Las Lágrimas de Casandra: Capítulo 06


LAS LÁGRIMAS DE CASANDRA
Capítulo 6

El funeral del teniente Cal Mason resultó ser una ceremonia íntima. Su escuadrón formó filas con orgullo, pero aparte de ellos sólo asistieron unos cuantos oficiales y tripulantes de cubierta. También estuvo presente Kerny, un mecánico de mantenimiento. Cal había ayudado a la familia de Kerny a huir del sistema Nul hacía un año. Ahora el silencioso gigante estaba allí, retorciéndose las manos como si eso pudiera contener las lágrimas que amenazaban con escapársele.
El almirante Showalter se encargó de la rutina. Su rostro era tan inescrutable como siempre. Se dijeron las palabras de rigor. Se dispararon tres salvas de honor. El ataud vacío fue lanzado al espacio. Y eso fue todo. Los presentes se despidieron y fueron retirándose en silencio.
Penny, Showalter y Kerny se quedaron, como si dar un paso para alejarse significara dar un paso hacia la aceptación.

Cal Mason estaba bajo vigilancia constante. A pesar de las esposas que apresaban sus manos y la cadena que lo sujetaba a la pared, siempre había alguien vigilándolo. Habían pasado dos días y tres puntos de salto más. Cal procuraba ser un prisionero modélico, pero mantenía sus ojos y oídos bien atentos todo el rato. Los tripulantes de la Constellation se estaban cuidando mucho de utilizar nombres o discutir cosas en su presencia. Eso era bueno; significaba que todavía no se habían puesto de acuerdo en la cuestión de si matarlo o no.
A pesar de sus esfuerzos por ocultarle información, había logrado averiguar unas cuantas cosas:
La nave se llamaba Phoenix. Un monitor de ingeniería le había revelado eso.
El tipo corpulento que había hablado con la líder (la cual podía ser Casandra o no) se apodaba Trunk. Por su tamaño y gestos habituales, parecía ser el fortachón del grupo. Tenía algún vínculo con Casandra, pero Cal no había averiguado si era romántico o el compañerismo forjado entre hermanos de batalla/latrocinio.
Había un artillero al que le gustaba hablar. Le gustaba muchísimo. Su nombre era Nesser Yahro. Se lo había dicho a Cal a las primeras de cambio. También tenía un problema con la bebida, lo que explicaba por qué no lograba recordar la mayor parte de sus conversaciones. También parecía ser el piloto de reserva cuando Casandra estaba a los mandos. Cal siempre podía adivinar quién estaba pilotando. Donde ella era una bailarina con los mandos, él era una bola de demoliciones.
El último tripulante era el mecánico de la nave. No quería tener nada que ver con Cal e hizo todo lo posible para mantenerse fuera de su vista, algo que molestaba a Nesser porque estaba interfiriendo con la partida de trigger que tenían en marcha. Nesser lo llamaba Mahony.

Era poco después del desayuno del tercer día cuando la mujer fue a ver a Cal, hablándole por primera vez desde que lo habían hecho prisionero.
-¿Cómodo?
-Oh, sí. ¿A quién no le gusta que lo esposen?
-Depende de la compañía.
-Cierto –dijo Cal asintiendo con la cabeza-. Ella sonrió. Cal sopesó sus opciones. Podría decirle lo que sabía con la esperanza de pillarla desprevenida y que mostrara su mano. Por otra parte, si no se tragaba el anzuelo, puede que sólo logrará despejar sus dudas en cuanto a si debían matarlo…
”No”, pensó. Mejor esperar el momento oportuno y ver si lograba obtener alguna pista acerca de qué estaban tramando o adónde se dirigían. Así pues, un incómodo silencio colgó del aire.
-No te prives de hacernos saber si hay algo que podamos hacer por ti –le dijo la mujer mientras tomaba un trago de su copa.
-¿Qué os parece dejarme marchar?
-Me encargaré de eso inmediatamente –respondió ella mientras empezaba a marcharse.
-Adiós, Casandra –dejó ir Cal, simplemente por curiosidad-. Ella aflojó el paso por un nanosegundo, se dio cuenta de su vacilación y trató de continuar como si nada. Pero Cal se dio cuenta. “Eso responde a esa pregunta”, pensó.

Pero realmente no lo hacía, porque su nombre no era Casandra. Sasha Tai caminó hasta la silla del piloto, preguntándose dónde podría haber oído ese nombre su prisionero. Se puso tras los controles y desactivó el piloto automático. Los sistemas hidráulicos de los controles respondieron cuando ella tomó el timón.
Visto en retrospectiva, no debería haber impedido al vanduul matar a ese piloto, Mason. Tenerlo a bordo significaba arriesgarlo todo, pero había visto lo que los vanduul hacían a los prisioneros de la UEE. Se había dicho a sí misma que dormiría mejor poniéndole ella misma una bala en el cerebro antes que permitir que el vanduul se ensañara con él.
Comprobó el plan de navegación. Lo habían vuelto a cambiar. Nesser estaba desperdiciando demasiado tiempo y demasiado combustible con sus ineficientes planes de vuelo. Trunk entró en la cabina mientras ella recalibraba el rumbo.
-Mahony tiene el material a punto –dijo, comprobando el estado de Cal antes de sentarse en el asiento que había detrás de ella-. ¿Qué está pasando aquí?
-Nesser va a conseguir que no estrellemos –le susurró ella, asegurándose de que Nesser estuviera fuera del alcance de su voz. Sasha hizo una pausa por un segundo y luego se inclinó hacia Trunk.
-¿Hay alguien que haya estado hablando con él?
-Creo que no. ¿Por qué?
-Me ha llamado Casandra.
-Qué raro –Trunk pensó en ello por un minuto-. Bueno, entonces no sabe de qué se trata.
-Aún así…
-No te preocupes, hermanita. Si da algún problema, lo arrojaremos por la esclusa.

De nuevo en el Gemini, Penny estaba en su litera. Showalter no había llegado a aplicar el castigo por la treta de Cal en Yar, así que ella se lo había aplicado por sí misma. Fregó la cubierta de vuelo, ayudó al personal de mantenimiento, realizó simulaciones para pilotos novatos, todo para mantenerse ocupada. Se esforzó hasta el borde del colapso. Esa era la única forma en la que podría dormir.
Excepto hoy. En el instante en que se dejó caer en la cama, se dio cuenta de algo. Con todo el jaleo lo había olvidado por completo. Cogió el SysBook de la estantería y seleccionó todas las fotos que Cal le había enviado del asentamiento en Yar. Del equipo desaparecido. Tras dos horas de estudio, seguía siendo incapaz de imaginarse qué podría ser el equipo, por lo que trasladó su atención al asentamiento en sí.
Extrañamente, todos los infoenlaces estaban bloqueados con fuertes protocolos de seguridad. Hurgó un poco buscando una forma de sortearlos, ejecutando algunos revientacódigos inocentes hasta que uno de ellos encontró…
El asentamiento en Yar fue establecido en 2880 como laboratorio de investigación. En esa época todo el mundo estaba entusiasmado con el nuevo proyecto Mundo Sintético. Todas las corporaciones estaban intentando encontrar formas de poder formar parte de ese lucrativo proyecto del gobierno.
Continuó indagando. En apariencia, el asentamiento tenía un único proyecto, un proyecto llamado Casandra.
Aunque la mayor parte de él no era más que una densa red de jerga y fórmulas científicas, el Proyecto Casandra pretendía rediseñar un planeta a nivel molecular. Un nanovirus autoreplicante concebido para descomponer un planeta existente y reconstruirlo.
Y los científicos de Yar habían logrado hacerlo funcionar.
Entonces fue cuando, sin previo aviso, su pantalla se puso negra.

CONTINUARÁ. . .

Original.