Las Lágrimas de Casandra: Capítulo 03

LAS LÁGRIMAS DE CASANDRA
Capítulo 3

Escudos al cuarenta por ciento. Cuatro de sus monitores se habían apagado. Sólo quedaban dos misiles en el lanzador del ala derecha. Los cañones y el combustible todavía iban bien. Esas eran las buenas noticias. ¿Las malas? Que Cal Mason no iba a poder seguirle el ritmo a Garra Negra mucho más tiempo.
Penny y los demás seguían enzarzados con el resto del grupo incursor. El cielo era un laberinto de estelas disipándose y columnas de humo procedentes de restos ardiendo en el suelo. Cal tenía que mantenerse centrado. Sabía que las tornas se podían volver en cualquier momento.
Garra Negra hizo un giro cerrado a la izquierda. Cal se mantuvo pegado a él. Disparó una ráfaga alrededor de la que Garra Negra hizo piruetas como si los disparos no fueran nada. Cal vio hacia donde se dirigía. El último Anvil estaba cierta distancia, disparando su artillería contra un incursor.
Garra Negra se estaba dirigiendo directamente hacia el torrente de proyectiles explotando.

A bordo del Gemini, el almirante Showalter estaba atrapado entre la nave insignia vanduul y el tirón gravitatorio de Yar. El gigantesco portacazas no iba a poder aguantar mucho más tiempo el embate de cualquiera de los dos. El almirante se limitó a contemplar la mapasfera, estudiando todas las posiciones, esperando a que la oportunidad se presentara sola. La nave vanduul estaba ligeramente elevada por encima de su lado de estribor. Estaba buscando un ángulo desde el cual poder atacarles con sus armas más pesadas. El planeta quedaba justo por debajo de su horizonte de babor.
-Señor. No podemos quedarnos aquí. – gritó el timonel de cubierta. Showalter lo ignoró, su mente ocupada en algo que empezaba a parecerse a un plan.
- Apaguen los propulsores de suspensión del tres al nueve. Bajen un sesenta por ciento el ocho, diez y doce.
- Pero señor, eso nos hará caer…
- Hacia el planeta, es cierto. Esto es lo que quiero que hagan y sólo voy a decirlo una vez. – Todo el mundo escuchó. Por la expresión de sus caras, parecían pensar que el viejo finalmente había perdido la cabeza.
Las armas principales de la nave insignia vanduul empezaron a encenderse. En la punta de los cañones empezó a acumularse energía, extrayendo elementos de la atmósfera. De repente el Gemini bajó la proa hacia el planeta y los propulsores de su costado de babor destellaron, obligando a la gigantesca nave a iniciar un giro. Bordeó el límite de la atmósfera, aprovechando el efecto honda producido por la gravedad, hasta que su costado de babor se detuvo directamente debajo de la nave vanduul.
El Gemini disparó todas sus armas contra el débil vientre de su oponente. Los escudos vanduul resplandecieron, intentando desviar todos los ataques, pero simplemente no pudieron. El casco recibió el impacto de descargas de energía seguidas por cohetes AP. Por primera vez, los vanduul estaban recibiendo daños serios.

De nuevo en Yar, Cal estaba ahora esquivando proyectiles de artillería. Heller, el piloto del Anvil, estaba intentando cortarle el paso a Garra Negra, pero el vanduul estaba demostrando ser tan hábil esquivando el fuego indirecto como lo era con el directo.
Penny descendió detrás de Cal. Estaba resultando obvio que incluso aunque el vanduul estaba a la defensiva, él era quien dictaba el ritmo de la batalla. Eso iba a cambiar. Iban a atacar a Garra Negra juntos.
- ¿Estás preparada, Penny?
- Volatilicemos a éste tipo.- Cal sonrió.
Garra Negra lo supo de alguna forma. En el momento en que Penny y Cal se separaron para adoptar posiciones de ataque, varios paneles del fuselaje de Garra Negra saltaron expulsados para revelar seis propulsores ocultos. Los encendió para efectuar un giro completo sobre sí mismo a una velocidad suicida y aceleró hacia ellos. Cal se ladeó para evitar el mismo ataque con el ala que había partido en dos a Poll. Garra Negra activó sus postquemadores y salió disparado hacia el horizonte, reincorporándose a la segunda escuadrilla de Scythes y Crawlers vanduul, la que se había dirigido al viejo asentamiento, y desaparecieron en la atmósfera superior.
Penny y lo que quedaba de su escuadrilla fueron tras ellos. Cal no lo hizo. Le estaba dando vueltas a algo. Cambió de rumbo y se dirigió hacia los edificios.

La nave insignia vanduul se estaba alejando penosamente. El Gemini le había dado la vuelta a la situación y hecho unos cuantos buenos agujeros en su oponente, pero no sería capaz de alcanzarla. La atrevida maniobra de Showalter había provocado que el campo gravitatorio hubiera hecho presa en el Gemini. Como un vehículo atrapado en el fango, estaba haciendo todo lo que podía para intentar liberarse. Showalter podía ver a los incursores emergiendo de Yar y perdiéndose en las múltiples bahías de aterrizaje de la nave insignia, cuyos gigantescos motores se encendieron para apartarla de allí.

De nuevo en la superficie, Cal descendió por la escalera de su caza. Quitó el seguro de su arma mientras se aproximaba al edificio. Había un rótulo cubierto por el rojo polvo que se arremolinaba constantemente en el aire. Cal limpió con la mano la parte superior del rótulo. Se trataba de algún tipo de estación de investigación geológica.
Empujó la puerta que el viento batía. Aparte de un par de columnas de luz filtradas por el polvo procedentes de agujeros en el techo, el interior estaba completamente a oscuras. El polvo rojo estaba por todas partes. Pero a pesar de lo mucho que Cal lo odiara, ahora mismo le estaba haciendo un gran favor. Le estaba mostrando huellas y, aún mejor, las siluetas de lo que faltaba.
Cal recorrió toda la instalación. Parecía como si se hubieran llevado cuatro máquinas, de unos cuatro metros de alto por dos de ancho. Con su visor tomó algunas fotos de la escena y luego otras de las máquinas que estaban al lado de las que habían desaparecido. Todo lo que estaba descubriendo no hacía más que empeorar su nudo en el estómago. Esto no era pillaje. Esto era un robo. ¿Qué eran esas máquinas? ¿Qué uso podría encontrarle éste clan vanduul a tecnología anticuada? ¿Qué se proponían hacer?

Penny persiguió a Garra Negra y al resto tan lejos como pudo. En el momento en que abandonaron la atmósfera, la nave insignia descargó una cortina de fuego de cobertura. A pesar de todo, parecía que el Abuelito les había dado una buena tunda. Con suerte se lo pensarían dos veces antes de volver a atacar pronto este sistema.
- Muy bien, pilotos. Volvamos a casa. – La escuadrilla abandonó la persecución y regresó al Gemini, el cual se había estabilizado pero seguía esforzándose por liberarse del tirón gravitatorio. Penny miró los restos de su escuadrilla. Leyó la lista de pilotos que no iban a volver. ¿Dónde estaba…?
- Cal, ¿me recibes?
- Hey, Penny. ¿Los vanduul siguen en el sistema?
- Apenas. Se largan a toda prisa.
- Aquí hay algo raro, Penny. Esto no era una incursión.
- ¿De qué estás hablando, Cal?
- Necesito un favor.
- Nunca me gustan las frases que empiezan así.
- Necesito que me cubras con el Abuelito.
- Tienes que estar de broma, Cal.
- Me pondré en contacto cuando tenga más información. Aquí está pasando algo más, Penny.
Varios segundos de silencio.
- Sabes, Cal, uno de estos días voy a cobrarme todos estos favores.

En el puente del Gemini, el almirante Showalter vigilaba el regreso de Penny y los demás pilotos, muchos menos de los que le hubiera gustado. Entonces vio la nave de Cal escapándose de Yar. Se dirigía hacia la nave insignia vanduul.
- Cal, estúpido hijo de…

CONTINUARÁ. . .

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