Sistema Baker

GUÍA GALÁCTICA

SISTEMA BAKER

Baker es un sistema binario compuesto por estrellas tipo K de secuencia principal acompañadas de un séquito de planetas relativamente desolados que oscilan entre lo completamente inhabitable a lo apenas habitable. Los principales bastiones de la civilización en esta región son una central de carga Covalex y un puesto avanzado minero en gran parte automatizado. Tal como suele ser habitual, esa es sólo la mitad de la historia: el sistema Baker alberga también el “Desafío Able Baker”, que podría ser descrito como el circuito más peligroso dentro del mundo de las carreras ilegales.

El atractivo que presenta Baker a este respecto es doble: se trata de uno de los pocos sistemas estelares binarios dentro del Imperio Unido de la Tierra que están (técnicamente) deshabitados, y se encuentra a un solo salto de distancia del sistema Terra. La primera característica del sistema es la que le ha granjeado la atención de un gran número de astrofísicos ansiosos por aprovechar la oportunidad de poder estudiar una estrella binaria situada dentro de los confines del espacio seguro y bien patrullado. El segundo rasgo es la razón tras la existencia de la central de carga (la cumbre de la civilización en este sistema) y su uso como circuito de carreras ilegal.

Baker y el cúmulo estelar circundante fueron cartografiados por primera vez en 2508 por la misma expedición que descubrió Terra. Mientras que el punto de salto a Terra fue descubierto y el sistema explorado poco después de que los astros de la región hubieran sido cartografiados, Baker permaneció en el olvido debido al hecho de que las estrellas binarias suelen ser de poca utilidad para los humanos. Incluso cuando se da el caso de que la franja habitable de una estrella binaria alberga un planeta capaz de ser terraformado, el tirón gravitatorio sufrido cuando el mundo pasa cerca (o entre) de dos estrellas hace que intentar desarrollar una civilización en su superficie sea una empresa condenada al fracaso.

El primer tránsito de salto con éxito al sistema Baker tuvo lugar en 2676, mucho tiempo después de que Terra se hubiera convertido en un jugador importante de la política galáctica. El punto de salto a Baker fue descubierto por accidente en los confines exteriores del sistema Terra, y Baker fue explorado posteriormente por una expedición puramente científica. Los derechos comerciales y territoriales fueron concedidos al gobierno terrano, el cual los ha repartido discretamente entre empresas con sede en Terra.

Planetas interiores: Baker I, II y III

Desde el punto de vista de la colonización o la obtención de recursos, los tres primeros mundos del sistema Baker fueron descartados de inmediato tras cartografiar el sistema. Ninguno de ellos puede ser terraformado para que sea capaz de albergar vida de forma permanente, y ninguno de ellos posee recursos que hagan que valga la pena viajar hasta tan cerca de las estrellas del sistema. Baker I es un pequeño planeta con un denso núcleo de hierro que orbita peligrosamente cerca de los dos soles de Baker. Esta cercanía provoca que su trayectoria orbital sea inestable, y los científicos predicen que dicha órbita irá decayendo progresivamente hasta que el mundo sea consumido por la estrella de mayor tamaño dentro de los próximos ciento cincuenta millones de años.

Baker II es el típico mundo invernadero, un planetoide cuya densa atmósfera de un enfermizo color verdeamarillento es tremendamente ponzoñosa. Aunque el tirón gravitatorio de las estrellas no ejerce demasiada influencia en la rotación del planeta, la atmósfera de Baker II es tan nociva para la vida humana que la terraformación jamás ha sido una opción viable para este mundo. De hecho, la tóxica composición de la atmósfera es también increíblemente corrosiva para los fuselajes estándar de las naves espaciales; el planeta apareció recientemente en los titulares cuando una tripulación de presuntos traficantes de armas intentó esconder su Freelancer en Baker II, sólo para descubrir que la nave empezaba literalmente a disolverse bajo sus pies. Baker III es un gigante helado, una agitada masa de color blanco con intensas venas azules. La circunferencia del planeta ha aumentado notablemente desde su descubrimiento, un fenómeno que los astrofísicos están observando atentamente.

Xenia

Xenia es una central de carga Covalex construida para dar soporte a la próspera industria de transporte de mercancías en el sistema Terra. Xenia ha ido expandiéndose a pasos agigantados a medida que los mercaderes se han ido dando cuenta de que mover sus artículos a través de esta estación les permite evitar los impuestos cada vez más altos que supone hacerlo a través de las instalaciones del sistema Terra.

La estación en sí ha crecido hasta convertirse en una serie de secciones prefabricadas de habitáculos que conectan las distintas bahías de carga hasta formar una estructura en forma de anillo. Las bahías de carga varían desde hangares presurizados para naves pequeñas a inmensos muelles abiertos al vacío capaces de albergar los modelos más grandes de carguero. En Xenia suelen atracar grandes naves de carga volando bajo registro de Covalex y transportando ingentes cantidades de productos a granel, mercancía que descargan en la estación, donde las tripulaciones de empresas privadas pueden aceptar contratos para entregar estos bienes a los sistemas vecinos.

Xenia es un estupendo lugar para que las tripulaciones recién formadas de Freelancers y Constellations aprendan los trucos del oficio, puesto que las rutas Xenia-Terra y Xenia-Gema consisten en un único salto. No se obtienen demasiados beneficios ayudando a Covalex a evitar las tasas de importación, pero estas rutas son ideales para que las tripulaciones novatas se familiaricen con los viajes espaciales. La activa bolsa de empleo de la estación es también un buen lugar donde buscar misiones de mayor duración con una paga también más sustanciosa.

Baker IV

El planeta más alejado del sistema Baker carece de atmósfera o campo magnético, pero posee gran abundancia de yacimientos minerales. Shubin Interstellar ha conseguido los derechos de explotación del planeta y una avanzada minera llamada GIO es ahora el único rasgo distintivo del planeta. Aunque GIO es capaz de recibir y albergar naves espaciales, las instalaciones construidas por Shubin en el planeta son espartanas en el mejor de los casos.

La carrera

Aunque los tres planetas interiores pueden considerarse inútiles en cualquier sentido formal, han cobrado nueva vida como uno de los circuitos de carreras no oficiales más peligroso de la galaxia. El Desafío Able Baker, que se celebra una vez cada seis meses en una fecha que se anuncia a los competidores sólo 24 horas antes de que empiece la carrera, enfrenta a los pilotos participantes entre ellos y contra los tres planetas interiores del sistema.

El circuito consta de tres tramos, conectados por fases de viaje cuántico que sólo pueden ser iniciadas en localizaciones específicas. Primero, los pilotos deben surcar el espacio circundante a Baker III, el cual está repleto de peligrosos cristales de hielo que pueden dañar los instrumentos y empeoran seriamente la visibilidad. La segunda etapa se denomina “respirar los vapores”. Este tramo consiste en una serie de puntos de control en forma de anillo que están situados muy cerca de la atmósfera tóxica de Baker II. Los pilotos deben maniobrar con cuidado por este tramo para evitar sufrir daños en el casco. Por último, los pilotos deben conseguir llegar hasta Baker I, en una etapa final en la que está permitido el uso de armas. A diferencia de otros eventos más “civilizados”, los competidores no resultan descalificados automáticamente por la destrucción de la nave de un oponente (aunque la muerte de pilotos sigue estando prohibida).

Ésto hace de esta carrera una de las competiciones más peligrosas de la galaxia. Completar el circuito se considera una insignia de honor entre los pilotos de carreras ilegales, aunque los equipos oficiales de competición procuran en su mayoría evitar el Desafío Able Baker. Al tratarse de una carrera no oficial organizada por patrocinadores desconocidos, el desafío carece de reglas respecto al uso de armas o cualquiera otra medida de seguridad aparte de restringir dicho uso a la última etapa. Se sabe que algunos participantes especialmente competitivos han llegado incluso a abrir fuego sobre otros pilotos en la primera o segunda etapa del circuito con el fin de ganar ventaja.

Los visitantes deberían también tener en cuenta que la naturaleza desregularizada del Desafío Able-Baker ha tenido como consecuencia un significativo número de muertes entre los competidores amateurs. Con Terra a un solo salto de distancia, en la carrera suele participar una cantidad más grande de pilotos amateurs de lo que cabría esperar normalmente. La franja interior del sistema Baker está atiborrada de los restos destruidos de naves de carreras recién compradas.

Original.