato haciendo competiciones con sus vehículos espaciales de trabajo ociosos.

No tardaron en empezar a construir pistas de carreras improvisadas utilizando para ello equipo de terraformado sobrante, y compitiendo en ellas con naves de la compañía modificadas para aumentar su velocidad. Se acabó generando una actitud de que las carreras no eran algo que hacías mientras no estabas terraformado, sino más bien que el terraformado era algo que hacías mientras no estabas compitiendo en las carreras. La popularidad de este pasatiempo se extendió más allá del sistema, y pronto empezaron a llegar individuos que no tenían nada que ver con la terraformación con la intención de intentar probar suerte en las desafiantes pistas de competición.

Mientras tanto, Amon Murray olía los posibles beneficios. Murray era un delincuente y un tahúr que había amasado una pequeña fortuna vendiendo drogas y otros artículos de contrabando a los terraformadores aburridos. Murray quedó fascinado por las carreras improvisadas, no como un participante de ellas, sino como organizador y corredor de apuestas. Empezó recogiendo apuestas en las carreras del sistema para aficionados. Seis meses después, Murray había descubierto que estaba consiguiendo más dinero administrando las apuestas del que jamás había conseguido metido en el contrabando. Siendo una de esas personas dispuesta a rechazar una pequeña fortuna si hay otra más grande esperando, Murray invirtió todos sus recursos en legitimizar las carreras, ofreciendo una pequeña suma de dinero a crédito para el ganador de lo que acabaría siendo conocido, ante la insistencia de Murray, como la primera Copa Murray.

Esta primera carrera oficial finalizó con Ian Rikkord siendo declarado como el campeón del año 2479. Rikkord era un especialista atmosférido para Gaia Planet Services cuyo rasgo más destacado fue el ingente nivel de personalización que aplicó a su nave correo RSI Nova, iniciando una tradición de cinco siglos de antigüedad de vencedores de la copa modificando personalmente naves espaciales comunes. La reacción ante estas nuevas carreras organizadas fue electrizante: nuevos competidores de todas partes del Imperio e incluso más allá empezaron a hacer cola para participar en ellas, y con cada año que pasaba el premio por ganar la Copa se iba haciendo más sustancioso. Para el 2488, Murray se havía “vuelto legal”, el antes narcotraficante había conseguido transformarse en una figura pública y el padre las astrocarreras de competición modernas.

La Competición

La Copa Murray está dividida en dos tipos de competición: la Clásica (conocida antes coloquialmente como la Liebre) y la Blitz (conocida anteriormente como la Tortuga, o la Div-T). La competición Clásica es exactamente lo que podrías esperar por su nombre: naves intentando finalizar un trayecto con la mayor rapidez posible. La Blitz añade el armamento de las naves como elemento adicional, permitiendo a los pilotos (ateniéndose siempre a unas restricciones que van aumentado a cada año) trabar combate de forma limitada durante el transcurso de la carrera para inutilizar, pero no destruir, los vehículos de sus rivales. Aunque la mayoría de los pilotos tienden a especializarse en un tipo u otro de competición, para tener verdadero éxito en la Copa Murray es importante dominar ambos estilos. Los pilotos de carreras se entrenan durante años para mejorar su “estilo torpe”, pero sólo unos pocos pilotos ejemplares logran hacerse verdaderamente “ambidiestros”.

La dificultad inherente en la Copa Murray proviene de la carrera en sí, que en la actualidad abarca el sistema Ellis por entero y consta de varias etapas. Cada tramo está diseñado para aprovechar el peligro causado por obstáculos estelares de origen natural que hay en el sistema, como cinturones de asteroides y pozos gravitatorios, y a éstos se les ha añadido, a lo largo de los últimos siglos, obstáculos fabricados por el hombre como anillos de desplazamiento variable y dianas a las que hay que acertar para desbloquear puntos de control. Algunas secciones de la carrera son notorias por requerir un nivel de precisión en el pilotaje tan elevado que se han ganado apodos infames como el “Mar de los Pesares” o el “Osario”. Y por si fuera poco, a fin de que la Copa Murray pueda seguir enorgulleciéndose del excelente nivel de sus participantes, los organizadores de la Liga se dedican a hacer alteraciones anuales de la carrera para mantener el alto grado de dificultad ante la aparición casi constante de mejoras que fabricantes como RSI y Origin implementan en sus naves de competición para hacerlas cada vez más rápidas y más maniobrables.

Evidentemente, una nave no es nada sin un piloto, y con la Copa Murray siendo retransmitida en directo por todo el Espectro, los ganadores de la Copa se convierten rápidamente en leyendas por derecho propio. Hay pocas personas que puedan pensar en este deporte sin mencionar a grandes corredores como Terra McConoway, quien en 2945 se convirtió en la primera persona en ganar dos Copas Murray, o en Issigon Ado, quien marcó el comienzo de una era de participantes de otras especies al convertirse en el primer banu en ganar una Copa. Después están quienes hicieron historia no sólo por haber ganado, sino por la forma en que lo hicieron. Tomemos como ejemplo a Dax “The Hax” Emmelman, quien en 2731 estableció un nuevo récord de velocidad gracias a los propulsores concienzudamente modificados de su Aurora. Generaciones de mecánicos han seguido esforzándose por tratar de elevar todavía más ese récord. Y luego está la inspiradora historia de Fabis Capaldi, quien ganó la Copa en 2798 a pesar de estar aquejado del síndrome de Rauk, una verdadera lección de que cualquier cosa es posible.

En los últimos años hemos visto el auge de grandes pilotos de carreras como la familia de pilotos Bakshi, quienes llevan casi cuarenta años compitiendo en las carreras y llevan tres Copas ganadas entre todos ellos, a las que se espera que añadan muchas más. La poco conocida Hypatia Darring sigue teniendo fans clamando por que abandone su retiro tras su trepidante e inesperada victoria en la Copa del 2934. Por desgracia, el piloto en el que la mayoría de la gente sigue pensando en primer lugar es el ganador de la Copa del 2942: el difunto Zack Hugh.

Revisión del Reglamento

Las muertes no son raras en el mundo de las astrocarreras; a lo largo del medio milenio de carreras de la Copa Murray, centenares de participantes y espectadores han muerto como resultado de accidentes. Ninguno de ellos, sin embargo, ha llegado a conmover la galaxia y el mundo de la competición como el accidente que coronó la Copa Murray del 2942. Tras una carrera sumamente disputada, el piloto Zack Hugh inició la tradicional vuelta de la victoria, sólo para que un piloto aficionado, que llevaba una vuelta de retraso y había perdido el control de su nave, chocara de frente contra el vehículo de Hugh. Con esta triste conclusión, el premio más grande del mundo de la competición fue entregado a su viuda, y la Liga de Carreras de la Copa Murray se reunió a puerta cerrada para considerar una vez más el futuro de esta competición.

En 2943, el comisionado Marco Verender anunció que el proceso de cualificación para la carrera iba a ser revisado en vista de la tragedia del 2942. Empezando con la competición de este año, la cualificación será ahora determinado por un sistema de puntos que abarca por entero toda la temporada de carreras de la Copa. Los pilotos que deseen cualificarse para la gran final deberán ganar veinte “puntos” que se consiguen participando en otras carreras autorizadas de la Copa, ganando tres puntos por acabar en primer lugar, dos por acabar segundo, y uno por ser el tercero. Este cambio, así como las modificaciones en las reglas para las armas utilizadas en el formato Blitz, ha sido ampliamente criticado por especuladores de la carrera que consideran que desprestigia la tradición en nombre de la seguridad y el orden. Su impacto global en la competición será revelado pronto: la temporada de este año está a punto de terminar y varios pilotos destacados que ya han ganado los veinte puntos necesarios para participar en la gran final están siendo seguidos de cerca por los medios informativos.

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