El Último Vuelo de los Seraphim: Capítulo 03

 ElUltimoVuelodelSeraphim
 

Conclusión

Portacazas clase Bengal UEES Leviathan

Sistema Elysium

2934.3.15 SET

- Carne fresca, ¿eh? – fue el saludo del comandante de cubierta, quién esbozó una sonrisa condescendiente y señaló más allá de un par de Hornets desmantelados hacia una rejilla abierta en el suelo de la cubierta de vuelo.

La Escuadrilla Seraphim solía reunirse debajo de los pozos de ingeniería. Incluso dentro de la extraña colección de pilotos andrajosos, acróbatas atmosféricos y lunáticos acabados que componían el Escuadrón 42, seguían considerándose a sí mismos gente de las “cubiertas inferiores” y les gustaba que siguiera siendo así. También habían acumulado colectivamente más derribos de vanduul que cualquier otra escuadrilla.

El piloto nuevo fue abriéndose paso entre los hoscos mecánicos, todos ellos apestando a hidrógeno quemado y fluidos de nave. Podía notar cómo su palma cerrada empezaba a sudar y pasó a su otra mano la copia impresa de sus órdenes de transferencia.

Una pequeña escalera que descendía por la rejilla abierta llevaba hasta un estrecho pasaje entre los enormes amasijos de cables y tuberías. Tras unos minutos navegando por los laberínticos intestinos del portacazas, empezó a escuchar los ecos de voces entre el zumbido esporádico de herramientas y el retumbar del motor de arriba.

Al fin, el pasaje desembocó en una pequeña intersección. Algunos se habían apropiado de cajas para usarlas como sillas, mientras que otros estaban sentados sobre cajas de relés o acopladores de energía. Había quince hombres y mujeres hacinados en la sala, bebiendo, hablando. Por encima de sus cabezas iban pasando sombras a medida que los mecánicos pasaban ante la luz que brillaba sobre ellos.

A los Seraphim les llevó unos cuantos segundos darse cuenta del recién llegado aguardando al borde de la sombra. El silencio se fue extendiendo como una plaga a medida que los pilotos se iban volviendo hacia él.

Se encontró de pronto sin palabras. En lugar de hablar, su mano levantó mecánicamente sus órdenes de transferencia. La piloto más cercana le arrebató la delgada hoja y le dio un vistazo. Se echó a reír y la fue pasando a sus compañeros. El papel pasó por las manos de toda la escuadrilla, arrancando carcajadas y resoplidos, hasta que finalmente acabó en posesión del Comm Armitage.

En aquel entonces ya viejo, Armitage era una leyenda entre los Seraphim, el superviviente de incontables escaramuzas con los vanduul, y una especie de sabio gruñón para todos ellos.

- Chicos, este es Shen – Armitage leyó la orden de transferencia y luego se la pasó a Aaron Lott, su oficial ejecutivo, quién inmediatamente la arrugó y la lanzó a una esquina.

Shen dio un paso adelante y asintió. Nadie se movió o habló. Un tornillo errante cayó resonando a través de la rejilla desde la cubierta de vuelo de arriba. Aterrizó dentro de la bebida de un piloto. El piloto no apartó en ningún momento su mirada de Shen y bebió sin sacárselo del vaso.

- Y parece que el teniente Shen aquí presente quiere hacer algo de daño.

Los Seraphim vitorearon. Alguien puso en la mano de Shen una copa de cualquiera que fuera el brebaje alcohólico que estaban bebiendo.

Shen sonrió.

* * *

Sistema Garron

Presente

Fragmentos de la nave de Armitage iban dando tumbos silenciosamente por el espacio. Lott contempló cómo los restos ardientes se estrellaban contra un asteroide cercano.

- ¿Qué has hecho? – seguía repitiendo. Los piratas del Azote le tenían rodeado, pero apenas se dio cuenta de ello. El Hornet de Shen, en cambio, estaba directamente en frente de él.

- Nos mintió – dijo Shen por el comunicador -. Tenías razón desde el principio. En este trabajo no había dinero para nosotros.

- Pero los sesenta mil…

- Esos eran para ti. Se suponía que yo no iba recibir nada y estar conforme… – la voz de Shen se perdió en el silencio por unos momentos -. ¿Sabes, tío, qué es lo que realmente me quema? No me lo preguntó. Se limitó a suponer que yo estaría de acuerdo – otra larga pausa -. ¿Sabes cuánto vale todo ese metal en el mercado abierto? 600.000 créditos. Más que suficiente para…

- ¡Basta! Shen, ¿qué es lo que has hecho?

- Estoy mirando por nosotros dos – le espetó Shen -. Todo lo que tenemos que hacer es volver cuando todo haya terminado y coger lo que nos toca.

- ¿Te has vuelto loco? –susurró Lott – Somos del Cuarenta y dos, no piratas.

- Somos armas a sueldo. Tú mismo lo dijiste – la voz de Shen le sonaba a Lott casi desconocida -. Y justo ahora, los piratas están pagando mejor.

Lott dejó que su cuerpo se hundiera en el asiento de la cabina. Miró a la nave de Shen, y luego a los piratas a ambos lados.

- ¿Estás con nosotros? – preguntó finalmente Shen.

Era cierto que Lott se había quejado sobre la misión, sobre cómo Armitage manejaba las cosas, todo ello. Pero ahora, enfrentado a sus propias palabras, con la certeza de ser un verdadero mercenario, donde todo lo que importa es el dinero y nada más, sólo conocía una respuesta.

- No – Lott encendió repentinamente sus motores y bajó el morro de su nave. El Azote se lanzó a la carga tras él.

- ¡Alto! – gritó Shen por el canal de comunicaciones – Dejadle irse.

Los piratas obedecieron y permitieron que Lott partiera a toda velocidad hacia Garron III.

- Cambiarás de opinión – fue la última cosa que Lott escuchó antes de entrar en la atmósfera.

* * *

Lott bajó al suelo de un salto y echó a correr inmediatamente. Los motores iban realizando su proceso de apagado mientras él cruzaba todo el almacén hasta su pila de equipo y suministros y empezaba a empacar.

Aquí, tiene que cruzar todo el almacén para alcanzar su equipo. Luego, parece como si los suministros estuvieran justo al lado de su nave. Tal vez necesitara trabajar un poco su consistencia.

- ¿Ha funcionado? – preguntó una voz procedente de la oscuridad detrás de él. Se trataba del doctor Harroway acompañado de Shelly Cates, la alcaldesa de facto del pueblo.,

- No – respondió Lott sin dejar de empacar -. Definitivamente no ha funcionado.

- ¿Qué ha pasado? ¿Dónde están los demás? – intervino Shelly adentrándose más en el almacén, con su curiosidad despertada.

- ¿Queréis que os dé un consejo? Reunid a todo el mundo. Decidles que cojan todo sin lo que no puedan vivir y se larguen de aquí.

- Pero… – tartamudeó el doctor Harroway, mirando a Shelly en busca de apoyo -. No podemos.

- Confiad en mí, podéis hacerlo – Lott metió su primera bolsa dentro de una cápsula de almacenamiento de su nave -. Y deberíais hacerlo.

- Este es mi hogar – dijo Harroway.

- Encuentra otro.

- ¡Hey! – dijo Shelley agarrándole del brazo -. ¿Qué es lo que ha pasado ahí fuera?

- Shen ha matado a Armitage. Ahora está con ellos – Lott se liberó de su presa, cogió otra caja y la amarró dentro de la bodega de transporte de su Cutlass -. Así que coged vuestras cosas y largaos, porque el Azote querrá hacer un ejemplo con vosotros, y no creo que queráis ser una parte de él.

- No lo entiendo – susurró el doctor Harroway, poniéndose más nervioso a cada segundo.

- Sólo confía…

- ¡No! Os pagué para que hicierais un trabajo y ahora tendrá que darme explicaciones – gritó finalmente el doctor Harroway. Por la expresión de sorpresa en su rostro, probablemente era la primera vez en años que lo hacía. Eso detuvo a Lott.

- Para esos tipos la percepción lo es todo. Parte de la razón por la que han tenido tanto éxito es que los civiles están convencidos de que son capaces de ejercer la violencia, que tienen que hacer todo lo que está en su mano para evitar que los piratas los maten a todos. De forma que si logran salir con vida de ello, han sobrevivido a la experiencia sirviéndolos en todo  lo que deseen.

Lott se apoyó contra su nave. Parecía estar hablando en piloto automático. Su mente todavía estaba intentando procesar todo lo que había sucedido.

- Vosotros intentasteis defenderos de ellos. Fue un fracaso, es verdad, pero aún así lo intentasteis. Querrán castigaros por ello, sobre todo para que cuando la noticia se extienda, todo el mundo sepa que cualquier conato de resistencia terminará en asesinatos, masacre y todo lo demás. Así que, como ya he dicho antes, eso hora de hacer el equipaje y salir corriendo.

- Me he pasado mi vida entera trabajando para poder construir este lugar. Yo… no puedo limitarme a abandonarlo.

- Entonces morirás aquí – dijo Lott mirándole directamente a los ojos.

- Entonces supongo que moriré aquí – contestó el doctor Harroway bajando la mirada. Se dio la vuelta y se dirigió hacia la puerta -. Si no vas a hacer el trabajo, puedes transferir el dinero de regreso a mi cuenta. Gracias por su tiempo.

Lott contempló cómo se iba. Volvió a centrarse en cargar el equipo en su nave y su mente empezó a discurrir. Tenía razón. Harroway y los demás eran idiotas si pensaban que el Azote iba simplemente a olvidarse de lo que habían intentado hacer. Y eran aún más estúpidos si pensaban que el Azote respetaría de alguna manera su decisión de quedarse y les concedería clemencia. Era un desperdicio, un estúpido desperdicio de vidas. ¿Para qué? Para que alguna babosa corporativa pudiera cumplir su cuota de manufacturación anual.

Lott arrojó una bolsa dentro de la bodega de carga. Sabía todo esto y sabía que tenía razón.

Entonces, ¿por qué no estaba convencido?

* * *

Shen emergió del punto de salto en el sistema Picadero de Carne. Su “escolta” del Azote apareció justo detrás de él. Le empujaron hasta la plataforma de atraque anteriormente abandonada y ahora ocupada por el resto del Azote. A medida que se iban acercando, uno de los piratas a sus seis fue guiándole a través de trampas cazabobos, láseres centinela y escáneres de movimiento conectados a viejas minas de proximidad. Cuatro naves más del Azote volaron a su encuentro.

Parecía como si el Azote hubiera terminado cualesquiera reparaciones en las que estuvieran trabajando cuando Shen pasó por primera vez por allí. La energía había sido restablecida a la plataforma, pero podía ver piratas tapando cualquier ventana para ocultar la luz en el interior.

Dirigieron a Shen hasta una plataforma de aterrizaje lateral. Posó su Hornet en la cubierta y esperó a que las compuertas exteriores se cerraran. Mientras lo hacían, comprobó el contador de munición de su arma personal. Esto era territorio nuevo para él y no iba a permitir que le pillaran desprevenido.

La cubierta se presurizó. Los demás miembros del Azote bajaron de sus naves y apuntaron a Shen con sus rifles de mala calidad.

Bajó de la cabina. Los dos miembros del Azote vieron su arma enfundada. Se miraron el uno al otro nerviosamente, ninguno de ellos queriendo intentar desarmar al piloto. Resonaron pisadas sobre las rejas metálicas del suelo.

- Que la quede. Aquí falta lará un blaster.

Shen se dio la vuelta para ver al montañoso Oren Vik entrar en el hangar, seguido por un pirata con pelo de cresta y un par más. El rostro de Vik mostraba una sonrisa siniestra. Cuando la luz le dio mejor, Shen pudo ver que se había limado la dentadura.

Vik le dio a Shen un repaso de arriba abajo antes de pasar a admirar su nave. Recorrió los contornos del Hornet con sus dedos tatuados.

- Conque tas ido al lado oscuro, ¿eh?

* * *

Lott estaba preparado para irse. Más que preparado, estaba desesperado por dejar todo esto tras él. No sabía por qué, pero se sentía obligado a decirle a Harroway y a los demás que iba a marcharse. Esperaba que la gente hubiera recuperado la cordura y estuviera abandonando este lugar.

Salió fuera para ver que la vida seguía como de costumbre. Las tiendas de suministros estaban abiertas. Los niños iban caminando en fila hacia el edificio que servía tanto de ayuntamiento como de escuela. El nuevo turno se dirigía hacia la refinería.

Lott miró a su alrededor y vio a Kelly comprobando su Glas. Cruzó la calle hasta llegar a ella y la agarró por el brazo.

- ¿Qué está pasando? ¿Le habéis contado a esta gente lo que ha sucedido?

Ella le miró primero a él y luego a la mano con la que sujetaba su brazo. Lott la retiró.

- No veo en qué te concierne esto, pero sí, se lo contamos.

- Entonces… – empezó a decir Lott mirándola expectante.

- Unos cuantos decidieron irse, pero el resto queremos correr el riesgo.

A Lott se le terminó la paciencia y se encaró con Shelly.

- Creo que no entendéis qué es lo que está pasando aquí. Esos matones os destriparán para divertirse. Os matarán a todos.

- No, creo que el que no lo entiende eres tú. ¿Te piensas que esta es la primera vez que ninguno de nosotros ha sido asaltado? Harroway no lo entiende y tú tampoco lo haces. Todas y cada una de las personas que estamos aquí hemos nacido en mundos fronterizos. Crecimos con ataques vanduul, incursiones de esclavistas, y matones comunes. Las cosas aquí fueron estupendamente por un tiempo. Llegamos a disfrutar de un poco de paz, pero todos nosotros sabíamos que no podía durar. Pero eso está bien, pueden matarnos, secuestrar a nuestros hijos mientras dormimos… – la determinación en su voz se quebró. Lott supo instantáneamente que Shelly no estaba hablando de la experiencia de alguna otra persona -. Pero este es nuestro hogar… y no vamos a huir de él.

La determinación de Shelley se renovó en los segundos se silencio que colgaron entre ellos.

- Así que vete. No te queremos aquí -. Apartó a Lott de un empujón y se fue caminando hacia el ayuntamiento.

Lott se quedó allí, cociéndose en hirviente indecisión. Por último, suspiró.

- Maldita sea.

Si tenía que hacer algo estúpido, mejor que lo hiciera bien. Se dio la vuelta y regresó al almacén. Había una cosa que tenía que hacer primero, y tras eso, tendría que permanecer centrado en la tarea que le esperaba, sin más distracciones o preocupaciones o preguntas.

Lott subió a su nave y arrancó su sistema de comunicaciones. Repasó la lista de contactos y seleccionó a todos los viejos camaradas de Armitage de sus años en la UEE; Archer Barnes, Templar Teddy, el Cráneo Negro y media docena de otros nombres. Eran lo más parecido a una familia que el viejo había tenido. Empezó a grabar el mensaje.

- Aquí Aaron Lott, ex-teniente, Escuadrón 42, Escuadrilla Seraphim del UEES Leviathan. Algunos de vosotros me conocéis. Otros no. Fui oficial ejecutivo del comandante Armitage durante tres años – Lott hizo una pausa, parecía que había pasado tanto tiempo desde entonces -. Sólo quería informaros que Armitage ha muerto. Estábamos haciendo un trabajo en el sistema Garron y… – se preguntó si debía mencionar lo de Shen. Estaba pasando demasiado tiempo -. La, eh… supongo que la suerte del viejo simplemente se acabó. Pero cayó peleando con seis piratas. El viejo era tan testarudo que ni siquiera quiso que se muerte fuera fácil – otra pausa, esta se estaba volviendo duro -. Así que sólo pensé que vosotros debíais saberlo. Lott fuera.

Envió el mensaje y bajó de su nave.

Hora de centrarse.

* * *

Shen se mantuvo apartado de los demás. No estaba seguro del todo de que los demás miembros del Azote fueran a honrar el trato que había acordado con Vik. Los piratas siempre parecían estar dando vueltas a su alrededor como depredadores, esperando su oportunidad de atacar.

Les dejó que fueran dando vueltas. Si querían desperdiciar su tiempo buscando una debilidad que explotar, Shen no iba a impedírselo. Mantuvo sus armas al alcance de la mano y su nave siempre a la vista y si querían una pelea, estaba más que dispuesto a concedérsela.

A medida que los días iban pasando, estudió la forma en que el Azote se movía, la forma en que se organizaban a sí mismos. Shen comprendió rápidamente que había tantas divisiones y alianzas entre los miembros de menos rango, que probablemente se pasaban tanto tiempo en batalla esquivando ataques de otros miembros del Azote como el que pasaban esquivándolos del enemigo.

Cuando ya llevaba una semana viviendo allí, uno de los piratas desafió a Oren Vik como Alfa de la manada. Prepararon el combate en una de las viejas zonas de almacenamiento. El resto del Azote observó desde perchas en el techo como los dos hombres daban vueltas uno alrededor del otro armados con cuchillos.

Shen lo observó todo desde la puerta. Todo lo que vio aumentó su creencia de que el Azote era terriblemente ineficiente. Cuando Vik le cortó la garganta a su oponente, Shen se limitó a menear la cabeza. A este paso, se habrían matado todos entre ellos antes de que llegara el momento de atacar la refinería en Garron III.

* * *

Todo el mundo excepto los hombres y mujeres capaces de combatir iba a ser evacuado a las colinas con una lanzadera de la compañía hasta que la lucha hubiera terminado, de una manera u otra. Este es el acuerdo al que Lott había llegado con Harroway y Shelly.

Lott inspeccionó la construcción en la avenida principal del asentamiento. Estaba construyendo coberturas y defensas contra el aire, cubriendo específicamente los huecos entre edificios para que el pueblo pareciera un caparazón cerrado, de manera que una vez el Azote llegara hasta la superficie del planeta… lo cual iba a ser inevitable… quería obligarles a tener que abandonar sus naves y combatir a pie.

La última resistencia empezaría en el perímetro del pueblo, la gente del pueblo aguantaría tanto tiempo como pudiera y luego se retiraría hasta la siguiente barricada. Repetir sucesivamente. Si las cosas iban lo suficientemente mal, podrían encerrarse dentro de la refinería.

Shelly se le acercó. De su hombro colgaba uno de los rifles de asalto P4AR que Armitage había traído.

- Acabo de terminar los ejercicios de prácticas del segundo equipo – informó. Resulta que Shelly había estado algún tiempo en la 302ª Fuerza Expedicionaria, por lo que Lott le había encomendado la tarea de entrenar a otros habitantes del pueblo.

- Estupendo. ¿Cómo les ha ido?

Shelly vaciló, luego se limitó a encogerse de hombres.

- ¿Tan bien?

- Algunos de ellos los están aprendiendo, otros… no tanto – Shelly contempló las defensas en construcción -. ¿Vamos a estar preparados?

- ¿En cuatro días? Lo dudo, pero haremos lo que se pueda – Lott se detuvo un momento mientras evaluaba los progresos -. Ya sabes que todavía podéis huir.

- Que gracia, yo iba a decirte lo mismo – replicó Shelly con una sonrisa.

* * *

Era la hora.

El Azote brindó con jarras llenas de matarratas casero y encendió sus motores. Shen se abrió paso entre los piratas hasta encontrar a Vik, quien a raíz de su último desafío ahora tenía una cicatriz dentada recorriendo el largo de su cara.

- ¿Alguna noticia de vuestro explorador?

Vik soltó una risotada y miró a Pelo de Cresta, quien tomó un trago de una jarra, claramente divertido ante el interés que mostraba Shen por su estrategia.

- Dijo todon calma.

- Ya, ¿y cuándo fue eso? – contestó Shen devolviéndole la mirada a Pelo de Cresta sin pestañear.

- Lultimo chequeo fuen por la mañana –dijo Vik. Su actitud se estaba poniendo más seria. Estaba encontrando este interrogatorio menos divertido a cada segundo que pasaba.

- Entonces está muerto. Deberíamos asumir que…

Vik avanzó hasta Shen, con su monstruosa mole haciéndole sombra.

- Estes mi terreno, bucho – dijo Vik empujando a Shen por el hombro. Shen se mantuvo imperturbable. Esperó pacientemente mientras Vik seguía dándole empujones para marcar sus palabras -. Yo soy quien decide.

Con el último empujón, Shen hundió una jeringuilla en el brazo de Vik. Era una combinación especial de venenos para ser usada en caso de ser capturado por los vanduul. Todos los pilotos que habían servido con Armitage recibieron uno. Shen había decidido que no iba necesitarla más tiempo.

Vik retrocedió en shock, mirando con los ojos muy abiertos a Shen. Su rostro enrojeció de rabia y se arrojó contra él, pero las toxinas ya estaban actuando.

Cayó de rodillas cuando sus músculos empezaron a paralizarse. Shen no apartó en ningún momento la mirada de él. Vik entró en convulsiones mientras una sucia espuma roja iba brotando burbujeante de su boca. Por último se quedó completamente inmóvil.

Shen levantó la mirada para ver al resto del Azote contemplando la escena boquiabiertos.

- Este es el plan.

* * *

A la famosa comandante y estratega Aria Reilly se le atribuía la siguiente cita: “Nadie elige un campo de batalla, es simplemente un lugar donde la violencia fue necesaria”.

El punto de salto de Garron a Picadero de Carne era algo parecido. Dado que el sistema estaba en la frontera, la UEE no se había preocupado de construir cualquier tipo de estación de tránsito o puesto de aduanas. Aparte de una posición y un ángulo de aproximación indicados por el navicomp, el único indicio de su presencia era un débil rielar en el vacío del espacio. A los viajeros sólo les hacía falta saber dónde se encontraba…

Hasta que el Azote entró por él como una tromba. Tres naves saltaron hacia Garron una detrás de otra, sus escudos alzados y sus armas zumbando. Esperaban encontrar alguien esperándoles. No veían a nadie, pero eso no significaba que no hubiera nadie.

Minas de proximidad brillaron y explotaron, incapacitando inmediatamente los escudos de los piratas. Lott estaba esperando, con todos sus sistemas apagados. Inició el proceso de arranque rápido de la nave y abrió fuego. Su ordenador de puntería rastreó las naves del Azote, todavía intentando recuperarse de las minas de proximidad. Sus cañones efectuaron disparos a través del espacio, atravesando tanto cabinas como motores.

Más miembros del Azote empezaron a llegar por el punto de salto. Lott logró derribar a dos de las tres primeras antes de tener que largarse a toda velocidad. El tercer pirata logró llegar cojeando hasta sus compañeros, perdiendo fluidos y recargando los escudos.

Lott vigiló su escáner mientras se retiraba hacia Garron III. Ocho naves iban tras él. Una de ellas era Shen.

Apagó sus propulsores principales y hizo dar la vuelta a su nave utilizando únicamente sus propulsores de maniobra para conservar su movimiento lineal. Lott descargó otra andanada de disparos contra sus perseguidores mientras seguía precipitándose hacia el planeta.

El Azote se esforzó por no quedarse atrás en la persecución y devolvió los disparos. Shen y dos piratas abandonaron la formación, ganaron algo de distancia y aceleraron hacia Garron III. Eso no le sorprendió; se había figurado que Shen reconocería este movimiento y no volaría directamente hacia él.

Eso le dejaba con cinco, cuatro intactos y uno herido.

Acabemos con esto, pensó, puso sus propulsores al máximo y aceleró para salir a su encuentro.

* * *

Shen vio como el Cutlass de Lott se enzarzaba con los demás pilotos del Azote. Fogonazos de explosiones de misiles y estelas de disparos láser salpicaban el espacio alrededor de ellos.

Estaba sorprendido de que Lott hubiera decidido quedarse, sobre todo sabiendo lo desigual que iba a ser esta lucha. Era desperdiciar un buen piloto y amigo.

A medida que la nave de Shen se iba internando en la atmósfera de Garron III, centró su mente en la tarea que le aguardaba, albergando la débil esperanza de poder apoderarse de los minerales y terminar con todo antes de que Lott fuera muerto.

El paisaje subió a su encuentro a medida que él iba perdiendo altitud. El Azote adoptó posiciones de flanqueo vagamente parecidas a las que él les había explicado. Parecía que se les podía entrenar.

Alcanzaron el asentamiento. Shen dio un par de pasadas para echarle un buen vistazo. La mayoría de los huecos entre edificios y por encima de las calles habían sido cubiertos. No podía ver dónde se estaba agrupando la gente, o ni tan siquiera si se estaban agrupando en algún sitio.

- Muy buena – murmuró Shen para sus adentros. Efectuó otra pasada, disparando una ráfaga con sus armas principales. Los disparos atravesaron la cubierta protectora, pero sin ningún otro efecto.

Hizo otro barrido y descendió, flotando unos cuantos metros por encima del suelo mientras se acercaba a la calle principal del pueblo. Debajo de la cubierta protectora podía ver una barricada de cajas y vehículos viejos. Sus escudos brillaron de repente.

Alguien acababa de disparar contra él. Shen armó sus cañones y devolvió el cumplido.

* * *

Lott trazó curvas y espirales, encajando y efectuando disparos. Los del Azote no eran elegantes, pero eran efectivos, manteniéndole a raya y obligándole a interrumpir ataques sostenidos, permitiéndoles recargar.

En pocas palabras, no había logrado acabar con ningún otro pirata, pero a cambio estaba recibiendo una paliza de campeonato.

* * *

En Garron III sonaron gritos por las oscuras calles del asentamiento. Shelly se agachó detrás de su cobertura, coordinando a los aldeanos para que cambiaran sus posiciones al instante en que hubieran dejado de disparar a los piratas que estaban haciendo pasadas de ametrallamiento.

La última andanada de disparos atravesó edificios. Un proyectil alcanzó a Milson en mitad del torso, prácticamente partiéndole por la mitad. Se estaba desangrando en medio de la calle a no más de tres metros de distancia. Shelly no podía oír lo que Milson estaba murmurando para sí mismo mientras miraba con los ojos completamente abiertos las columnas de luz filtrándose a través de la cobertura superior.

El Azote se iba turnando a la hora de ametrallar el pueblo desde arriba y desde los lados. Los del pueblo se habían preparado para esto. Sabían que los piratas intentarían ablandarlos antes de aterrizar.

Sin embargo, la realidad era mucho más dura. Resultaba difícil resistir el impulso de no salir a su encuentro, especialmente después de que hubieran empezado los gritos, pero no había ninguna manera de que las armas de mano pudieran penetrar los escudos de una nave, de forma que tenían que esperar hasta que los piratas estuvieran a pie.

Shelly esperaba que cuando los piratas hicieran eso todavía quedara alguna persona del pueblo con vida para poder oponerse a ellos.

Podía oír a otra nave acercándose para efectuar otra pasada y se preparó para la siguiente andanada de disparos.

* * *

Tras unos cuantos impactos serios en su casco y un par más de salvaciones por los pelos, a Lott se le habían acabado casi todas las opciones. Sabía que sólo era cuestión de tiempo que acabaran superándolo.

Recorrió rápidamente sus sistemas y preparó la Última Resistencia, un explosivo de carga dual que había diseñado personalmente. Primero accedería a una batería de apoyo y a la planta de potencia para desencadenar una onda PEM, seguida inmediatamente por una detonación de antimateria. La PEM apagaría todos los escudos en un diámetro de diez kilómetros; la antimateria barrería todas las naves vulnerables.

Mirando alrededor, se asombró de que esto fuera todo lo que había conocido durante los últimos diez años. Combatir. Buscando el ángulo para acertar con los disparos. Silenciosas explosiones en el espacio. Amigos desapareciendo en la negrura. Se sorprendió ante lo calmado que se sentía. El fin estaba próximo. Aceptaba eso.

Lott hizo todo lo que pudo para conseguir que los cazas del Azote estuvieran lo más juntos posible, buscando llevarse con él tantos como pudiera. Su Cutlass estaba recibiendo impactos en todos los escudos. Empezaron a destellar luces de advertencia, indicando lo obvio.

- Sólo un poco más – susurró Lott mientras luchaba por mantener el control. Su dedo estaba sobre el detonador.

De repente, se vio rodeado de explosiones. Le llevó un momento darse cuenta de que no estaban dirigidas a él. Estaban disparando contra el Azote. Los piratas interrumpieron su ataque contra él para reagruparse contra los intrusos.

Lott comprobó su escáner. En la pantalla empezaron a aparecer nombres: Archer Barnes, Templar Teddy, el Cráneo Negro. Eran los viejos camaradas de Armitage. Estaban aquí para salvar el día.

- Tranquilízate, chico – dijo el Cráneo Negro por el comunicador – No estás muerto.

- Diablos, no, no cuando tienes a unos condenados héroes a tus seis – replicó Templar Teddy.

- Tío, hay un montón de cosas que te llamaría, pero “héroe” ocupa un lugar realmente bajo en esa lista – fue la respuesta de otro piloto.

Discutieron y se lanzaron pullas uno al otro mientras estaban enzarzados con los cazas del Azote. Lott sonrió y dejó de contener el aliento, aliviado más allá de las palabras, mientras su baqueteado Cutlass recargaba.

Sus escudos emitieron un pitido anunciando que volvían a estar a plena potencia. Lott volvió a prestar atención al juego y abrió su comunicador. Todavía no habían salido del atolladero.

- Tenemos más en el planeta – dijo, haciendo todo lo posible por esconder sus emociones detrás de un muro de estoicismo.

- Estoy contigo. Bishop y Koll, vosotros también venís – contestó el Cráneo Negro. Él y otros dos pilotos se apartaron del combate y siguieron a Lott.

Dejaron atrás la reyerta y descendieron hacia el asentamiento. Mientras bajaban en formación de ataque, Lott sintió cómo el ominoso peso de las últimas semanas se iba transformando en otra cosa… un deseo de devolver el golpe, de infligir algún daño.

Salía humo de unos cuantos incendios dispersos por el asentamiento. Shen y los otros dos piratas iban turnándose en sus pasadas de ametrallamiento con cañones y cohetes. Tan pronto como sus sensores detectaron a Lott y los otros, Shen y el Azote se alejaron del pueblo.

Lott contempló las columnas de humos procedentes de la ciudad mientras la sobrevolaban. Persiguieron a Lott y el Azote hasta que abandonaron la atmósfera y estuvieron de vuelta en el espacio.

Lott sabía lo que Shen estaba haciendo. Esto era una lección básica de Armitage: siempre que sea posible, escoge el momento y el lugar del combate. Shen estaba intentando escapar, pero si le resultaba imposible hacerlo, buscaría un lugar donde se sintiera lo suficientemente seguro como para enfrentarse a sus perseguidores.

El cinturón de asteroides. Shen se figuraría que su Hornet modificado superaría en agilidad al Cutlass de Lott. Allí es a donde se dirigía. Cuando Shen y el Azote alcanzaron finalmente los límites exteriores del cinturón de asteroides, se separaron.

Cráneo Negro y Bishop persiguieron a los piratas. Lott y Shen centraron sus miras el uno en el otro.

Lott marcó su blanco. Una señal de advertencia apareció en su pantalla, indicando que él también acababa de ser marcado. Los dos descargaron andanadas de cohetes y disparos de cañón a medida que la distancia entre ellos disminuía. Los misiles eran desviados por contramedidas mientras los escudos resplandecían.

Fueron dando vueltas a través de las masas de rocas flotantes, luchando por conseguir una posición de ventaja, cada uno de ellos conociendo las estrategias del otro. Los disparos fallidos iban perforando las rocas cósmicas.

Las dos naves se separaron y dieron vueltas una alrededor de la otra. Lott podía ver en su escáner cómo iban desapareciendo marcadores de nave. La charla por el canal de comunicaciones le decía que se trataba de naves del Azote siendo destruidas. Se habían vuelto las tornas de la batalla.

Shen hizo girar su nave en un ángulo abrupto y se desplazó intentando acortar la distancia en dirección a Lott, quien dio la vuelta para salir a su encuentro. Shen disparó una ráfaga y Lott trazó una espiral para apartarse de su camino, pero Shen le soltó un misil FF, que adquirió la nave de Lott al instante en que se activó su propulsor y se dispuso a perseguirla con todos los sistemas encendidos. Lott sabía que no sería capaz de esquivarlo y en lugar de eso se dirigió hacia él para acortar la distancia. El misil explotó, alcanzando también a Shen con la detonación.

Los escudos de ambas naves parpadearon y se apagaron. El Cutlass de Lott había perdido unos cuantos propulsores de maniobra y estaba perdiendo fluidos. La planta de potencia de Shen soltó chispas. Se apartaron con dificultad uno del otro, ambas naves intentando conservar el impulso de maniobra. Lott fue capaz de girar primero, sus armas fijadas en Shen.

Cráneo Negro y el resto de los camaradas de Armitage estaban acercándose a Garron III, acudiendo a prestarle apoyo. Lott volvió a fijarse en Shen. Lo tenía justo en el punto de mira. Shen no estaba haciendo nada para provocarle, estaba simplemente flotando ante él.

Quizás era por el sentimiento de culpa, o por todo lo que habían pasado juntos, pero no pudo disparar.

- Sólo lárgate – dijo Lott por el canal general de comunicaciones. Esperaba que Shen estuviera escuchando. Tras unos segundos, la nave de Shen se fue.

Cráneo Negro llegó unos cuantos minutos después, pasando de largo a Lott mientras se disponía a perseguir a Shen.

- Déjalo – dijo Lott mientras veía cómo Shen iba zigzagueando entre los asteroides dispersos hasta dejarlos atrás -. Deja que se vaya,

Y con esto la nave de Shen se fue alejando hasta desaparecer.

* * *

En su batalla contra el Azote el asentamiento de Garron III había perdido a catorce personas y había diez más heridas. Shelly había cumplido su parte y conseguido que las defensas aguantaran.

Muchos de los camaradas de Armitage ya habían partido, pero unos cuantos se habían quedado para poder volverse a ver las caras y conmemorar a su amigo caído. Lott escuchó sus historias y su constante intercambio de insultos.

Finalmente se hartaron los unos de los otros y decidieron marcharse. Lott se acercó a ellos mientras preparaban sus naves para el vuelo.

- Chicos, quiero volver a daros las gracias.

- Ya basta con los agradecimientos, lo hemos pillado – dijo Cráneo Negro poniendo los ojos en blanco. Bishop se echó a reír.

- Mirad, puedo intentar conseguir algún tipo de pago. No sé cuanto…

- Espera, ¿te piensas que vinimos aquí por dinero? – le interrumpió Templar Teddy apartándose de su nave. El resto de pilotos se dieron la vuelta con una expresión mortalmente seria en el rostro.

- Bueno, no… pero sería lo justo.

- ¿Sabes cuantas veces Armitage me salvó el culo? – preguntó Archer Barnes desde la escalera de su 300i. Bajó por ella y caminó hacia Lott – . Ni siquiera puedo contarlas. Diablos, ninguno de nosotros puede. Era uno de esos tipos que siempre estaba ahí. Si estabas en un aprieto, y él podía ayudarte, podías dar por sentado que lo haría.

- Nunca fue cuestión de dinero, chico – añadió Cráneo Negro -. Esto es lo que hacen los amigos. Se ayudan el uno al otro. No importa lo que pase – los demás pilotos asintieron -. Armitage era nuestro amigo… y nosotros éramos amigos suyos.

Uno por uno, los pilotos fueron despidiéndose y marchándose.

A Lott todavía le quedaban unos cuantos días más de reparaciones antes de que pudiera despegar. Una nave de transporte llegó al día siguiente con un escolta de cazas para transportar los minerales refinados.

Estaba intentando arreglar el suministro de energía en su propulsor de maniobra cuando el doctor Harroway se le acercó.

- ¿Va todo bien? – preguntó Lott mientras reemplazaba un cable de acoplamiento.

- No hay ningún problema, gracias – contestó el doctor Harroway caminando alrededor del Cutlass -. Todavía no me ha dicho a cuanto asciende su paga.

Lott interrumpió su trabajo y se lo pensó durante un minuto.

- ¿Sabes, doc? – dijo con una sonrisa -. Quédesela. Esta corre a mi cuenta.

El doctor Harroway asintió. Se quedó un breve rato admirando el diseño de la nave antes de marcharse.

Lott permaneció sentado y en silencio durante unos cuantos minutos. Si Armitage no estuviera muerto, probablemente habría tenido un infarto al oír eso. Pero que le colgaran si no se había sentido terriblemente bien al decirlo.

Ahora sólo quedaban dos Seraphim. Cada uno de ellos estaba en un lado muy diferente de la línea, esa línea que pasa a través de cada persona, ya sea humana, xi’an, banu o tevarin. ¿Estás ahí fuera para hacer el bien o para hacer el mal?

Lott había tenido que pasar por todo esto para encontrar su respuesta para esa pregunta. No podía evitar preguntarse por qué tendría que pasar Shen para encontrar esa misma respuesta.

FIN

Original – Jump Point 04.

Una reflexión sobre “El Último Vuelo de los Seraphim: Capítulo 03

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