Sistema Croshaw

El salto que cambio el curso de la historia de la humanidad.

En 2271, tras pasarse diez años investigando una anomalía espacial en el sistema Sol, el científico y explorador Nick Croshaw hizo historia cuando se convirtió en el primer humano conocido en atravesar un punto de salto y llegar a un nuevo sistema estelar. Como homenaje a sus monumentales logros, el sistema que descubrió acabaría siendo nombrado en su honor.

Los cien años que pasaron entre el descubrimiento del sistema Croshaw y la terraformación de uno de sus planetas fueron turbulentos y conflictivos. La ausencia de ninguna organización que supervisara la colonización del sistema generó un sinfín de problemas. Los humanos habían encontrado una manera de llegar a las estrellas, pero seguían batallando por la forma de poder habitarlas.

En un primer momento, una serie de compañías tanto privadas como de propiedad estatal no perdieron ni un segundo en viajar a Croshaw para tomar posesión de sus planetas. Ninguna de ellas tuvo éxito. Todas ellas calcularon mal los exorbitados costes que supondría tener que transportar suministros de forma continua para poder mantener sus operaciones en el sistema. Resultaba obvio que era necesaria una intervención humana conjunta y organizada, pero en vez de centrarse en hallar una solución, los países y corporaciones se dedicaron a discutir de qué forma deberían repartirse los derechos territoriales y recursos mineros una vez la terraformación estuviera completada.

Ál mismo tiempo, todavía existía un gran temor respecto a los peligros de los viajes interestelares. Mucha gente que entró en el punto de salto entre Croshaw y Sol desapareció sin dejar rastro. Con la tecnología de los motores de salto todavía en su niñez, las naves debían pilotarse manualmente entre ambos sistemas. Debido a esto, surgió una nueva clase de piloto. Denominados “saltadores”, estos pilotos ofrecían sus habilidades como la única manera fiable de viajar entre los dos sistemas, y cobraban generosamente por sus servicios. Fue sólo después de que los motores de salto autopilotados se hicieran ampliamente accesibles que los “saltadores” cambiaron su enfoque al descubrimiento de nuevos puntos de salto, lo que los convertiría en los antecesores de los “saltarrutas” que todavía existen hoy en día.

En medio de todo este caos y confusión, un comité designado por la Cumbre Mundial (una asamblea de los líderes de la Tierra) tomó finalmente el control de la expansión en el sistema Croshaw. El comité organizó la coordinación y uso de recursos de varios países y compañías para hacer frente a la terraformación de Croshaw II y Croshaw III, estableció un sistema de sorteo para otorgar derechos sobre territorio y recursos minerales una vez el proceso de terraformación hubiera concluido, y lo más importante de todo, encontró una manera de cubrir los costes de todo.

Rumores en el viento

“Lo que hagamos aquí conformará el futuro de la expansión interestelar. Asegurémonos de hacerlo bien.”

– Clarence Ludwig, Presidente del Comité para la Expansión de Croshaw,, 23.06.2281

El golpe maestro del comité fue el Acta Freeman, un texto legislativo que ayudó a financiar la terraformación de Croshaw a la vez que lo poblaba mediante la venta de billetes sólo de ida. No sólo había gente comprando pasaje a bordo de transbordadores subsidiados por el gobierno, sino que tenían garantizado un lugar donde vivir en el nuevo planeta. Las ventas fueron lentas al principio. Aunque la población general se había acostumbrado al concepto de vivir en otro planeta, la idea de vivir en un sistema estelar completamente nuevo resultó ser un concepto realmente aterrador. Posteriores garantías adicionales calmaron los temores de la gente y consiguieron que ésta empezará a sentirse de forma gradual entusiasmada por la perspectiva. El influjo de ventas de billetes mantuvo solventes los fondos de terraformación del comité y creó una clase entera de gente que estaba contando los días que le faltaban para poder empezar una nueva vida en otro sistema como los primeros colonos interestelares de la humanidad.

La exitosa administración del comité convenció a los líderes de la humanidad de que hacía falta una voz y visión cohesiva para ayudarnos a alcanzar las estrellas. En 2380, la Cumbre Mundial terminó con un anuncio histórico que creó las Naciones Unidas de la Tierra (UNE – United Nations of Earth). La humanidad había comprendido que para poder expandirse por al estrellas, debían dejar de pensar en sí mismos como un conjunto de muchos y empezar a verse a sí mismos como uno solo.

 

Campo de asteroides (Icarus)

Las investigaciones científicas actuales sugieren que el cinturón de asteroides Icarus está formado por los restos de un planeta que no llegó a formarse. Situado entre la estrella tipo G de la secuencia principal del sistema y el planeta Croshaw I, Icarus amortigua lo suficiente las emisiones de la estrella como para permitir que el sistema disponga de una franja habitable sumamente estrecha. Al tratarse de uno de los campos de minería más antiguos del Imperio, apenas queda algo de valor en él.

 

Croshaw I

Éste es un planeta conocido por sus coloridas nubes amarillas y naranjas. Lo que hace hermoso a este diminuto planeta lo hace también letal, puesto que su densa atmósfera es sumamente corrosiva y tóxica.

 

Croshaw II: Angeli

La belleza natural de Angeli sigue siendo hoy en día tal maravilla como lo era el día en que el mundo fue descubierto. La biosfera del planeta recuerda a la de la Tierra, provista de gigantescas masas de agua y grandes extensiones de tierra salpicadas de cordilleras montañosas.

La belleza natural de Angeli no carece de peligros. Los geólogos siguen clasificando el planeta como un serio peligro sísmico. Los edificios erigidos en el planeta están obligados a cumplir estrictas normas de ingeniería que requieren que tengan cimientos extremadamente gruesos y amortiguadores de masa sintonizados para contrarrestar terremotos. A pesar de que la gran mayoría de la población nativa se muestra apática ante la idea de un gran terremoto, casi todos los científicos creen que no es cuestión de si llegará a producirse un gran terremoto, sino de cuándo. Debido a esta inestabilidad sísmica, la minería está fuertemente restringida en Angeli.

Los sibaritas de la buena comida y bebidas espirituosas consideran Angeli una parada obligatoria. La ecléctica combinación de culturas y clases de la Tierra que tuvo lugar durante los primeros días de la colonización del planeta ha creado una gastronomía única. El plato tradicional de Angeli es el boumbo, un espeso guiso hecho normalmente de carne o marisco.

Rumores en el viento

“Aunque puede que no sepamos exactamente qué es lo que hace destacar tanto a los whiskies envejecidos en Angeli, resulta fácil distinguir qué es lo que los hace tan especiales. Sus ricos y solemnes sabores excitan el paladar pero nunca llegan a abrumarlo. Es casi como si el proceso de envejecimiento hubiera dotado a sus sabores de una nítida sutileza que todavía no se ha logrado igualar en ningún otro lugar del verso.”

– David Kurtz, Guía para principiantes del whiskey envejecido en Angeli, 2912

Considerados un signo de verdadero lujo, Angeli produce algunos de los whiskies más caros del verso. Destilados y embarrilados en la Tierra, a continuación son enviados a Angeli, preferiblemente en un compartimento despresurizado, para completar el proceso de envejecimiento. Las botellas de whisky de Angeli que se venden en la Tierra son marcadas con una etiqueta especial que señala el largo “viaje de ida y vuelta” que han emprendido. Los entendidos aseguran que la luz, la temperatura y el aire de Angeli dan a su whisky un perfil de sabores complejo y distintivo. Se han construido instalaciones especiales sólo para almacenar los barriles y controlar lo mejor posible su exposición a esos elementos. Una de estas instalaciones tuvo incluso que ser insonorizada después de que los vecinos se quejaran de la música a todo volumen que ponía los propietarios, quienes estaban convencidos de que las vibraciones ayudaban a optimizar el tiempo que el whisky se pasaba en el barril.

 

Croshaw III: Vann

Vann dista de ser un planeta ideal para la habitabilidad humana. Situado en el extremo más alejado de la franja habitable de Croshaw, este planeta es en su mayor parte un lugar gélido donde el frío es omnipresente. Aun así, dado que la minería quedó restringida en Angeli, terraformar Vann pasó a ser algo esencial para poder crear una fuente de productos básicos en el sistema.

A medida que el Imperio se iba expandiendo, muchos residentes abandonaron Vann en busca de pastos más verdes. Jele City sigue siendo la ciudad más poblada del planeta, aunque se considera que sus días de mayor prosperidad ya han quedado largamente atrás. A pesar de todo, la ciudad sigue contando con buenos ingresos como destino turístico asequible para los entusiastas de los deportes de invierno.

Los cielos nocturnos de Vann, famosos por sus preciosas auroras, semejan una asombrosa cortina de colores, el resultado de la intensa actividad solar reaccionando con la magnetosfera del planeta. Inspirada por este fenómeno, una floreciente cultura artística se ha ganado renombre en Vann. Muchos artistas han montado estudios en grandes edificios largo tiempo abandonados. Algunos han comprado el inmueble por un módico precio, mientras que otros se han limitado a ocuparlo ilegalmente. El autoproclamado estilo “SpartVanno” consiste en una estética minimalista y el uso prominente de colores que aparecen en la aurora.

Advertencia de viaje

Antes de disponerse a disfrutar de las hermosas auroras de Vann, asegúrese de vestir un traje adecuado para el frío extremo. Con temperaturas nocturnas que suelen llegar a los -50 grados Celsius, la congelación es la menor de sus preocupaciones. 

 

Croshaw IV

Los análisis planetarios indican que Croshaw IV era anteriormente una supertierra que perdió su atmósfera. Este mundo muerto fue despojado hace ya tiempo de cualquier elemento de valor. Después de que sus recursos quedaran agotados, sus habitantes dejaron de usar el nombre coloquial del planeta, el cual acabó perdiéndose en el recuerdo. Esto puede considerarse un buen indicador de cuán poco tiene por ofrecer Croshaw IV.

Original. Revisión de Frost.