Las Lágrimas de Casandra: Capítulo 05

LAS LÁGRIMAS DE CASANDRA
Capítulo 5

Portacazas UEES Gemini

Sistema Centauri

Penny había permanecido diecisiete minutos inmóvil. El almirante Showalter había requerido su presencia cuando ella se dirigía a presentar su informe de evaluación de la misión. Eso ya se lo esperaba. Lo que no se esperaba fue el silencio. El Abuelito no dijo ni una palabra cuando ella entró. Tampoco dijo ni una palabra cuando ella saludó. Diecisiete largos minutos durante los que simplemente se la quedó mirando. Podía oír el ruido que hacían los ventiladores de refrigeración. Podía oír las voces apagadas de los tripulantes que pasaban por el otro lado de la puerta. Todo ello resultaba ensordecedor con ese silencio. Pasaron cinco minutos más…
-Señor, yo… -el almirante la hizo callar con un rápido movimiento de su mano. Ella se detuvo. Showalter bajó la mano y siguió mirándola.
Penny ya había estado antes en esta situación. Estaba preparada para recibir una bronca; el silencio era un truco nuevo. Lo que no podía aguantar era éste creciente miedo que le atenazaba el corazón, el miedo de que a Cal le hubiera sucedido algo malo.

Dos sistemas más lejos. En la bahía de aterrizaje de la nave insignia del clan vanduul, un rifle de plasma sacó a Cal de su escondrijo y lo empujó hacia los dos humanoides y el comandante vanduul. Había dieciséis armas más apuntándole.
-¿Qué diablos es esto? –dijo uno de los humanoides con una voz fuertemente modulada por el altavoz de su traje.
-Hola –contestó Cal. Mantuvo sus ojos fijos en el comandante vanduul. Se decía que a los vanduul les gustaba ir directos al grano, por lo que iba a jugársela y no mostrar ningún signo de cobardía. En su mente, sin embargo, estaba considerando ideas a toda velocidad.
El comandante vanduul desenfundó su cuchillo mientras se acercaba a Cal. Colocó su afilado filo contra el tubo de oxígeno mientras se inclinaba y murmuraba algo contra su cara. Una mezcla de gruñidos y siseos, a Cal el idioma vanduul siempre le sonaba como un motor sucio poniéndose en marcha.
-Quiere saber si estás solo –tradució el primer humanoide-. Yo le contestaría.
-Sí, estoy solo –el cuchillo tensó más el tubo de oxígeno. Otra retahíla de gruñidos y siseos.
-Opina que eres estúpido o estás loco.
-Dile que me han llamado ambas cosas –Cal se encogió de hombros. Al final iba a limitarse a esperar, ver si se presentaba alguna oportunidad. El vanduul volvió su mirada hacia el humanoide que ejercía de intérprete. Al comandante aparentemente no le pareció divertida la broma. Agarró a Cal por la garganta y empezó a apretar.
El humanoide avanzó unos pasos, hablando en un rápido vanduul. Los demás soldados vanduul apuntaron sus armas. La torreta de la Constellation giraba hacia uno y otro lado, su artillero claramente aterrorizado ante la rapidez con la que se deterioraba la situación.
Cal luchó por respirar a pesar de la salvaje presa del comandante vanduul. Los gritos a su alrededor empezaron a mezclarse. La visión de Cal empezó a nublarse. Unos pocos segundos más, un último forcejeo, y se hundió en la oscuridad…
… corriendo a través de los campos después de la escuela…
… las lunas de Davien II encima suyo…
… la casa de sus padres en llamas…

Cal recuperó la consciencia. Le llevó un momento comprender el significado de eso. Estaba colocado frente a una pared. No llevaba puesto el traje. La cabeza le latía con fuerza. No podía mover las manos. Notaba como si las tuviera esposadas.
Cal se tomó un par de segundos más para recuperarse antes de darse la vuelta. Estaba en la Constellation. Estaban despegando de la bahía de vuelo vanduul. El humanoide que hablaba vanduul estaba de pie a unos cinco pies de distancia, todavía completamente vestido con el traje.
-Así que… -emitió el altavoz del traje- ¿qué tal si me cuentas qué estabas haciendo colándote en una nave de clan vanduul?
Cal intentó incorporarse, probando las esposas mientras lo hacía. Echó una ojeada a la bodega. Un hombre subió desde el fondo de la bodega de carga y susurró algo al del traje, quien asintió. Cal sólo logró entender una palabra:
Casandra.
-¿No dices nada? –insistió.
-Claro que sí, pero déjame que te pregunte algo. Lo hará más interesante -replicó Cal mientras volvía a sentarse-. Contratasteis a los vanduul para que atacaran ese sistema.
El humanoide aguardó sin decir nada.
-Lo que estoy tratando de averiguar es por qué no lo hicisteis vosotros mismos. Para una nave de este tamaño le ha de resultar mucho más fácil entrar y salir de un sistema.
La figura alzó las manos y empezó a quitarse el equipo de respiración.
-Entonces, ¿para qué mantenerme con vida? -continuó Cal-. Quiero decir, asumo que habéis impedido que los vanduul me mataran.
El humanoide se desabrochó el resto del traje. El altavoz emitió un zumbido mientras lo desconectaba. Tiró de su máscara facial para quitársela.
Era una mujer. Humana. Bajita, su pelo corto era tan oscuro que parecía azul. La piel era dorada como una puesta de sol. Tenía unos ojos verdes inteligente y agudos.
-Eres nuestro rehén –le dijo con una sonrisa devastadora-. Espero que no te importe.
Por un segundo, a Cal realmente no le importó.

De nuevo en la cubierta de vuelo del Gemini, se estaba produciendo un milagro. Todos los pilotos, mecánicos y miembros del personal de vuelo se quedaron mirando con asombro e incredulidad. Todo el mundo se estaba fijando en una sola cosa: el almirante Showalter subiendo a un caza. Sentarse en el asiento de piloto le recordó cuántas libras había ganado desde la última vez que vistió un traje de vuelo.
Pudo ver al oficial ejecutivo Marden y al resto del personal del puente aplaudiendo mientras abandonaba la bahía de lanzamiento. Showalter fijó un rumbo hacia el punto de salto. Por mucho que odiara esto, no iba a enviar a ningún otro para que probara o refutara su corazonada.
Cuando llegó a su destino, no vio nada. Los escáneres le dijeron lo mismo: el sistema estaba vacío. Algo golpeó contra su ala. Showalter apartó la vista de sus escáneres. Estaba volando a través de algunos restos.
Le llevó un instante identificarlos. Eran de la nave de Cal.
-Maldita sea, Cal.
Cal Mason había logrado finalmente que lo mataran.

CONTINUARÁ. . .

Original.