Sistema Nul

GUÍA GALÁCTICA
SISTEMA NUL

¿Quieres estar lo más humanamente cerca posible de un portanaves de batalla de la UEE sin tener que alistarte en la Armada o cometer actos terribles de piratería? ¡Nul es el lugar que buscas! Uno de los primeros sistemas cartografiados por la humanidad, Nul fue descubierto en 2290 por el saltarrutas Antoine Lebec. El saber popular contemporaneo (y puesto en entredicho con frecuencia) afirma que el nombre del sistema proviene de un malentendido, de cuando Lebec dijo que no había encontrado nada (“nul”) interesante en el sistema. En todo caso, sigue tratándose del único sistema estelar acreditado a Lebec, a pesar de su contrastada pericia con los primeros impulsores de salto.

Nul es una estrella cefeida clásica, una supergigante amarilla que algunas veces se hincha hasta un 10-15% de su tamaño habitual. Aunque se trata de un sistema cuya navegación es sencilla, la naturaleza de su astro hace que habitarlo resulte extremadamente difícil. Los planetas interiores están completamente descartados en lo que respecta a la terraformación, y los planetas exteriores tienen una variaciones climáticas estacionales tremendamente hostiles que dificultan el desarrollo o la importación de incluso la vegetación más simple.

En los siglos que han pasado desde el descubrimiento de Nul, los humanos han hecho tres intentos separados por llevar a cabo operaciones de terraformación. Ninguna de ellos ha pasado más allá de la fase de estudio, puesto que la reacción inmediata de los científicos terraformadores ha sido siempre que el sistema es insostenible para cualquier tipo de habitabilidad humana. El intento más reciente tuvo lugar en 2619, y el sistema ha permanecido en una relativa oscuridad desde entonces. La mayoría de los analistas familiarizados con el sistema creen que no hay ninguna razón para visitar sus asentamientos apenas habitados y que, teniendo en cuenta el peligro que representa la propia estrella del sistema, ni tan siquiera hay alguna razón para transitar por el interior del sistema.

La opinión opuesta, no obstante, es mantenida por el peor grupo posible: los esclavistas. En las últimas décadas, Nul se ha convertido en el hogar de un mercado de esclavos nómada, el cual se establece en diversos puntos del sistema en fechas y lugares aparentemente aleatorios. Se aconseja a los viajeros que procuren evitar Nul a toda costa; aunque algunas veces hay honor entre piratas, nunca lo hay entre los esclavistas. El billete más rápido a una vida de trabajos forzados es presentarse en un intercambio con una bodega llena de cautivos y descubrir que tus compradores están igual de interesados en la adquisión de pilotos de transporte.

Planetas interiores: Nul I, Null II

Los dos primeros planetas del sistema Nul son completamente inhabitables por razones derivadas de la naturaleza de su astro. Nul I es un mesoplaneta en órbita que está siendo consumido lentamente durante las fases de expansión de la estrella. Acercarse lo suficiente como para aterrizar en Nul I es imposible con la tecnología actual, y tampoco presenta mucho atractivo en ningún caso.

Nul II es un planeta ferroso deshabitado. Aunque es desacostumbradamente grande para tratarse de un planeta interior, su cercanía a la estrella hace que las operaciones de minería en él supongan todo un desafío sin ninguna recompensa conocida que valga la pena el esfuerzo. En años recientes, la superficie de Nul II se ha agrietado debido a la expansión de la estrella, y el mundo está ahora emitiendo lentamente gases compuestos principalmente del manto incinerado.

Nul III (Cole)

Cole es el tercer planeta del sistema Nul, un mundo terrestre apenas habitable situado en el borde interior de la franja habitable del sistema. Aunque es geológicamente similar a la Tierra, la naturaleza del astro de Nul hace que intentar vivir aquí sea una perspectiva desalentadora. Su atmósfera compuesta principalmente de amoníaco y sulfuro, combinada con el hecho de que durante la “temporada calurosa” del planeta las sustancias en estado líquido sólo pueden existir a gran profundidad por debajo de su superficie, significan que en este lugar es necesario llevar en todo momento trajes ambientales y respiradores.

¿Y qué es lo que consiguen los visitantes a cambio de todos estos esfuerzos? Muy poco. Con la excepción de un tipo concreto de cristal ultrafino, utilizado principalmente por artistas y diseñadores de ropa, este lugar no está provisto de ninguna sustancia única. El mundo dispone de una sola zona de aterrizaje, Char, desarrollada a partir de una instalación de investigación ambiental abandonada. Cabe tener en cuenta que Char no está alineada técnicamente con la UEE, y por lo tanto carece de ningún estado de derecho por sí misma. También debe tenerse en cuenta que aunque Char no está afiliada con la trata de seres sensibles que tiene lugar con frecuencia en el sistema, es el hogar de una versión particularmente brutal del mercado negro. ¡Char es un punto de aterrizaje recomendando únicamente para comerciantes experimentados!

Nul IV

El cuarto planeta del sistema Nul es, a primera vista, un gigante gaseoso típico. Pero estad advertidos: ¡éste no es un punto de repostaje! El planeta entero está atrapado en una tormenta eléctrica permanente capaz de inutilizar rápidamente cualquier nave que se aproxime. Los puntos de Lagrange más cercanos de Nul IV están atiborrados de los pecios de naves espaciales que fueron lo suficientemente insensatas como para aproximarse al planeta a pesar de las interferencias eléctricas… así como, evidentemente, de las desventuradas tripulaciones de naves de recuperación que pensaron que todos esos pecios eran un tesoro por el que valia la pena afrontar los riesgos!

Nul V (Ashana)

El lugar más interesante de Nul, si es que se puede dar semejante calificativo a cualquier parte de este sistema, es el quinto planeta: Ashana. Ashana es el hogar del único elemento que algún día podría suponer la transición del sistema de cubil de esclavistas a atracción turística: una ciudad construida a partir de los restos de un portanaves de batalla humano. En 2571, el UEES Olympus persiguió a un grupo de rebeldes y piratas hasta su improvisada base en Ashana. El comandante del Olympus ordenó que su nave efectuara una pasada por encima de la base y acabó adentrándose demasiado en la atmósfera. El rozamiento atmosférico frenó el Olympus por debajo de su velocidad sostenible a esa altitud y la nave fue incapaz de recuperarse, lo que supuso su destrucción con la pérdida de toda la tripulación.

El Olympus se estrelló contra la superficie del planeta, donde impactó en medio de un paraje desértico. El lugar del accidente atrajo rápidamente la atención de carroñeros, quienes empezaron a saquear los restos de la nave, hasta que se dieron cuenta de que resultaba un lugar más agradable que el desierto azotado por el viento que hasta entonces habían llamado hogar. Cuando la armada se abstuvo de enviar a ninguna otra fuerza para eliminar los restos, los okupas se adueñaron de ellos y convirtieron el Olympus en una población con ese mismo nombre.

Aunque la UEE no mantiene ninguna postura oficial respecto a este asentamiento, visitar el Olympus es bastante fácil. Los corredores y bodegas del portanaves contienen ahora desde un mercado tevarin hasta un cúmulo de viviendas individuales sumamente disputadas por quienes viven en el planeta. Hoy, Olympus es una semidictadura, con un tevarin llamado Nescus al cargo de todo el asentamiento (y patrullando personalmente el interior de la nave). Aquí hay intercambio de productos del mercado negro, pero sólo en cantidades limitadas: los habitantes del portanaves son muy conscientes de que no hay que darle a la UEE ninguna excusa para bombardear los restos hasta borrarlos del mapa.

Original.