Las Lágrimas de Casandra: Capítulo 08


LAS LÁGRIMAS DE CASANDRA
Capítulo 8

Penny esperaba en la fría celda cruzada de brazos. Marcaba un ritmo en el suelo con el pie. Hacía ya seis horas y quince minutos desde que los guardias la habían dejado en esta silla.
La cerradura de la puerta hizo ruidos sordos antes de abrirse con un chirrido. Entró un oficial y Penny se cuadró. No pudo identificar ningún emblema de unidad o división entre sus medallas y condecoraciones. Su placa ponía Darrow. Apenas le prestaba atención, su vista fija en los archivos que se desplazaban por el Glas que llevaba en la mano.
-Descanse –dijo Darrow tomando asiento-. Penny volvió a su silla. Tras otro intervalo de tiempo, depositó el Glas sobre la mesa y alzó sus cristalinos ojos azules para mirarla.
-Se ha metido en un buen lío, teniente.
-Permiso para hablar con franqueza, señor.
-Concedido.
-Primero de todo, ¿qué demonios le han hecho a mi equipo? No tienen ni idea del tiempo que me llevó ensamblarlo, así que será mejor que lo tengan arreglado para cuando yo haya salido de aquí. En segundo lugar, el proyecto Casandra fue cancelado hace unos sesenta años, ¿así que porqué están desperdiciando su tiempo interrogándome sobre historia antigua, en lugar de preguntaros porqué una grupo de incursión vanduul estaba tan interesado en obtener tecnología anticuada?
Darrow se había quedado sin palabras, pero Penny apenas había empezado.
* * * * *
Cal Mason también estaba metido en un buen lío. Esposado en la bodega de carga de la Phoenix, su sentencia de muerte acababa de ser pronunciada.
-Debiste aceptar mi oferta, Mason – dijo Sasha, y empezó a dirigirse hacia la silla del piloto-. Lo hubiera hecho más fácil para todos.
Nesser estaba entre Sasha y Trunk observando la escena, obviamente un poco incómodo ante todo éste asunto de asesinar a sangre fría. En lugar de decir algo, se limitó a marcharse.
-No para mí. Yo no tengo ningún problema con arrojar al vacío a gente como tú –siseó Trunk mientras empujaba a Cal hacia la esclusa-. Cal vio algo que parecía prometedor dentro de una caja de herramientas junto al muro de estribor. Sólo necesitaba lograr acercarse a ella…
-Estoy seguro de que no lo tienes. Te ahorra la vergüenza de perder en una pelea justa.
-¿Lo dices en serio, pequeñajo? –rió Trunk-. Cal se dio la vuelta y se quedó mirándole a la cara.
-Del todo. He oído que los únicos supervivientes de Cathcart fueron los que se escondieron como cobardes –dijo Cal, aunque se le ocurrió que quizás había ido demasiado lejos con eso. Aparentemente, Trunk pensaba lo mismo. Le dio un fuerte empujón a Cal.
Cal trastabilló hacia atrás y chocó contra el muro de estribor. Sus dedos hallaron lo que estaban buscando.
-¿Sabes? Creo que la esclusa tal vez sea demasiado rápido –dijo Trunk mientras se le acercaba lentamente-. Una mano agarró a Cal por la garganta y lo inmovilizó contra el muro. La otra sacó un cuchillo.
-Venga, tío. No hagas… -dijo Nesser saliendo de los camarotes, atraído por el ruido.
-Sí, Trunk… -dijo Cal cerrando un extremo de las esposas alrededor de la muñeca de Trunk-. No hagas nada.
Los ojos de Trunk se desorbitaron. Blandió el cuchillo. Fue un golpe torpe, apresurado. Cal esquivó el ataque y lo empujó contra el muro. La hoja cayó al suelo.
Sasha vino corriendo empuñando un arma. La apuntó hacía Cal en el mismo instante en que él apoyaba el cuchillo contra la garganta de Trunk. Se quedó quieta. Pasaron unos cuantos segundos en silencio sin que nadie hiciera nada.
-¿Qué crees que estás haciendo, Mason? –dijo Sasha, avanzando lentamente-. Cal dio un breve vistazo a Nesser, quien también había empuñado su arma.
-Declinar cordialmente la esclusa –dijo Cal con su atención dividida entre las dos pistolas que le apuntaban. No estaba muy preocupado por la puntería de Nesser, pero aún así, una pistola es una pistola.
-Piénsatelo detenidamente. Realmente no tienes muchas opciones. Si lo matas, tu morirás un segundo después -Sasha miró por un momento a Nesser. A pesar de sus palabras, dudaba que pudiera contar con él-. Y hace un poco de frío ahí fuera.
-Quizás –Cal le dio una patada al panel de control en el suelo. La cubierta del P52 empezó a abrirse. Sasha echaba humo. Trunk tosió y forcejeó, pero un apretón con el cuchillo hizo que volviera a quedarse quieto. La carlinga del P52 se abrió.
-No tendrás ni una oportunidad con esa cosa.
-Me encantan los desafíos –sonrió Cal. Se situó junto a la carlinga y pulsó el botón que haría que la cubierta empezara a cerrarse. Se inclinó hacia Trunk-. Siento lo de Cathcart. Para serte sincero, esa campaña me pareció vergonzosa.
Cal empujó a Trunk contra Sasha, bloqueándole completamente un posible disparo, y saltó al interior de la carlinga un segundo antes de que la cubierta se hubiera cerrado del todo. Abrió las compuertas exteriores y encendió rápidamente los motores del caza. Los sistemas zumbaron al cobrar vida. Cal emitió un suspiro de alivio tras comprobar que la nave estaba en buen estado de mantenimiento.
Sasha volvió corriendo a la cabina para bloquear la apertura de las compuertas exteriores, pero ya era demasiado tarde. Grandes golpes sonaron por el interior de la nave mientras el P52 se desacoplaba. Sasha se sentó en la silla del piloto y situó la Phoenix en modo de ataque. Trunk vino caminando detrás de ella, frotándose las muñecas.
-Ve a la torreta –Trunk vaciló hasta que Sasha lo fulminó con la mirada.
A Cal le llevó un segundo obtener su posición. Estaba en territorio banu, volver al tráfico dirigiéndose hacia el punto de salto le llevaría una media hora. Sus pantallas se iluminaron cuando la Phoenix disparó una andanada de misiles.
Cal puso los motores al máximo. Desvió energía de las armas para aumentar su velocidad. Sasha tenía razón, a medias, sobre el P52. Aunque no tenía potencia de fuego suficiente para dañar la Phoenix, tenía agilidad. Cal zigzagueó entre los misiles. Sentía su sangre agitarse con la velocidad. Los misiles dieron la vuelta y recuperaron su blanco. La torreta de la Phoenix disparó una andanada de cañonazos.
Cal hizo un tirabuzón alrededor de los disparos y se dirigió directo contra la Phoenix. Los misiles venían tras él. Sasha se dio cuenta de lo que se proponía, inició un picado y apagó los motores. Los misiles permanecieron fijados en Cal. Trunk lo perseguía con la torreta. Uno de sus disparos destruyó un misil.
Cal recalibró frenéticamente las ayudas al pilotaje. Había demasiados sistemas establecidos en modo automático. A él le gustaba tener el control total. Necesitaba ser capaz de forzar éste pájaro hasta el límite.
La Phoenix giró tras él. Cal alzó la vista. Lo tenía todo dispuesto. Los motores del P52 retumbaron con la potencia adicional y lo impulsaron hacia adelante. La Phoenix disparó otra andanada. Las descargas láser le rebasaron. Pasó toda la potencia a los escudos posteriores y volvió a zigzaguear intentando mantener los cohetes dentro de la línea de fuego. Un disparo de neutrones impactó en otro misil que se salió de su rumbo y explotó.
Cal logró alejarse un poco de la Phoenix y mantuvo el acelerador al máximo.
* * * * *
Abordo de la Phoenix, Sasha estaba perdiendo la paciencia. El P52 había demostrado ser casi imposible de acertar. Los ordenadores de puntería eran incapaces de seguirlo a través de sus giros y acrobacias por el aire.
-Va a alcanzar ese tráfico –dijo Trunk por el sistema de comunicación.
-No importa. No tiene motor de salto –replicó ella y redirigió la energía de la nave para darle más impulso a los motores– y se quedará sin combustible en diez minutos.
-Tenemos compañía.
Sasha apartó la mirada de los instrumentos. Algunas unidades de la milicia banu trazaban círculos alrededor de ellos pero mantenían las distancias. Probablemente estaban allí para asegurarse de que el caos no se extendía.
-Vigila a dónde apuntas y estaremos bien –contestó Sasha volviendo a fijar su atención en Cal-. Inspiró profundamente para calmarse y se entrego por completo a los controles. Dentro de la zona rodeada por la milicia banu, logró igualar una por una las salvajes maniobrasde Cal. Trunk hizo unos cuantos disparos para mantener a Cal dentro de la zona.
Las dos naves surcaban el espacio. Uno por uno, los misiles alcanzaron su distancia límite y explotaron. Sasha mantenía una lluvia de disparos constante. Más y más descargas de energía lograban impactar, consumiendo los escudos del pequeño caza. Trunk acertó al P52 con un disparo directo. Los escudos no lograron detenerlo, alcanzando el motor.
Cal Mason pasó de largo el punto de salto e inició un giro. Sasha se mantuvo pegada a él. El motor dañado había perdido suficiente velocidad como para que los ordenadores de puntería pudieran fijar el blanco. Sasha mantuvo la Phoenix en curso mientras su dedo se cernía sobre el gatillo.
* * * * *
La carlinga del P52 empezaba a tener mal aspecto. Ese último disparo debería haber partido el caza por la mitad, pero por alguna razón se mantenía entero. Cal sabía que sólo tenía una oportunidad. Miró al punto de salto. Una Caterpillar estaba a punto de cruzarlo.
Cal encendió un retropropulsor y giró mientras bajaba el morro. La Phoenix pasó de largo mientras él descendía detrás de la Caterpillar.
El punto de salto se abrió y la Caterpillar desapareció en su interior.
-Esto es realmente estúpido –murmuró y se zambulló en el punto de salto justo antes de que se cerrara.
* * * * *
Sasha contempló en atónito silencio cómo el P52 desaparecía en el punto de salto.
-Um… -dijo Trunk por el comunicador abierto.
-Sí.
Parecía un montón de esfuerzo para al final acabar suicidándose.
Finalmente, Sasha dio la vuelta a la Phoenix y abandonaron el lugar. Tenían que estar en otra parte.

CONTINUARÁ. . .

Original.