Las Lágrimas de Casandra: Capítulo 10


LAS LÁGRIMAS DE CASANDRA
Capítulo 10

En el sistema Nul, Grady Monk pasaba el tiempo que faltaba para la llegada de su contacto contemplando su única estrella. Los científicos decían que era una estrella pulsátil. A él no le parecía que estuviera pulsando. Volvió a comprobar su reloj. Le iba a conceder a éste tipo diez minutos más, y luego iría a ver al siguiente comprador. Grady Monk no espera a los clientes. Por el rabillo del ojo le pareció ver movimiento fuera de la nave.
”Ya era hora, maldición”, pensó mientras se volvía. Sus ojos se abrieron de par en par.
La nave de Grady Monk desapareció en un perfecto ejemplo de explosión pulsátil.
* * * * *
A bordo del Gemini, Darrow permanecía sentado ante Penny. Por fin tenía la oportunidad de decir algo.
-Podría seguir teniendo un montón de problemas, teniente –dijo-. Su más bien tedioso monólogo ha explicado sus razones para acceder ilegalmente a documentos del Archivo, pero eso no cambia el hecho de que ha accedido ilegalmente a datos clasificados.
Se abrió la puerta. El almirante Showalter estaba ahí. No parecía complacido. Penny y Darrow se cuadraron. Showalter entró en la habitación, mirando a Darrow.
-¿Le importaría explicar porqué está acosando a mi piloto?
-Señor, la teniente Ayala ha accedido…
-Archivos del Proyecto Casandra. Lo sé. He hablado con tu superior, hijo.–dijo Showalter, su voz calma y deliberada-. No has contestado mi pregunta.
-Hace tres meses empezamos a detectar intentos de acceder al Archivo en busca de notas de laboratorio concernientes a Casandra y rastreamos esos intentos hasta el nieto del antiguo líder del proyecto: Warden.
Darrow señaló la pantalla, donde apareció Warden Mahony, el mismo tipo de la Phoenix.
-La Fiscalía colocó a Warden en una lista de vigilancia. Hace tres semanas desapareció. Así que cuando la teniente Ayala “accedió” a los documentos del proyecto, sospechamos un posible fallo en nuestra seguridad.
-Bueno, pues ella no estaba trabajando para este chico –dijo Showalter mirando a Penny. Ella meneó la cabeza-. Así que asunto resuelto.
* * * * *
Cuatro sistemas dentro del territorio Banu, el asunto distaba de estar resuelto. Cal estaba intentando figurarse alguna forma de emboscar a la tripulación de la Phoenix cuando llegaron varios secuaces. Ahora, en lugar de Sasha, Trunk y Mahoney, tenía seis armas más a las que enfrentarse.
Cal no alcanzaba a oír si planeaban venderlo o usarlo. En cualquier caso, esa cosa no podía salir de ahí. Ahora sólo necesitaba un plan para lograr eso. Empezar un tiroteo aquí sonaba como una mala idea. Todo lo que haría falta es que un disparo perdido le diera a la bomba, y la habitación, quizás el asentamiento entero, se convertirían en un charco de légamo gris.
Cal todavía conservaba la baliza del P52 enlazada con la posición de la Phoenix, de forma que su mejor opción era salir al espacio y vaporizarla. No se sentía muy optimista ante la idea de enfrentar un Cutlass a una Constellation, pero era mejor que iniciar una pelea aquí abajo. Además, él era mejor con las alas que con los puños.
Sasha habló en voz baja con los mercenarios y luego caminó hasta Mahony, quien estaba cargando en la bomba el resto de los contenedores del Proyecto Casandra.
-¿Has terminado? Necesitamos que carguen esta cosa.
-Sí, sólo un par de minutos –contestó Mahony mientras conectaba cuidadosamente los contenedores al mecanismo de disparo. Sasha se volvió hacia los mercenarios.
-Una vez tengamos esto fuera, id a vuestras posiciones a lo largo de nuestra ruta. Si os parece que alguien nos está siguiendo, o que nos está prestando demasiado atención, quiero saberlo inmediatamente –tras decir esto, se giró hacia Trunk- ¿Les has pagado?
-Sí, todo está listo.
Cal retrocedió lentamente. Quería estar fuera antes que los mercenarios y volvió sobre sus pasos hasta el conducto de ventilación. Para cuando salió al exterior, la bomba oculta bajo una lona estaba siendo cargada sobre una plataforma antigravitatoria. Sasha hizo un gesto de asentimiento a los matones, quienes se dispersaron entre la multitud. Cal memorizó sus caras y siguió la comitiva con disimulo.
Sasha y Trunk vigilaban mientras Mahony empujaba la bomba por las estrechas calles del asentamiento banu. Ninguno de los peatones les prestó atención. Cal les igualaba el paso y observaba desde lejos, asegurándose de evitar a cualquiera de los mercenarios apostados para detectar perseguidores. Esos mercenarios debían de ser buenos, porque Cal no alcanzó a ver ni uno.
Sólo cuando cargaron la bomba en la bahía de carga de la Phoenix fue cuando Cal interrumpió su persecución y corrió de vuelta al Cutlass. Ocupó el asiento de piloto y calentó los motores. Un rápido barrido de sensores y la baliza del P52 situó la Phoenix en su pantalla.
Cal les dejó alejarse un poco antes de seguirlos. Se dirigían de vuelta al punto de salto. Cal tenía que tomar una decisión. Sin lugar a dudas, debían haber encontrado una forma de pasar la bomba por los escáneres de Aduanas, pero Cal podía ponerse en contacto con ellos de antemano para que los detuvieran y cogieran la bomba.
El inconveniente era que de esta forma jamás llegarían hasta el comprador, si es que había uno. Sopesó las alternativas. No valía la pena correr el riesgo. Cuanto más tiempo estuviera esa cosa suelta, más probabilidades habría de que Cal se topara con alguna sorpresa. Ya se había cansado de recibir sorpresas.
-Puesto Aduanero Charlie de la UEE, sistema Ferron. Aquí el teniente Cal Mason, Armada de la UEE, SisID#5847DDC. Estoy siguiendo un arma peligrosa a punto de entrar en vuestro sistema a bordo de una nave clase Constellation, posible designación Phoenix. Por favor, separen y detengan todas las naves que encajen con esta descripción y reenvíen este mensaje a la teniente Penelope Ayala, UEES Gemini.
Adjunto al mensaje iba una descripción a todo lo que había visto, y transmitió ambos a la estación repetidora más cercana.
Eso debería resolverlo todo. Dudaba que la Phoenix intentara iniciar una lucha. Por desgracia, a medida que seguía volando, esa duda empezó a transformarse en un “podrían” y luego en un ”lo más probable”. De ninguna manera iban a permitir que los atraparan con un arma del juicio final. Ahora Cal estaba convencido de que acababa de poner en peligro la vida de un montón de agentes de aduanas. Pasó a máxima aceleración y se lanzó hacia el punto de salto.
Al otro lado, reinaba el caos. Había naves vagando por el espacio desprovistas de energía. El puesto aduanero estaba cerrado. Alguien había detonado una carga PEM. Una bien grande. Varias naves estaban aprovechando la falta de seguridad para correr hacia el punto de salto mientras las pocas naves de policía y aduanas que conservaban la energía luchaban por mantener el orden. Era la cobertura perfecta para que la Phoenix se deslizara a través.
Cal vió la Phoenix en su radar y fue tras ella. Para cuando la tuvo a la vista sólo quedaba un puñado de naves en su ruta de vuelo. Cal empezó a preparar sus armas. Tenía que darles fuerte y rápido, reducir lo máximo posible sus capacidades defensivas si quería tener una…
Descargas laser pasaron ante la carlinga. Cal las eludió instintivamente. Un Marauder lo rebasó y empezó a girar para hacer otra pasada. En sus escáneres, vio que la Phoenix alzaba sus escudos. Entonces fue cuando lo entendió.
En el laboratorio, cuanda Sasha había dicho “id a vuestras posiciones a lo largo de nuestra ruta” no se refería al asentamiento. Se refería al espacio.
-Cal, estúpido hijo de…
Más fuego defensivo procedente de la Phoenix. Cal inclinó la nave para apartarse de su camino. De repente recibió un mensaje de la Phoenix.
-Identifícate.
Era ella.
-Adivína –contestó Cal. El Marauder se situó detrás de él y abrió fuego con sus cañones. Cal lo apuntó con su torreta y devolvió el fuego.
-¿Mason?
-Tienes que parar.
Hubo una larga pausa.
-Vete a casa, Mason.
-Tras haber visto lo que esa bomba puede hacer… –dijo Cal. Su sistema pitaba anunciando que un mísil le tenía fijado como blanco. Cambió bruscamente de dirección y soltó contramedidas-. Sabes que no puedo hacer eso.
-Tu funeral.
-Tú no eres así –le espetó Cal esperando que no hubiera cerrado el canal-. Estás transportando algo capaz de matar millones, posiblemente billones. Sé que tienes una cuenta pendiente con la UEE y lo entiendo, pero esto es excesivo y creo que tú lo sabes.
El Marauder lo fijó con un marcador de infrarrojos. Una andanada de misiles surgió del lanzacohetes y siguió la señal. La torreta de la Phoenix giró e hizo varios disparos.
El mercenario en el Marauder era bueno pero no extraordinario. El problema estaba en las dos naves combatiendo en tándem. Cal interrumpió su persecución de la Phoenix y se apartó de ella arrastrando tras él la columna de misiles. El Marauder lo persiguió. La Phoenix no lo hizo, sus motores resplandecieron y se alejó del combate.
Cal activó los frenos de emergencia, los cuales apagaron los motores e hicieron dar la vuelta al Cutlass sin que perdiera su impulso. Cal abrió fuego con sus láseres contra los misiles aproximándose. Logró destruir seis de los ocho antes de tener que volver a dar la vuelta a la nave y acelerar.
El Marauder disparó su arsenal entero contra él. Destruyó los dos últimos misiles, pero el Cutlass también recibió una buena ración de impactos. Los escudos lograron aguantar.
Libre de los misiles, Cal estaba listo para bailar.
El Marauder duró cuatro minutos.
A juzgar por el rumbo de la Phoenix, se dirigían hacia el punto de salto a Croshaw. Vio cómo su señal parpadeaba y desaparecía. Habían pasado.
Cal redirigió toda la potencia disponible a los motores. El Cutlass aceleró.
* * * * *
Darrow había enviado su informe sobre el incidente y esperaba órdenes de sus superiores. Penny mantenía su mirada fija en el techo, aburrida hasta la médula. La puerta se abrió. Un joven alférez asomó la cabeza por ella.
-Mensaje para la teniente Ayala –el nervioso alférez miró a Darrow e hizo una pausa-. Es de Cal, señora.
Diez minutos después, Penny estaba delante de Showalter, repitiendo el mensaje de Cal sobre la Phoenix, la bomba, todo. Showalter miraba al frente. Sus ojos fueron estrechándose mientras escuchaba, pero su rostro permanecía por lo demás inescrutable, como siempre. Darrow estaba en la puerta.
-Van a por la Tierra –dijo Showalter tras un largo silencio.
-No cree que vayan a intentar venderla –dijo Penny.
-Veinte a uno a que ese chaval va a intentar terminar lo que empezó el loco de su abuelo -dijo Showalter poniéndose en comunicación con el puente–. Preparen los motores. Vamos a cambiar el rumbo.
* * * * *
El sistema Croshaw estaba tranquilo. Era un día normal en casi todos los planetas. La gente fue al trabajo. Los niños fueron a la escuela. En el sistema había cuatro puntos de salto activos: uno llevaba al sistema Sol y la Tierra, el segundo iba al sistema Nul, un sistema sin reclamar por culpa de la estrella variable en su centro, el tercero llevaba al sistema Davien…
Cal surgió del cuarto punto de salto que llevaba a Ferron. A su radar le llevó un segundo readquirir la Phoenix. Iba rumbo a Nul. Cal mantuvo la persecución, zigzagueando por entre el flujo general de tráfico en el sistema.
Cal vislumbró a lo lejos una Constellation. Aceleró para reducir la distancia. Era la Phoenix.
Sus sistemas enloquecieron. Se estaba emitiendo por todos los canals una Alerta General de Emergencia. Algo acerca de…
”Oh, no”, pensó Cal. Miró hacia arriba.
Garra Negra emergió del punto de salto a Nul seguido por docenas de cazas vanduul. Comenzaron a atacar de inmediato a los agentes de aduanas. Una nave insignia vanduul y el resto de las naves de línea del clan aparecieron poco después. Los policías y pilotos locales se unieron para defender el sistema.
La Phoenix voló más allá de las oleadas de vanduul y desapareció dentro de la nave insignia. De repente, todas las piezas encajaron. La Phoenix no había contratado a los vanduul para atacar el sistema. Los vanduul los habían contratado a ellos para construir el arma. Esto no era la venganza de Mahony, sino un ataque organizado de los vanduul contra el corazón de su enemigo.
La nave insignia abrió fuego con sus armas. Sus cazas se enfrentaron a la paupérrima resistencia humana. Cal se agregó al canal de comunicaciones general para organizar a los pilotos y se lanzó al centro de la batalla.
Los pilotos de ambos bandos bailaron uno alrededor del otro, cada uno de ellos en busca del disparo que pusiera fin al combate. Los láseres ardieron a través del vacío. El espacio se llenó de escombros y restos. Los canales estaban saturados de voces frenéticas. Era la guerra. La nave insignia vanduul alteró su rumbo hacia el sistema Sol, hacia la Tierra.
Cal terminó con el caza vanduul con el que había estado liado y aprovechó para evaluar la situación. En pocas palabras, las cosas no iban bien. Los vanduul tenían más experiencia, eran más despiadados. La policía y el personal militar disperso estaban causando algunos daños, pero los vanduul seguían eliminando más y más civiles. Cal sabía que la marea acabaría volviéndose contra ellos de forma letal e ineludible. Incluso aunque lograran destruir los cazas, estaban impotentes contra las naves vanduul más grandes.
Entonces vio la salvación…
El Gemini. El precioso Gemini apareció a través del punto de salto a Ferron. Cal supuso que habrían recibido su mensaje. Sietes escuadrillas de cazas despegaron de la cubierta.
-Pensábamos que estabas muerto –dijo Penny por el comunicador.
-Venga, Penny –replicó Cal.
-Bueno, cuando Abuelito te eche el guante, es posible que desees estarlo.
-Me alegro de verte, Penny.
-Yo también –contestó Penny- ¿Vamos a ello?
Se zambulleron en el combate.
La nave insignia vanduul apuntó sus armas contra el Gemini. Los cañones de cubierta intercambiaron a través del vacío disparos de grandiosos haces de destrucción. Los escudos resplandecieron, manteniendo los disparos a raya. Naves más pequeñas fueron incineradas en el fuego cruzado.
Cal y Penny lucharon codo con codo como siempre hacían. Cal vio la Phoenix abandonando la nave insignia. Se abrió paso a través de la batalla, dirigiéndose de regreso a Ferron.
Sus escudos brillaron. Cal alzó la mirada. Garra Negra y algunos amigos venían directos hacia ellos.
-Mira quién ha vuelto –dijo Cal.
-Vamos a por él –respondió Penny. Cal y Penny se destrabaron de sus respectivas batallas y se movieron para interceptar a Garra Negra. Podían ver algunos pilotos locales intentando enfrentarse a Garra Negra, pero no eran rival para el as vanduul.
Cal abrió fuego contra Garra Negra, quien bailó alrededor de los disparos. Penny intentó dejarle sin espacio para maniobrar, pero Garra Negra era demasiado ágil.
De repente se encontraron esquivando disparos y cohetes de docenas de incursores. Cal apenas fue capaz de mantener la vista sobre Garra Negra mientras trazaba espirales por el espacio, sus escudos recibiendo múltiples impactos de distintas direcciones. Penny se retiró y quedó ocupada con un par de incursores.
* * * * *
A bordo de la Phoenix, Sasha observaba el espacio vacío ante ella. Su rostro mostraba preocupación. Trunk estaba en la torreta. Contemplaba la desesperada batalla que se extendía por todo el sistema con una expresión similar. Bajó por la escalera y se unió a su hermanastra en la cabina.
- Los están masacrando –dijo tras una larga pausa.
-No es nuestro problema –dijo Sasha en voz baja. No sonó muy convincente.
-Técnicamente… -empezó a decir Trunk, pero se detuvo.
-¿Qué?
-No sé. Hicimos el trabajo y nos pagaron. Así que, técnicamente, nuestra responsabilidad para con ellos ha expirado. Podemos hacer lo que queramos.
Permanecieron sentados en silencio.
-Sólo lo comento… -dijo Trunk.
* * * * *
De vuelta a la batalla, algunos de los escudos de la nave insignia vanduul habían fallado. El costado de la nave estaba salpicado de explosiones. El Gemini también había recibido una buena ración de impactos. Uno de sus cañones principales había sido arrancado limpiamente de su montura, causando explosiones de munición debajo de la cubierta que emergían de debajo del casco como ampollas. Las otras naves de línea vanduul estaban apuntando específicamente a los motores. El gigantesco portacazas de la UEE estaba empezando a perder velocidad.
Cal fijó su vista en la nave insignia. La bomba debía de seguir ahí. Eso sería lo lógico. Ese era el lugar más seguro y además era la única nave que se dirigía hacia el punto de salto a Sol. Supuso que sería capaz de efectuar el salto en cuestión de minutos.
-Penny, cúbreme.
-¿Qué vas a hacer ahora?
-Probablemente no quieras saberlo.
La nave de Cal trazó una pirueta alrededor de los disparos de Garra Negra y aceleró hacia la nave insignia. Garra Negra fue tras él pero Penny se interpuso dándole a Cal algo de ventaja.
Por el comunicador oyó a Penny maldecir. Miró atrás. La habían alcanzado. Había perdido uno de los motores. Garra Negra y los demás cazas vanduul la rodearon dispuestos a acabar con ella. Cal volvió a mirar la nave insignia acercándose al punto de salto.
Era una o la otra.
Cuando Cal se disponía a activar los retropropulsores, algo pasó al lado de su nave en dirección hacia Penny. Descargas láser aniquilaron los Scythes vanduul antes de que pudieran atacar. Garra Negra se alejó para eludir los disparos.
Era la Phoenix.
-Buena suerte, Mason.
Fue todo lo que emitió el comunicador antes de que la Phoenix encendiera sus motores y se largara. Penny logró volver a poner en marcha su motor y se retiró hacia un lugar seguro.
Cal volvió a centrarse en la nave insignia y su rostro adoptó una expresión de firme determinación. Recordó la disposición de la nave a partir de lo que había podido ver cuando estuvo en su interior. Visualizó la bahía de aterrizaje. Profunda, cavernosa, pero con un montón de espacio para maniobrar. La nave insignia desapareció en el punto de salto.
Disparos láser pasaron por delante de él. Garra Negra volvía a estar en su cola. Cal encendió los postquemadores. El Cutlass se abalanzó hacia el punto de salto y desapareció con Garra Negra pegado a los talones.
El espacio se convirtió en un borrón. El piloto automático tomó el control y empezó a frenar su nave hasta una velocidad segura. Cal lo desactivó y mantuvo el acelerador a fondo. Había atravesado el punto de salto Croshaw/Sol docenas de veces. Sólo tenía unos cinco minutos antes de que llegaran al otro lado.
Algo aplastó su ala. La nave insignia pasó lentamente por su lado apareciendo y desapareciendo de la vista. El chasis del Cutlass gimió mientras se retorcía. Cal adelantó a la nave insignia. Con una oración en los labios, apagó los postquemadores y hizo girar la nave. De repente fue absorbido dentro de la bahía de aterrizaje. Escudriñó la cubierta de vuelo debajo suyo. Varios vanduuls desconcertados le gritaron y dispararon sus armas de mano.
Tres minutos.
Había hecho una pasada completa a través de la cubierta de vuelo, pero no había…
Allí. Varios mecánicos estaban cargando la bomba dentro de un bombardero vanduul. Cal le dio la vuelta al Cutlass. Garra Negra apareció de repente ante su vista, descendiendo hacia él. Cal trató de no dejar que eso lo distrajera. Se centró en su objetivo. Sabía que no tendría otra oportunidad con esto.
Dos minutos.
Garra Negra cargó contra él con sus armas escupiendo fuego. Cal disparó.
* * * * *
En el sistema Sol reinaba la calma. Los refuerzos se iban agrupando en el punto de salto. La proa de la nave insignia vanduul lo atravesó. Todas las naves de la Armada de la UEE activaron sus armas. Pero no llegaron a disparar.
Del punto de salto únicamente emergió la mitad delantera de la nave insignia vanduul, el resto había desaparecido. Entonces fue cuando el Cutlass de Cal surgió de la bahía de aterrizaje. El gas Casandra también había alcanzado su nave, por lo que salió expulsado inmediatamente. La inercia lo llevó hasta la línea de cañones de la Armada. Giró sobre sí mismo para poder ver la nave insignia vanduul descomponiéndose en gelatina molecular en gravedad cero. El Cutlass también. Era una pena. Empezaba a gustarle esa nave.
Ahora que la adrenalina lo había abandonado, sintió un dolor agudo en su pierna. Parecía rota.
Suspiró y hizo señas a la caballería para que vinieran a recogerle.
* * * * *
Cal fue recibido en el Gemini con un aplauso atronador. Kerney, el gigantesco mecánico de mantenimiento, lo levantó en un gran abrazo de oso. Penny lo esperaba con las manos en las caderas y una sonrisa. Cal le hizo un saludo. Ella asintió con la cabeza.
Los pilotos y tripulantes le dieron palmadas en la espalda mientras él cruzaba cojeando la cubierta. La multitud se apartó y lo dejó cara a cara con el almirante Showalter. Cal se puso firmes y saludó.
-Señor.
Showalter se le quedó mirando por unos instantes.
-Le hicimos un funeral, Mason.
-Lamento haberlo arruinado, señor –dijo Cal intentando no sonreír. Ese era el cuarto funeral que habían celebrado en su honor– Intentaré quedarme muerto la próxima vez.
Showalter meneó la cabeza y se marchó.
Cal pasó las dos semanas siguientes en la enfermería con la pierna enyesada. Intentó encontrar algún informe sobre Sasha o la Phoenix. La nave había sido encontrada abandonada cerca de Terra. Ella había desaparecido.
Cuatro días después, empezó a volver a sentir ese hormigueo, ese hormigueo que le producía el haber estado demasiado tiempo en tierra…

 

FIN…

Sistema Nul. Los recuperadores estaban recogiendo los restos a la deriva de una nave de transporte. Los registros indicaban que había pertenecido a cierto granuja llamado Grady Monk. La mayor parte de lo que quedaba era chatarra, pero los créditos eran créditos. Los tiempos eran difíciles. El radar empezó a señalar un nuevo contacto. La carroñera hizo un escaneo pero no pudo obtener una identificación. Miró fuera de la cabina. Un Scythe vanduul pasó ante ella. La recuperadora pegó un salto de la impression. El Scythe no giró ni la atacó sino que prosiguió su camino en dirección a territorio vanduul.
Antes de que desapareciera en el vacío la recuperadora se percató de que una de sus alas parecía haber sido bañada en pintura negra.

Original.