Una llamada al servicio

TERRA GAZETTE

UNA LLAMADA AL SERVICIO

por Rachel Yevin

Colaboradora

JALAN, ELYSIUM: Estos días, la ciudad de Gemma es conocida por muchas cosas: el panorama cultural de la ciudad ha florecido en los últimos años tras la aparición del vibrante movimiento artístico neogeométrico en el distrito Calleus, Hartsford ganó recientemente su tercera Hoja Plateada por excelencia culinaria, y el sector tecnológico ha sido mencionado en el boletín anual de la Sociedad de Ingeniería de Rhetor como un “Lugar que hay que visitar”. Con todos estos emocionantes avances hacia un brillante futuro, muchos parecen haber olvidado el pasado de la ciudad, olvidado que en su origen no era una ciudad humana en absoluto.

De hecho, toda ella, el paisaje entero que se extiende hasta donde alcanza la vista contemplado desde la ladera montañosa en la que se encuentra Gemma, fue una vez la ciudad capital del mundo natal de los tevarin, Kaleeth. La Primera Guerra Tevarin puso fin a todo eso cuando la humanidad capturó y colonizó el planeta, rebautizándolo con el nombre de Elysium IV. Los tevarin expulsados fueron asimilados, voluntariamente o no, dentro de la cultura de sus conquistadores. Privados de la posibilidad de vivir en el mundo donde su civilización había evolucionado, muchos citan esta frustración como uno de los factores principales en la llamada a las armas de Corath’Thal que acabaría provocando la Segunda Guerra Tevarin.

Tras la caída de los Messer, la Emperatriz Toi permitió a la población tevarin regresar a su mundo natal si así lo deseaban. Pocos aprovecharon su oferta.

Con el paso de los años, los tevarin se han ido hundiendo más y más profundo en un cenagal de violencia y crimen. Generación tras generación ha sido educada para que rechazara activamente sus antiguas costumbres, pero eso no significa que acepten las de la UEE, dejando su cultura en un limbo, yendo a la deriva por la vida sin disponer de una identidad que considerar propia.

Un tevarin espera cambiar eso.

Suj Kossi desciende de una numerosa familia que vive en las colinas aisladas a las afueras de Gemma. Él será el primero en contaros que sus primeros recuerdos ya estaban implicados en el mundo del crimen.

“Uno de mis primeros recuerdos es el de un tiroteo iniciándose en nuestra [cocina]. Pero, sí, [el crimen] era omnipresente. Siempre teníamos a alguien metido en alguna fechoría o tramando algún tipo de estafa o robo.”

Kossi no pudo resistirse al dinero fácil y empezó a colaborar con su familia en “robos y asaltos de bajo riesgo”, pero durante su caída por el mundo de la delincuencia recibió una llamada de atención que pocos de sus compatriotas estarían dispuestos a asumir.

Estábamos intentando robar una granja de regadío a las afueras de Nedila cuando los trabajadores presentaron resistencia. Mi [hermana] fue tiroteada delante de mi antes de que mi familia los masacrara. Cuando el polvo se había posado, descubrimos que su maquinaria llevaba meses averiada. No había nada para robar. Todos esos cadáveres a mi alrededor, y todo para nada. Me pareció un desperdicio tan ridículo… En ese momento no sabía de qué se trataba específicamente, pero yo quería algo mejor que eso.

Dándose cuenta de que jamás podría realizar ese cambio en su entorno actual, Kossi se alistó en el ejército de la UEE.

Estaba bastante seguro de que allí no iba a toparme con ninguno de mis parientes.

El tevarin se adaptó a la perfección a la estructura y disciplina de la vida militar. Sirvió con distinción y llegó incluso a ser seleccionado para ser transferido a la armada para recibir entrenamiento de vuelo. Como piloto, pasó tres años llevando a cabo misiones de reparación de sensores en sistemas vanduul, pero incluso éste, uno de los destinos más peligrosos en toda la armada, no fue nada comparado con su mayor temor: dejar el servicio.

Tras una misión de reparaciones especialmente cruenta en la que murió la mayoría de su escuadrilla, Kossi pasó dieciséis meses en una unidad de cuidados intensivos. Aunque lograría recuperarse de sus heridas, su carrera militar había terminado. Kossi recibió una Medalla al Valor por su papel en esa misión, la Ciudadanía y un licenciamiento honorable.

Su mayor temor, al parecer, al fin había llegado.

Sinceramente, no sabía qué esperar. Parte de mí sentía terror de que, sin la estructura del sistema militar, yo acabaría volviendo a como estaba antes. Afortundamente, encontré algo que me mantuviera centrado.

Ese “algo” fue la Ustiel Housing Development, una pequeña corporación que poseía y administraba unas cuantas viviendas de clase baja y media cerca de Gemma, y donde Kossi consiguió un apartamento. Se dio cuenta rápidamente que las prácticas empresariales de Ustiel eran cuestionables en el mejor de los casos. Kossi organizó a los inquilinos humanos y tevarin para que hicieran una demanda colectiva contra la empresa de viviendas que dio lugar a una investigación penal.

El caso Ustiel encendíó una nueva pasión en el veterano tevarin: el cambio social.

Ha sido este objetivo el que llevó a Kossi al templo de Rijora la semana pasada. Allí, en la sombra de las pocas edificaciones tevarin que siguen en pie, anunció su candidatura para el Senado de la UEE.

Gran parte de mi pueblo lleva tanto tiempo revolcándose en la rabia y en la vergüenza que creo que ya no conocen otra cosa. Creo que es hora de que nuestra cultura vuelva a alzarse, no como solíamos ser, sino como somos ahora. Somos miembros de la UEE, es hora de que actuemos como ello.

Si resulta elegido, se convertirá en el primer senador tevarin, pero todavía es muy pronto. Faltando tanto para las elecciones, resulta difícil determinar cómo será el camino que le espera a Suj Kossi en su sueño de servir en política, pero una cosa es segura: es indudable que ha llamado la atención de sus compatriotas, tanto humanos como tevarin.

Original.