Sistema Osiris

Descubrimiento y debate

Osiris es una enana rojoamarillenta en el extremo inferior de la secuencia de tipos espectrales a la que orbitan un par de planetas y un denso cinturón de asteroides. Cuando fue descubierto a finales de la primera década del siglo XXVIII, el sistema Osiris no tenía gran cosa que llamara la atención. Al ser un sistema planetario pequeño y con un cinturón de asteroides que se puede describir mejor como un peligro para la navegación que como una zona de minería potencialmente lucrativa, al principio parecía que Osiris se vería definido únicamente por su proximidad a rutas de salto muy transitadas y su potencial como punto de repostaje situado cerca de una importante ruta comercial. Efectuar una inspección en profundidad del sistema acabó llevando mucho más tiempo del anticipado, puesto que la UEE se encontró repentinamente en medio de una revolución.

Mientras los equipos científicos estaban en ruta hacia el sistema Osiris para iniciar las operaciones, las grabaciones de la Masacre de Garron II se filtraron a la población y provocaron la indignación pública y el inicio de protestas populares. El régimen de los Messer, ya al límite de sus recursos, se encontró ahora con que cada revuelta que aplastaban sólo servía para envalentonar e inspirar a otros para que ocuparan su lugar.

Para cuando las cosas se calmaron y el gobierno pudo finalmente volver a dedicarse al estudio de este sistema olvidado con los disturbios, los resultados de la primera inspección del planeta más interior aportaron unos datos fascinantes. Debajo de la capa de nubes existía una biosfera extremadamente activa habitable por los humanos y que albergaba una increíble diversidad de especies sin comparación con las que podían hallarse en cualquier otra parte de la galaxia conocida.

Rumores en el viento

“Osiris nos ofrecía una oportunidad única. Con todas las agrias discusiones acerca de la colonización y la cohabitación, ahí estaban todas las piezas para que flaqueáramos en nuestro empeño, pero no lo hicimos. La humanidad eligió hacer lo que era correcto.”

- Imperator Erin Toi, fragmento de su biografia “En la senda”

El sistema Osiris se convirtió en el primer sistema en ser declarado un sistema en desarrollo bajo el Ley de Oportunidad Justa. Proclamado como tal con una gran cantidad de fanfarria tras del descubrimiento por parte de un equipo científico de la existencia del equivalente de primates superiores en Osiris I (conocida ahora como Etos), el sistema pasó a ser una especie de causa célebre para ecologistas y expansionistas por igual. Al poseer un mundo similar a la Tierra que requeriría una terraformación relativamente menor para adaptarla para la colonización humana, Osiris se convirtió en el punto focal de un nuevo debate acerca de la moralidad de la expansión. Aunque la idea de terraformar mundos habitados para su ocupación humana se consideraba inmoral en ese clima político, los críticos ponían en duda la legitimidad de un primer contacto y una potencial tutela en caso de la especie indígena fuerza capaz de pensamiento racional.

Aunque su designación oficial y la polémica resultante en su momento atrajeron suficiente atención al sistema y su planeta más interior como para mantener alejados a los típicos contrabandistas, piratas y demás ralea, todo eso ya ha quedado atrás. Con la creciente amenaza de recortes presupuestarios, los militares han relajado su protección del sistema Osiris, lo que significa que las fuerzas militares de la UEE dedican pocos esfuerzos a patrullar el sistema más allá del ocasional simulacro de la Armada. (En el momento de cerrar este artículo, la actividad militar por el sistema Osiris más reciente confirmada se produjo hace unos 27 meses, lo que significa que el contrabando de material biológico y el uso del sistema para otros propósitos ilegales ha seguido produciéndose de forma incesante).

 

Osiris I (nombre informal: Etos)

Pídele al ciudadano medio que describa la fabulosa biosfera de osiris I y lo más probable es que oigas descripciones de selvas increíblemente espesas repletas de todas las formas de vida imaginables. La realidad no se parece casi en nada. Etos se halla en el borde más cercano al sol de la franja habitable del sistema, y la vida que ha surgido en este mundo se ha adaptado de forma muy diferente a cómo lo ha hecho en la Tierra. Lo primero que hay que saber es que la vida en Etos no prospera a la intemperie; no hay bosques frondosos que se alcen hacia el cielo ni estepas polares silvestres. Aunque la atmósfera puede sustentar vida humana, la proximidad a la estrella significa que la mayor parte del proceso evolutivo ha tenido lugar bajo tierra, oculto a los barridos de sensores efectuados por las primeras inspecciones.

Por debajo del nivel del suelo, el mundo es mucho más interesante. Etos posee un extenso sistema de cavernas de kilómetros de profundidad que desciende hacia el manto del planeta. Allí han surgido todo tipo de formas de vida que van desde langostas espinosas de roca a un conjunto divergente de especies cuya mejor forma de describirlas sería la de un disco prismático (el equipo de inspección las llamó de forma informal “tortita saltarina”, y el nombre se les quedó). Uno de los factores decisivos en la protección oficial de Etos es el Primate de Phare, un antropoide vagamente humano que los biólogos creen que tiene el potencial para desarrollar procesos mentales avanzados. Dotado de lo que sólo puede describirse como una “cara triste” natural y un carácter aparentemente gentil, el Primate de Phare se convirtió en la imagen emblemática del movimiento preservacionista etosiano.

En años recientes, Etos se ha convertido en el hogar de contrabandistas y equipos de inspección corporativos ilegales cada vez más audaces. Estos individuos pueden ser desde piratas buscando hacerse con su propia jarra esculpida en el cráneo de un Primate de Phare (un objeto que se considera profundamente simbólico entre quienes se burlan de la ley) a megacorporaciones procesando kilómetros cúbicos de biomasa subterránea en busca de elementos que van desde elixires milagrosos a artículos legales de medicina o armas biológicas. No hay un territorio concreto para estos visitantes ilegales, aunque los lugares donde poder aterrizar resultan difíciles de localizar para quienes atraviesan el campo de asteroides y rondan cerca del planeta. Hay unas cuantas “aberturas” grandes que conducen a la red de cavernas del planeta, y quienes buscan hacer negocios aquí suelen marcar claramente aquellas que han usado.

ADVERTENCIA DE VIAJE: El que puedas hacerlo no significa que debas hacerlo. Aunque la falta de vigilancia por parte de la UEE hace que entrar en el sistema Osiris resulte relativamente fácil, también significa que no podrás contar con la protección habitual de las fuerzas del Imperio. Así que ten cuidado.

 

Campo de asteroides

El campo de asteroides de Osiris es uno de los más densos jamás descubiertos y los astrogeólogos creen que es un buen ejemplo de un planeta en desarrollo. Muchos coinciden en que, dentro de varios miles de millones de años, se habrá condensado suficiente material para que el cinturón de Osiris sirva como la base de un nuevo mundo. Aquí hay poco de interés para mineros u otros visitantes; los minerales pesados y raros sólo están presentes en cantidades minúsculas, y los yacimientos están tan dispersos que las actuales operaciones de minería móvil son insostenibles.

 

Osiris II

El gigante gaseoso, Osiris II, es lo que atrajo inicialmente prospectores al sistema: se trata de un enorme mundo joviano con una atmósfera de hidrógeno puro. Osiris II es el punto de escala ideal para cualquiera que desee repostar sus motores de salto o propulsores. Aunque se encuentra técnicamente bajo la protección del Ley de Oportunidad Justa, Osiris II quedó rápidamente excluido por decreto y puesto a la disposición de las compañías de repostado directo y las empresas de refinería que quisieran pagar la licencia. Debido a la situación de los puntos de salto del sistema (todos los que han sido descubiertos hasta la fecha se encuentran más allá del cinturón de asteroides), Osiris II puede servir para repostar naves que estén de pasada sin que eso afecte en modo alguno las formas de vida en Etos. Aunque las perspectivas de comercio en la región estelar cercana han disminuido desde la época del descubrimiento inicial de Osiris, hoy en día todavía queda una estación de repostado activa en uno de los puntos de Lagrange de Osiris II. Los propietarios de la estación van cambiando con tanta frecuencia que ni se molestan en cambiar los letreros; lo que una vez fue una de las estaciones más importantes de Cry-Astro ahora va cambiando de una marca desconocida a otra marca desconocida a un ritmo mensual.

Original. Revisión por Frost.