Sistema Oso

Descubierto en 2861 por el explorador aficionado Errol Navis, el sistema que bautizó en honor a su hija contaba con seis mundos característicos orbitando una estrella blanca tipo F de la secuencia principal. En Oso se establecieron rápidamente equipos de investigación y grupos corporativos deseosos de hacerse con la posesión de los últimos mundos con potencial para el terraformado. En cuestión de un año, no obstante, los intereses respecto al sistema cambiaron de forma drástica. El descubrimiento de formas de vida avanzadas en Oso II obligó al gobierno a decretar su estatus como protectorado en base a la Ley de Oportunidad Justa. Esta declaración puso el sistema inmediatamente en cuarentena, pero algunas de las corporaciones de investigación con menos escrúpulos filtraron sus resultados de evaluación planetaria. Trataron de presentar un caso al Senado de la UEE de que Oso II tenía el potencial para ser terraformado para la habitabilidad humana sin destruir en el proceso toda la vida indígena. La posibilidad de “tutelar” una especie empezó a plantearse en el Imperio. En última instancia, una escasa mayoría en el Senado eligió adherirse a los principios de la Ley de la Justa Oportunidad. Establecieron una guarnición permanente cerca del punto de salto inicial del sistema para permitir que la especie indígena se desarrollara sin ninguna interferencia exterior. A pesar de esto, sigue habiendo un significativo tráfico de naves que viajan a este sistema para adquirir artículos para su venta en el mercado negro.

Oso I

El planeta más interior del sistema es un mundo de rotación síncrona que presenta una de las diferencias más impresionantes entre “día y noche” de toda la galaxia explorada. La cara que apunta siempre hacia el sol es un mar interminable de lava, mientras que la cara oscura es una superficie agreste y rica en hierro negro que es demasiado fría para albergar vida humana (aunque es posible aterrizar en ella si se cuenta con el equipo apropiado). Antes de que el sistema fuera puesto en cuarentena debido a la Ley de Oportunidad Justa, en la cara nocturna de Oso I se realizaron amplias investigaciones de recursos minerales, pero se encontraron pocos yacimientos que valieran la pena. Hoy en día, el planeta es conocido sobre todo por su impresionante paisaje (visto mediante cámaras remotas) y no por la posibilidad de que pueda poseer algún recurso digno de ser extraído.

Oso II

Rumores en el viento

“Mirar a los ojos de un osoano es como mirar a nuestro propio pasado y ver el potencial para evolucionar y crecer que yace dentro de todos nosotros. Por cada especie que encontremos a la que hagamos sombra con nuestros avances, tienes que preguntarte, ¿queda todavía alguna especie ahí fuera que nos hará sombra a nosotros?”

- Profesor J.T. Collins, Un paso hacia el precipicio

Una exuberante biosfera con una amplia variedad de distintas regiones y climas, la gravedad de Oso II es mucho mayor que la de la Tierra. El planeta es famoso por ser el hogar de la especie primitiva más desarrollada jamás encontrada por la UEE. Conocidos como osoanos, los seres de esta raza de múltiples miembros se comunican activamente entre ellos usando patrones de destellos de color generados por las células camaleónicas en sus cabezas. La comunidad científica humana he ejercido una fuerte presión para que les concedan la oportunidad de comunicarse con una forma de vida emergente, y actualmente hay estudios de comunicación osoana en desarrollo (dentro de las limitaciones permitidas por la Ley de Oportunidad Justa).

Aparte de los osoanos, el planeta alberga también todo tipo de especies menores, la mayoría de las cuales han evolucionado para ser completamente diferentes a cualquier otra especie descubierta hasta la fecha. Aunque el estudio directo es una violación de la Ley de Oportunidad Justa, algunos científicos son capaces de recibir permiso de la UEE para establecer plataformas de investigación orbitales para tratar de estudiar la especie desde cierta distancia. Estas plataformas son cuidadosamente supervisadas y sólo se permite que existan por breves periodos de tiempo.

Planetas intermedios

El tercer planeta del sistema Oso es un gigante gaseoso. Oso III empezó su vida como un Júpiter errante que entró en rotación en torno a la estrella del sistema. El planeta se distingue por las leves variaciones de color verde y blanco generadas por sus nubes de silicatos. Desde un punto de vista científico, Oso III carecería en su mayor parte de interés excepto por su proximidad a Oso II. En vista a eso, es citado frecuentemente como una prueba de la teoría que afirma que los gigantes gaseosos pueden actuar como “escudos de cometas” que permiten la evolución de formas de vida avanzadas. En los puntos Lagrange del planeta hay situadas estaciones de monitorización científica no tripuladas que rastrean y catalogan los impactos de meteoros.

Oso IV es un planeta sin núcleo deshabitado que antaño poseía una superficie rica en gemas y recursos minerales que con toda probabilidad quedaron expuestos debido a algún tipo de catástrofe planetaria. Estos recursos fueron saqueados con gran rapidez (y gran discreción) por operaciones mineras ilegales poco después del descubrimiento inicial del sistema. Oso IV carece de atmósfera y hay un debate continuo (aunque no especialmente caldeado) en la comunidad científica acerca de si llegó alguna vez a tener atmósfera. En la actualidad, no hay ninguna razón para aterrizar en Oso IV.

Estación Chimera

La Base de Observación Chimera es el hogar del contingente militar acuartelado en Oso al que se le ha encomendado proteger el sistema de toda interferencia exterior. Aunque su intención es noble, la efectividad de esa intención ha estado recientemente bajo escrutinio cuando alegaciones de negligencia provocaron una investigación del Senado en las operaciones diarias de la base. Esta investigación reveló unos informes de rendimientos mediocres o por debajo de la media por parte de prácticamente todo el personal del Ejército asignado a la estación, así como indicios de corrupción, sobornos e incluso extorsión. A pesar de que se produce una rotación de personal regular, los informes internos del personal del Ejército en la estación, que anteriormente se habían mantenido en secreto, han corroborado los hallazgos del Senado y han hecho pública la reputación ya bien conocida a nivel interno de que Chimera es el lugar al que van a parar los fracasados y los malogrados. Aunque esta situación dejaba en muy mal lugar la reputación del Ejército, el informe del Senado presentaba una miríada de oportunidades para cualquier hombre de negocios dispuesto a trabajar fuera de la ley. En cualquier momento en que fuera necesario, era posible sobornar al personal local para evitar ser interceptado, pudiendo visitar Oso II y huir del sistema sin sufrir ningún daño (ni ningún escaneo).

Rumores en el viento

“Un osoano entra en un bar y pide una bebida. El barman le dice: Lo siento, pero no se me permite servirte porque tu cultura todavía no ha descubierto el alcohol. El osoano piensa por un momento y luego contesta: Si dejas una botella sobre la barra, estoy bastante seguro de que seré capaz de descubrirla por mi mismo.”

- Jimmy Snart, Ríete hasta que te duela

Las repercusiones de esta investigación todavía se están notando hoy en día. El Imperator citó estos hallazgos en su decreto al Mando Supremo de que reestructuraran de inmediato las prácticas operativas en Chimera e implementaran inspecciones consistentes por parte de auditores civiles para asegurarse de que su personal está actuando de forma ética.

Cabe señalar que la prohibición de viajar a Oso sólo se ejerce a aquellas naves que se aproximan a los planetas interiores. Hay una gran cantidad de transportes lícitos y otras naves que transitan por el sistema en rutas que no pasan por su zona interior, hasta el punto de que se ha establecido una central de carga Covalex en los límites exteriores del sistema.

Planetas exteriores

El quinto y sexto planetas del sistema Oso carecen en su mayor parte de cualquier interés y han sido mayormente ignorados desde la avalancha inicial de investigaciones científicas. Oso V es un gigante de hielo, nada más que una masa arremolinada de vapores de amoníaco incapaz de albergar vida humana. El mundo más alejado del sistema, Oso VI, es un planeta enano con poco de valor que ofrecer. El único informe minero que llegó a realizarse se llevó a cabo incorrectamente y señaló erróneamente la presencia de un núcleo de hierro concentrado. Éste fue el resultado de una intolerancia en los sensores corregida posteriormente y no hay ninguna evidencia actual de que haya minerales valiosos en la superficie del planeta, tal como pueden atestiguar los mineros arruinados que desconocían lo erróneo de los datos.

Original. Revisión por Frost.