Sistema Virgil

El sistema Virgil fue descubierto por pura casualidad en el año 2412. El famoso astro-fotógrafo Alaine Viktus se había situado más o menos a media unidad astronómica de la nube de cometas del sistema Vega para llevar a cabo una toma panorámica de campo amplio. Viktus había apagado los propulsores de su lanzadera y puesto la nave “a oscuras” para poder maximizar la resolución de escaneo. Tras intentar activar su cámara estelar altamente especializada, el astro-fotógrafo descubrió que le resultaba imposible mantener la imagen fija en las estrellas porque su nave espacial estaba siendo afectada por un prácticamente imperceptible movimiento de deriva. Su posterior investigación reveló que este movimiento, apenas micrones de lo que su IFCS había calculado como una posición inmóvil, era el resultado de su cercanía extrema (menos de 400 metros) a un punto de salto no cartografiado.

El asombro generalizado ante la increible suerte de Viktus se transformó rápidamente en una pasión desmedida por la exploración de este nuevo sistema estelar. Su estrella tipo K de la secuencia principal, rápidamente bautizada como Virgil por los medios de propaganda terrestres para infundirle una sensación de esplendor y destino manifiesto, estaba situada en una región del espacio que hasta entonces se había considerado inaccesible. Y aun más, su planeta más interior era el mejor candidato para la terraformación que se había encontrado hasta el momento. En cuestión de diez años, Virgil era una próspera y floreciente colonia humana, y en el plazo de un siglo se la consideraba una elección segura para obtener representación oficial en la UPE. La rápida colonización de Virgil llevó al Proyecto Estrella Lejana, la marcha “hacia afuera” financiada por el gobierno cuyo objetivo era adentrarse en la región del espacio que el descubrimiento de Virgil había puesto al alcance de la humanidad.

Luego, tan rápidamente como se había iniciado, la situación adoptó un cariz completamente opuesto. El descubrimiento de los vanduul en 2681 y el embate de sus incursiones cada vez más devastadoras paralizó por completo el Proyecto Estrella Lejana y todo intento de expandirse hacia el oeste galáctico. La humanidad quedó conmocionada por la completa ruina (y posterior abandono por parte de la UEE) del sistema Orión. Virgil se transformó de la noche a la mañana en un puesto avanzado militar, con flotas enteras utilizando como base de operaciones la anteriormente tranquila colonia. A tan solo un salto de Tíber, el sistema donde el Imperio esperaba ahora poder aguantar el frente, los campos de Virgil fueron adaptados para poder mantener una aglomeración militar descomunal.

Cuando Tíber cayó, la Armada se desbandó en una retirada completa, y fue incapaz de organizar una segunda línea de frente mientras los vanduul seguían presionando de forma incansable. Los vanduul no mostraron ni un atisbo de piedad por el sistema, masacrando por igual a personal militar y civiles. La idílica biosfera de Virgil I fue reducida a una capa permanente de nubes de cenizas, y casi doscientos años de expansión humana fueron borrados de la historia. Varios transportes escaparon de la carnicería, protegidos por interceptores del famoso Escuadrón 214. Ante la oportunidad de escapar del sistema junto con los transportes que habían salvado, todos y cada uno de los miembros del escuadrón optaron por regresar a Virgil I en un intento por rescatar a más civiles.

En los años siguientes, Virgil fue visitado por las unidades de varias operaciones de reconocimiento armado, hasta que en el 2790 el Imperio estableció en secreto toda una red de boyas de vigilancia diseñada para alertar a tiempo de la llegada de clanes vanduul en el sistema.

Virgil I

Hay una famosa fotografía tomada en Virgil I. Muestra los restos calcinados de una oficina de aduanas imperial, con unas destrozadas columnas blancas enmarcando un cielo humeante negro como el carbón. A la derecha de la imagen hay un letrero agrietado debajo de cuyo texto original de “EXPORTACIONES” se ha escrito toscamente la palabra MUERTE. Esta imagen, junto con varias interpretaciones artísticas de ella, ha aparecido durante más de un siglo en carteles de reclutamiento de la UEE advirtiendo del peligro que suponen los vanduul.

Muchos años antes, el planeta más interior del sistema Virgil era el ejemplo modelo de los Planetas Unidos de la Tierra en lo que concierne a la terraformación. Si jamás hubo un mundo que parecía diseñado expresamente para poder ser adaptado de forma rápida y sencilla para la habitabilidad humana, ese mundo era Virgil. En el suelo del planeta se hallaron supernutrientes que permitirían que la vegetación humana importada creciera con rapidez. En sólo unos cuantos años, la atmósfera del planeta había sido modificada para igualarla a la de la Tierra. Cubierto originalmente por franjas de exuberantes bosques tropicales y llanuras aparentemente interminables, Virgil I pasó rápidamente a ser no tan solo un altamente productivo mundo agrícola sino también un exótico destino para turistas. Con la concentración de fuerzas militares, el carácter de la sociedad de Virgil I cambió, pero su belleza natural permaneció inalterada. Las reservas de antimatería y las instalaciones para la reparación de naves espaciales se alzaban al lado de los gigantescos árboles que cubrían casi por entero las regiones tropicales y templadas del planeta.

Viendo aparentemente el planeta como una recompensa por su reñida victoria en el sistema Tíber, los vanduul saquearon Virgil I con una ferocidad jamás vista antes. A pesar de la falta de fortificaciones (pocas de las unidades del Imperio se habían atrincherado, confiando en que la flota en Tíber ya bastaría para mantener al enemigo alejado) los vanduul pulverizaron el planeta con catastróficas pasadas de bombardeo cuya intención parecía ser más la de dejar bien clara su crueldad que la de cumplir ningún objetivo estratégico concreto. Centenares de miles de humanos perecieron en el ataque, ya fuera muertos en las pasadas de bombardeo o despedazados por Harvesters (Cosechadoras) lanzadas sobre el todavía habitado planeta.

En la actualidad, Virgil es raras veces visitado. Su atmósfera es venenosa, con suficiente ceniza levantada por los bombardeos como para dejar el mundo en un estado permanente de invierno nuclear. Los informes publicados de expediciones realizadas por espías de la UEE han detallado el estado del planeta: una tierra baldía expoliada intercalada ocasionalmente por los pavorosos esqueletos de los gigantescos árboles que inspiraron antaño asombro y maravilla. Quienes han podido ser testigos de este paisaje infernal se han sentido obligados a preguntarse si los vanduul acaso dejaron intencionadamente estos restos esqueléticos como recordatorio del pasado del planeta.

Virgil II y III

El sistema Virgil contenía otros dos mundos y un campo de asteroides, ninguna de los cuales ha sido explotado de forma significativa. Virgil II es un planeta inhabitable con pocos recursos naturales valiosos. Tal como sucede hoy en día con Virgil I, la superficie de Virgil II está completamente cubierta por una capa natural de smog. Los informes militares han señalado que los vanduul se mantienen siempre alejados de Virgil II, aunque la razón causante de esta actitud es desconocida.

Un campo de asteroides moderadamente denso separa el segundo y tercer planetas. Durante el período en que los humanos moraron en este sistema, en este campo de asteroides se descubrieron yacimientos de hierro y titanio, aunque nunca en cantidad suficiente como para justificar el establecimiento de operaciones mineras. El planeta más exterior del sistema, Virgil III, es un gigante de hielo. Carente de ningún rasgo destacable, Virgil III es una turbulenta esfera de agua, amoníaco y metano (y habría acabado siendo aprovechado como una fuente de estos tres elementos si el sistema hubiera podido ser desarrollado en mayor medida).

Original.