Sistema Horus

El sistema Horus es famoso por dos cosas: sus dos puntos de salto hacia el Imperio Xi’an y Serling, un planeta de rotación sincrónica que alberga uno de los hábitats humanos más singulares del universo. Durante años, la cercanía de Horus al Imperio Xi’An hizo de él parte de la Línea Perry, una serie de sistemas interconectados que formaban una tierra de nadie entre las especies humana y xi’an, y su posición en la Línea Perry impidió todo acceso público o desarrollo privado del sistema Horus. Pero ahora esa cercanía se ha convertido en su principal atractivo, puesto que convierte el sistema en un lugar tentador para quienes estén interesados en hacer negocios con los xi’an.

Horus fue descubierto oficialmente en 2528 por la entonces desconocida saltarrutas llamada Marie Sante. La leyenda asegura que el sistema fue en realidad descubierto varios años antes por una Sante de catorce años que había robado una nave para huir de su familia en Gonn. Si eso es cierto, tuvo que pasarse sola a bordo de su nave en ese sistema inexplorado todos los años transcurridos entre ambas fechas, ya que las exhaustivas comprobaciones de los archivos y registros de aterrizaje de la UPE no han logrado encontrar ninguna mención al nombre de Marie Sante durante ese periodo de tiempo.

La primera mención oficial de Sante en los archivos de la UPE fue su solicitud para registrar el descubrimiento del sistema Horus. Tal vez sea revelador el hecho de que Sante pidió que el sistema tuviera el mismo nombre que su nave.

Su solicitud inicial venía acompañada de extensos documentos que describían minuciosamente los tres planetas y dos cinturones de asteroides del sistema. Parece ser que Sante se había pasado años sola en el sistema explorándolo antes de acabar decidiendo compartir su hallazgo. Esto resultó en que Horus se convirtió en el único sistema en haber sido descubierto y tener todos sus cuerpos celestes catalogados por la misma persona.

El obsesivo interés de Sante por descubrir todo lo que Horus tenía por ofrecer fue tanto su mayor virtud como la causa de su desgracia. En 2530, tan solo dos años después del registro de Horus, la humanidad se encontró por vez primera con los xi’an, y las tensiones fueron escalando a partir de ahí. Entretanto, en Horus se establecieron operaciones tanto públicas como privadas. Sante permaneció en los confines exteriores del sistema, centrada únicamente en las zonas que todavía quedaban por explorar. En 2542, Sante descubrió el punto de salto que llevaba de Horus al sistema Rihlah. Hoy en día, los historiadores siguen debatiendo si Sante era consciente de que informar acerca de la vía de comunicación entre Horus y el territorio xi’an iba a alterar de forma drástica el futuro del sistema.

En esa época, el punto de salto a Rihlah convirtió Horus en un riesgo de seguridad para la UPE. El gobierno prohibió el acceso al sistema al personal no militar, recibiendo poca oposición por parte del pequeño grupo de civiles que habían empezado a asentarse en la incipiente colonia de Serling. Marie Sante fue la única que desafió el decreto. Se ocultó en los confines exteriores del sistema y logró permanecer allí indetectada hasta que un piloto de la Armada informó acerca de la presencia en su sector de una nave no autorizada. Se movilizó todo un grupo de combate, sólo para descubrir que esa nave era la de Sante. Debido a la vasta cantidad de horas y créditos desperdiciados por culpa de esa falsa alarma, los militares dieron máxima prioridad a expulsar a Sante del sistema.

Rumores en el viento

“Aunque jamás sabremos del cierto qué es lo que la llevó hasta aquí, los diarios de Sante dejan claro que había dos cosas en la vida que a ella le encantaban: su nave y el sistema que ella descubrió.”

– Kwame Jones, El corazón de Horus, 2678

A día de hoy, nadie está seguro de cuál fue el destino final de Marie Sante. La última mención que se tiene de ella procede de una infobaliza recuperada que contenía sus diarios. La entrada final estaba fechada en 1.10.2545. En ella, Sante expresa su convencimiento de que Horus todavía albergaba más secretos por descubrir, lo que demostró ser cierto cuando en 2617 se descubrió un punto de salto hacia el sistema xi’an Kayfa. Su entrada final terminaba con la frase “Horus es el único hogar que he tenido jamás. Compartí el mundo y me lo arrebataron. Sólo diré que jamás volveré a cometer ese error.” Con esas últimas palabras, nunca se supo nada más de Sante.

Hoy en día, hay quienes creen que Sante se pasó escondida en el sistema los años que le quedaban de vida. Todo tipo de gente, desde novatos a exploradores expertos, e incluso presentadores de programas del Espectro, han tratado de encontrar pistas en sus diarios para descubrir cuál fue su destino final. Una parte, aunque sea pequeña, del sector turístico de Horus está centrada en este misterio, con “cazadores de mitos” ansiosos por localizar los restos de la nave perdida de Sante.

Rumores en el viento

“Antes de entonar el estribillo, de Horus te hablamos un poquitillo, es un sitio tan aburridillo, que al final nos pegamos un tiro.”

– Guardianes del salto, canción tradicional de la Armada, siglo XXVII

Mientras tanto, a medida que la UPE se iba transformando en la UEE, las fuerzas militares conservaron el control sobre el sistema Horus durante toda la guerra fría. Ser destinado a la vigilancia de los dos puntos de salto de este sistema que llevaban hacia territorio xi’an era un puesto tan importante a nivel estratégico como tremendamente aburrido. La falta de lugares hospitalarios en ningún planeta significaba que el personal militar tenía que pasarse todo su periodo de servicio dentro de su carlinga o a bordo de una nave capital, lo que hacía que los astronautas no sintieran ningún aprecio por el sistema.

Cuando la guerra fría hubo terminado y tras desmantelar la Línea Perry, la UEE decidió usar el sistema para algo más que realizar patrullas y ejercicios militares. El público recibió finalmente otra oportunidad para dejar su huella en el sistema. Por desgracia, las inhóspitas condiciones planetarias han mantenido la población baja, y los escasos recursos naturales han hecho que la industria pesada se haya desarrollado con lentitud en el sistema.

Aun así, sus vías de comunicación con el Imperio Xi’an, que antaño lo condenaron al aislamiento, puede que sean ahora el mayor atractivo de Horus. Las empresas que buscan sacar provecho de la mejora en las relaciones y el aumento en el comercio con los xi’an pagan precios cada vez mayores por la propiedad de bienes inmuebles en Serling, lo que les permite tener una oficina situada a tan solo un salto de distancia del sistema Rihlah, que posee un entorno empresarial muy favorable. Aunque el futuro parece ser brillante, en la UEE hay muchos que consideran Horus como una ocurrencia de última hora, un sistema que todavía no ha ejercido suficiente fuerza política o económica como para ganarse su reconocimiento en el Senado de la UEE.

 

Horus I (Serling)

Conservando el apodo que Sante le dió en sus informes originales, este planeta de rotación sincrónica alberga uno de los hábitats más interesantes de la humanidad. Uno de los hemisferios del planeta está orientado de forma perpetua hacia la estrella de secuencia principal tipo M del sistema, mientras que el otro está sumido en las tinieblas, por lo que la mayor parte del planeta no es apta para ser habitada. Pero aun así, los humanos descubrieron que la vida es posible a lo largo de la línea del terminador, la estrecha franja que va de un polo a otro y separa los hemisferios iluminado y en sombra del planeta.

Visitar Serling es una obligación para cualquiera que esté interesado en paisajes verdaderamente únicos, pero vivir en semejantes condiciones no es para quienes se amilanen fácilmente. Serling padece constantes tormentas, un efecto metereológico secundario de que sólo uno de los hemisferios del planeta reciba todo el calor de la estrella del sistema. Los fotógrafos acuden a Serling para tomar fotos del rojo astro del sistema cernido sobre el horizonte en medio de una fuerte tormenta. Esta imagen tan majestuosa como surrealista se ha convertido en representativa de todo el sistema.

Se ha requerido cierto ingenio para lograr vivir de forma viable en un lugar que ésta constantemente iluminado o constantemente a oscuras (según en qué lado de la línea del terminador esté uno). Por lo general, los lugares de trabajo están situados más cerca del hemisferio iluminado del planeta, mientras que los lugares de residencia se edifican más cerca del hemisferio a oscuras. Esto permite a la gente tener algo parecido a un ciclo día/noche normal. Hay un sistema de trenes de alta velocidad y naves de transporte que trasladan constantemente a los trabajadores de un hemisferio al otro.

Dado que las empresas están en el hemisferio iluminado, técnicamente jamás cierran, por lo que hay trabajo en abundancia para quienes lo buscan. Aun así, algunos residentes sufren estrés psicológico por la ausencia de un ritmo circadiano natural, tal como les pasa a muchos turistas que acaban de llegar a un mundo nuevo. En la actualidad, la Universidad de Atón, la institución educativa más importante de Serling, está llevando a cabo un extenso estudio para tratar de aislar las diferencias entre la gente que soporta bien estas condiciones (que suele pertenecer a familias que llevan generaciones viviendo en el planeta) y la que tiene problemas para adaptarse.

Tal como sucede en la mayoría de lugares del Imperio, quienes poseen recursos ilimitados son quienes sacan mayor partido de estas condiciones inusuales. Las propiedades inmobiliarias más caras del planeta están situadas justo en medio de la línea del terminador, desde donde se disfruta de una sobrecogedora puesta de sol permanente cuando uno dirige su mirada hacia el astro. Hay hogares, apartamentos y hoteles de lujo cuya impresionante arquitectura permite que estén programados para rotar sobre sí mismos de forma “diaria”, lo que proporciona a sus ocupantes el simulacro de un ciclo día/noche más normal.

ADVERTENCIA DE VIAJE
Se anima a los visitantes a anotar el tiempo que han pasado en cualquiera de los hemisferios de Serling, ya que los efectos de tener demasiada o demasiada poca luz han sido relacionados con fatiga, depresión y otros síntomas.

 

Horus II

Un enorme mundo desértico situado dentro de la franja habitable del sistema. Incluso aunque el planeta carece de ninguna masa natural de agua, los inspectores y científicos de la UEE están valorando seriamente los costes y beneficios que supondría intentar terraformar el planeta. A medida que las relaciones xenoeconómicas siguen fortaleciéndose y mejorando, ha habido un apoyo considerable por parte de la comunidad empresarial para impulsar la colonización de este planeta, simplemente porque las compañías que carecen de una presencia en Serling estarían encantadas de establecer operaciones en un planeta más tradicional y disfrutar de un acceso fácil al Imperio Xi’An.

 

Horus III

Horus III es uno de los pocos planetas superjovianos que hay en espacio de la UEE. La altísima densidad de su atmósfera hace que el planeta sea mucho más masivo que la mayoría de los demás gigantes gaseosos. Separado de los dos planetas interiores de Horus por dos cinturones de asteroides, Horus III ocupa una larga y solitaria órbita alejada del resto de elementos del sistema.

Original. Revisión por Frost.