Sistema Rihlah

GUÍA GALÁCTICA

SISTEMA RIHLAH

Rihlah, una palabra xi’an que significa “fuente de fuerza”, es un antiguo bastión militar situado un salto más allá de la Línea Perry. Los xi’an colonizan sistemas solares desarrollándolos para un único propósito, y la función de centro industrial que tuvo Rihlah inicialmente no fue ninguna excepción. Con el auge de la amenaza humana, Rihlah fue convertido en una importante zona de agrupamiento para las fuerzas militares xi’an, y los dos mundos de este sistema fueron terraformados inicialmente con este único propósito en mente. El sistema estuvo ocupado inicialmente por inmensos conjuntos de barracones, centros de entrenamiento y fábricas de municiones. Si el Imperio Xi’An hubiera llegado alguna vez a entrar en guerra abierta con la Tierra, Rihlah habría sido un punto de despliegue estratégico vital.

Hoy en día, sin embargo, Rihlah es un magnífico ejemplo del deshielo en las relaciones entre los imperior humano y xi’an. Con el aumento del comercio y otras relaciones entre ambas potencias, la fuerza de invasión de despliegue inmediato ha sido retirada y Rihlah ha abandonado su propósito original y ha sido oficialmente reasignado a servir como centro industrial. Esta conversión, junto con la integración de humanos en los planetas del sistema, ha tenido consecuencias interesantes y ha resultado en un lugar excepcionalmente único que los visitantes humanos pueden explorar (dentro de unos límites muy bien delimitados).

Cosmológicamente, Rihlah es una estrella del tipo espectral A4 de la secuencia principal con una amplia franja habitable capaz de albergar un par de ecosistemas muy desarrollados. Los puntos de salto del sistema conducen tanto hacia mundos humanos como xi’an, aunque la posición de estos éstos últimos se mantiene fuera del alcance de todos los mapas oficiales. Aunque la mayor parte de las fuerzas militares anteriormente acuarteladas en Rihlah han sido retiradas del sistema, todavía permanece una fuerza de defensa fronteriza bien entrenada, haciendo que el sistema suponga un punto de escala inadecuado para aquellos contrabandistas deseosos de irrumpir en el espacio xi’an.

Planetas interiores (I, II y III)

Los tres primeros planetas del sistema carecen de prácticamente ningún rasgo destacable. Rihlah I es un protoplaneta rocoso azotado por la cercana estrella e incapaz de albergar ninguna forma conocida de vida. Rihlah II es un “planeta hinchado”: un gigante gaseoso con una órbita inusualmente cercana y cuyo diámetro es bastante grande pero su densidad muy baja. Debido a esto y a su proximidad a la estrella, Rihlah II no es un buen punto de repostaje de combustible. Rihlah III es un planeta de tamaño comparable al de la Tierra con una rápida rotación diaria. Debido a su tenue atmósfera y superficie abrupta repleta de rocas dentadas, Rihlah III no es un buen candidato para la terraformación.

Rihlah IV (Shorvu)

El cuarto planeta del sistema Rihlah, llamado Shorvu (“sure-vu”) fue terraformado por el Imperio Xi’an como mundo cuartel, lleno de instalaciones para entrenar y albergar fuerzas militares de superficie, así como de fábricas armamentísticas de tamaño medio capaces de abastecer dichas fuerzas. Debido a la mejora en las relaciones diplomáticas producida a lo largo del último siglo, las fábricas militares de Shorvu han ido siendo desmanteladas metódicamente y reemplazadas por zonas industriales corporativas (un proceso que supone por sí mismo una visión fascinante, a medida que las gigantescas máquinas obreras controladas por los xi’an van desmontando edificios y otras estructuras hasta dejarlas reducidas únicamente a sus componentes materiales).

En la actualidad, la conversión de Shorvu a un mundo industrial está casi completada, aunque quedan señales de su anterior ocupación militar por todas partes. Las corporaciones xi’an se han trasladado a Shorvu en masa. A diferencia de la mayoría (de hecho, prácticamente todos) de los demás mundos xi’an, a los humanos se les anima a visitar Shorvu, mediante una zona habilitada para ello en el complejo industrial de Yahti, una megalópolis anteriormente dedicada al entrenamiento de tropas. Ésto fue una decisión meticulosamente calculada por el gobierno xi’an: a las corporaciones que necesiten interactuar con los humanos se les conceden exenciones de impuestos si establecen sucursales en Yahti, consiguiendo de esta manera que la intrusión de los humanos en espacio xi’an se vea reducida al mínimo absoluto. El resultado es un “parque de oficinas” corporativo con puntos de comercio ocupados por las grandes compañías, desde fabricantes de naves como MISC-Xi’an y Aopoa hasta las compañías de procesado de alimentos y los simples procuradores de importación y exportación de productos.

La cultura del planeta es una mezcla interesante; muchos de estos puntos de comercio contratan sobre todo a personal humano, pero insisten en utilizar las costumbres y formas de interacción xi’an tradicionales. Las regiones industriales que rodean Yahti son también principalmente humanocéntricas. Cualquier Khartu-al comprado tendrá su origen cerca de Yahti, y varias fábricas supervisadas por MISC sacan modelos del Hull D aclimatados para xi’an. Shorvu también compra productos externos para alimentar su desarrollo industrial. Hay una gran demanda de metales pesados, así como todo tipo de productos electrónicos, y la población se ha acostumbrado a acudir a los transportes humanos para comprar estos artículos cuando los necesitan.

Rihlah V (Xi)

Llamado Xi (“zee”) por sus habitantes, Rihlah está clasificado técnicamente como un Mundo de Habitabilidad Xi’an. Una supertierra natural, Xi es un planeta templado cuyo tamaño es aproximadamente 3,5 veces el del mundo natal de la humanidad. Como en cualquier otro planeta colonizado por los xi’an, Xi está dedicado por entero a una sola función, teniendo como resultado una planificación urbana ultra-ordenada a la que no se acerca ni por asomo ningún mundo que esté orbitando una estrella humana. Se calcula que hay entre cincuenta y ciento cincuenta mil millones de xi’an habitando las esferas de vivienda xi’an que se apilan una sobre otra para dar forma a las docenas de gigantescos paisajes urbanos de este mundo.

La única excepción es Corilla, una pequeña ciudad rodeada por densas selvas tropicales. Abierta a los forasteros, Corillas se ha convertido en el punto de comercio de facto donde los xi’an interesados pueden interactuar con las tripulaciones humanas, banu y tevarin. Con el paso de los años, Corilla ha acabado convirtiéndose en el hogar de una distintiva comunidad de expatriados y refugiados políticos de la UEE, quienes han empezado a fusionar su distintiva cultura humana con el estilo arquitectónico xi’an estándar de la ciudad. Los agentes de la ley de la UEE no tienen ninguna jurisdicción en espacio xi’an, de manera que Corilla se ha convertido en un lugar popular para “esconderse a plena vista”. (Debe tenerse en cuenta, no obstante, que los xi’an no suelen perseguir los delitos perpetrados por humanos contra otros humanos, lo que significa que Corilla es un puerto abierto para los cazarrecompensas más despiadados).

A los visitantes se les advierte que no intenten explorar otras regiones del planeta, por razones tanto sociológicas como prácticas. En el caso de las primeras, la cultura xi’an sigue siendo extremadamente xenófoba, y los humanos no son bienvenidos en absoluto en cualquier asentamiento que no sea Corilla. Cualquier individuo que sea visto en otro asentamiento será tratado como un espía, y el gobierno de la UEE ha mostrado poco interés en intentar ejercer su influencia para salvar las vidas de turistas despistados que han sido tomados por espías. También cabe mencionar que resulta prácticamente imposible salir caminando de Corillia: las selvas que rodean el asentamiento son impenetrables y están atiborradas de una amplia variedad de plantas tóxicas y animales mortíferos (el más conocido de ellos es la bestia saltarina de Rihlah, famosa por su monstruosa lengua).

Rihlah VI

Desde la superficie de Rihlah VI, el lejano planetoide enano del sistema, la luz de la estrella de Rihlah es apenas visible. Normalmente, este no es un lugar por el que el viajero espacial típico llegue jamás a sentir interés. Rihlah VI carece de ningún rasgo destacable, excepto por el persistente rumor entre los viajeros espaciales acerca de que el planeta alberga un “dispositivo de alerta” xi’an capaz de avisar por su cuenta al Imperio Xi’an de que debe movilizarse para la guerra. Se han hecho incluso afirmaciones, carentes de todo fundamento, de que este dispositivo consiste en equipo abandonado procedente de la época en que Rihlah era un sistema fronterizo fortificado, y que su maquinaria sigue activa, enterrada en el núcleo de Rihlah VI hasta el día de hoy. Ninguno de los rumores identifica claramente en qué puede consistir este dispositivo de alerta, con versiones que van desde un ordenador central que controla una gigantesca red espacial de escáneres, a algún tipo tipo de máquina del juicio final capaz de destruir el planeta y a cualquiera que haya sido atrapado tratando de indagar en él.

Original.

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