Las Lágrimas de Casandra: Capítulo 02

En nuestra última entrega, se emitió una llamada de socorro cuando el sistema Centauri fue atacado por incursores vanduul. Cal Mason desobedeció las órdenes del almirante Showalter y montó en un caza para ayudar a Penny y su escuadrilla mientras el Gemini se preparaba para enfrentarse con una nave insignia vanduul.

LAS LÁGRIMAS DE CASANDRA
Capítulo 2

La nave de Cal se empezó a sacudir al momento de entrar en la atmósfera de Yar. Penny y el resto de su escuadrilla ya habían entrado y desaparecido entre las densas nubes de la atmósfera superior.
Su sistema de comunicaciones empezó a fallar al atravesar las nubes. Cal mantuvo la orientación y aguanto firme hasta haberlas dejado completamente atrás.
Y apareció justo en medio de la refriega.
Los cazas de ambos bandos rugían por el aire trazando curvas y espirales alrededor uno del otro por encima de la rocosa superficie marrón rojiza del planeta repleta de cráteres. Uno de los Zippers recibió un impacto en los propulsores, privándole de su única ventaja: la velocidad. Antes de que Cal pudiera reaccionar, dos vanduul acribillaron el Zipper hasta volarlo en pedazos. Vio a Penny entablando combate con otro incursor y decidió que era hora de meterse en el fregado.

En el puente del Gemini, el almirante Showalter contempló la nave insignia vanduul que se aproximaba.
- Cabo, informe. -dijo Showalter, sin variar apenas su expresión. El cabo Whitacre examinó sus escáneres de SIG-INT.
- Las armas se estaban activando justo antes de que los escudos las ocultaran, señor. Parece como si estuviera alterando su rumbo sólo un par de grados.
Showalter miró un momento la nueva trayectoria que se representaba en la mapasfera. -Está intentando mantenernos alejados de Yar. -Introdujo en Navegación su propia trayectoria y la transmitió al timonel de cubierta. Sus ojos se abrieron como platos.
- Señor, ese rumbo nos situará dentro de la atmósfera superior. No creo que seamos capaces de resistir la gravedad del planeta si entramos en su radio de acción. – gritó el timonel de cubierta.
- No me importa. No voy a dejar a nuestra gente en la estacada. Escudos de babor al máximo. Quiero entrar antes de que estén en posición y nos apunten con esos cañones de arco.
Los gigantescos motores Typhoon se encendieron impulsando el Gemini hacia Yar.

Más abajo, Cal daba vueltas por el aire esquivando los disparos de un incursor a sus seis. Activó sus propulsores de compensación para provocar un brusco viraje. El incursor vanduul a su cola apareció de repente en su punto de mira. Cal apretó el gatillo. Descargas de energía ardieron a través del cielo, el vanduul intentó maniobrar entre ellas pero había simplemente demasiadas. Seis disparos atravesaron su ala. El séptimo disparo dio de lleno en la carlinga. El vanduul empezó un largo y ardiente viaje hacia el suelo.
Cal se tomó un momento para evaluar la situación. En ese preciso instante, todo el mundo estaba ocupado combatiendo. Uno de los Anvils había desaparecido. El otro estaba disparando proyectiles de artillería pesada, lentos pero con un gran radio destructivo. Los dos Cestus estaban liados con un incursor. Su ala principal aparentaba haber sido bañada en pintura de guerranegra. Nunca había visto marcas vanduul como esa, pero no importaba. Ese incursor no iba a durar mucho más. Cal conocía a uno de los pilotos, Poll, y era de los más hábiles que conocía.
Penny acababa de derribar su segundo incursor. Detrás de ella, Cal vio la lejana perturbación provocada por más naves penetrando en la atmósfera. Las nubes seguían interfiriendo con sus sensores, de forma que no podía fijar bien un blanco. Inició su interceptación. Si eran vanduul, no iba a permitir que se colocaran furtivamente detrás de…
Lo eran. Como una docena más de Scythes y un par de Crawlers.
-Atención todos. Tenemos compañía. -Cal miró hacia abajo justo a tiempo para ver al incursor vanduul, el señor Garra Negra, activando a intervalos sus propulsores de maniobra en una combinación demencial que lo mantuvo apartado de la potencia de fuego combinada de Poll y el otro piloto. Con su ala partió en dos la nave de Poll y disparó una ráfaga controlada contra el otro Cestus. Las descargas de energía redujeron lo suficiente el escudo como para qué un cohete pudiera atravesarlo. Cal nunca había visto un movimiento como ese. Fuera quien fuera ese piloto, era bueno.

Mientras tanto, en el Gemini, las alarmas de colisión sonaban a todo volumen. Algún asistente estaba intentando desesperadamente apagarlas. Showalter había situado el Gemini a tiro de piedra de la nave insignia vanduul.
Estas dos naves titánicas mantenían el equivalente naval a un encarnizado combate de boxeo, intercambiando golpes a quemarropa. El espacio entre ellas resplandecía a medida que los gigantescos escudos brillaban al desviar o absorber los potentes disparos, iluminando todo el puente.
A pesar de todo, el plan había funcionado. Por el momento, el Gemini había logrado interponerse lo suficiente entre la nave vanduul y el planeta como para mantener abierta una vía de escape, pero los compensadores de estribor del Gemini estaban funcionando a máxima potencia para impedir que empezara a hundirse en la atmósfera de Yar.
- Señor, escudos al treinta por ciento. Los generadores no serán capaces de mantener nuestras defensas con los motores al máximo. – informó el timonel de cubierta.
- Tomo nota, teniente. Finch, ¿cuáles son los daños?
Finch, el oficial de armamento, estaba ocupado con sus escáneres, coordinando el gigantesco volumen de potencia de fuego.
- Los estamos desgastando, señor.
- No lo suficiente. Necesitamos que se retiren, de forma que atácales con todo. Si tienes que ponerte un traje, salir fuera y dispararles con tu arma reglamentaria, hazlo. ¿Comprendido?
- A la orden, señor.

De nuevo en Yar, Cal se encaró hacia los refuerzos vanduul, listo para… no estaban atacando. Estaban acelerando hacia un viejo asentamiento en la superficie.
- Penny. ¿Alguna idea de qué hay ahí?
- Ahora no, Cal. – musitó ella. Sus sistemas de seguimiento por fin habían emitido el sonido que anunciaba un blanco fijado. Apretó el gatillo. Un chorro de diminutos cohetes AP sisearon desde el lanzador, rastreando y haciendo explotar otro incursor. Cal vio algo más.
Garra Negra se dirigía hacia ella.
- ¡Penny! ¡A las seis!
Penny reaccionó al instante iniciando un picado con su nave. Una ráfaga completa de proyectiles atronó por el aire que había ocupado unos milisegundos antes.
Cal también hizo algunos disparos por su parte. Ocho fallaron, tres impactaron pero fueron absorbidos por los escudos.
- Oh, vaya. – suspiró Cal.
Ahora tenía toda la atención de Garra Negra.

CONTINUARÁ. . .

Original.