Una Perspectiva Humana: Capítulo 01

CAPÍTULO 1

Charl Grissom tecleó a regañadientes en el navicomp de su nave. Durante un rato se dedicó a hacer pasar sin un propósito fijo los registros de cartas estelares, mirándolas sólo a medias, prestando más atención a cómo sus coloridas luces danzaban por la pantalla que fijándose realmente a los datos de navegación en sí.

-Estaría bien si pudiera quedarme aquí en espacio banu –le dijo a su nave, y no por primera vez. La Reacher (su constante compañera) era un pequeño carguero banu; Charl suponía que el equivalente humano más cercano sería una Freelancer. Se había gastado hace años los últimos créditos que le quedaban de su pensión del ejército para adquirir esas naves, y luego sólo le había hecho unas modificaciones mínimas para que las condiciones del vehículo alienígena estuvieran mejor adaptadas a su fisiología humana. Charl se había echado a reír cuando sacó por primera vez la Reacher del puerto espacial, y los técnicos banu que la habían reacondicionado se rieron con él (bueno, los banu más que reír escupen y se ponen a temblar) porque sabía que su nave no sería cómoda en absoluto para la mayoría de humanos. Pero a Charl eso le venía bien.

-Comprobemos la vieja cuenta de crédito –dijo para sus adentros, fingiendo optimismo-. A lo mejor alguien ha muerto y me ha dejado una fortuna –pero cuando consultó su saldo, no había sufrido ningún cambio. Estaba en la ruina (de hecho, en números rojos, porque también había solicitado préstamos hasta el límite permitido por la cuenta). No disponía de dinero para provisiones, ni tampoco para más combustible. Si no saltaba, pronto se quedaría varado aquí en los confines del espacio banu.

-¿Sería eso tan malo? –se preguntó en voz alta. La alternativa era regresar al espacio imperial, los contratos humanos, la interacción con humanos, tal vez incluso tener que mendigar trabajo en el consorcio de su tío… algo que Charl había logrado evitar durante más de cuatro años. En estos momentos, tenía la Reacher trazando una órbita lejana en torno al astro del sistema banu de Geddon, pero lo suficientemente cerca del único planeta habitado del sistema como para poder mantener en tenue enlace de comunicaciones.

Charl apartó la mirada del brillo emitido por el navicomp desde el extremo más alejado de su tablero de mandos. Cuando al fin volvió a mirarlo y se fijó en qué punto de los mapas estelares se había detenido mientras su mente divagaba, su estado de ánimo se agrió todavía más.

-El sistema Orión. Evidentemente –El hogar, de nuevo en el espacio de la UEE… era su hogar físicamente, pero no emocionalmente. ¿Esos miles de recuerdos que todo el mundo tiene de su infancia? Todos los de Charl estaban en el sistema Orión. Papá dejándolos tirados en Armitage. Luego los incursores vanduul que arrasaron su hogar, no una, sino dos veces. Mamá y ambas hermanas perdidas. En sus recuerdos no había nada que le dejara algún vínculo con su hogar.
Charl se removió nerviosamente en la silla de piloto por un rato más, buscando cosas en las que atarearse, lamentándose inútilmente de su falta de fondos y trabajo reciente. Por último, se desabrochó el cinturón del asiento y fue flotando hasta su camarote (tenía la esperanza de que mantener apagadas las placas de gravedad de la nave le daría un par de días extra de energía) y luego se metió en su litera sujetándose a ella con los cierres velcro. Se quedó dormido esperando un milagro.

Su milagro llegó mientras dormía, en forma de un nuevo mensaje en la bandeja de entrada de su repetidor de comunicaciones.

-Genial –refunfuñó Charl-. ¿A quién más le debo dinero? –tocó la pantalla para tener más datos.

-¡Lyshtuu! –Charl contuvo el aliento y se permitió disfrutar de una cautelosa sensación de esperanza. Tocó con cuidado la pantalla para reproducir el mensaje grabado, haciendo una mueca como si el mensaje pudiera alargar un brazo y abofetearle en la cara.

El semblante extraño pero familiar de Lyshtuu apareció en la pantalla. ¿Cuándo había sido la última vez que el mercader banu se había puesto en contacto con él? ¿Dos años estándar? ¿Más? El banu había cambiado muy poco. ¿Y por qué debería? Al fin y al cabo, los banu son a efectos prácticos inmortales.

-Charl-Grissom –empezó a decir Lyshtuu, con su aparato bucal no humano esforzándose por pronunciar palabras humanas. Los banu y los humanos se parecían, pero seguían siendo lo suficientemente diferentes como para que el habla banu sonara de forma extraña. Pero Charl tenía el oído lo bastante acostumbrado como para entenderla sin dificultad. Lyshtuu siempre le había caído especialmente bien, a pesar de que cuando éste decía el nombre completo de Charl, siempre lo pronunciaba como si fuera una sola palabra.

-Charl-Grissom, se solicita relación contigo. Mi solicitud es tener tu relación realizada para otra vez. Es decir, de nuevo. Estoy solicitando una relación renovada con Charl-Grissom –Charl entendió el significado. El lenguaje humano solía ser más rápido que la mayoría de idiomas humanos, por lo que Lyshtuu solía hablar de forma atropellada a pesar de la sugerencia de Charl de que procurará hablar lento y con un ritmo pausado.

-Charl-Grissom, una renovación de relación es deseable para mí, Lyshtuu, una relación… -prosiguió el banu mientras Charl meneaba la cabeza.

- Vale, viejo amigo, vayamos al grano –dijo mientras aceleraba el mensaje -¿Hay dinero en juego? –esa era el otro inconveniente del habla banu. Comparada con los patrones del habla humana, el habla banu era terriblemente formal, ceremonial incluso, por lo que tardaban muchísimo tiempo en llegar al meollo del asunto. Si ahora mismo estuviera hablando con Lyshtuu, Charl le pediría que se limitara a decirle qué necesitaba, pero dado que se trataba de un mensaje grabado, lo único que podía hacer era darle unas cuantas veces al botón de avance rápido y estar atento a cierto gesto característico.

- ¡Ah, ahí está! –dijo parando el mensaje y rebobinándolo un poco.

- … juntos para beneficios… -esa era la frase clave. Los banu siempre se ponían en serio cuando empezaban a hablar de beneficios.

- ¡Sí! -Lyshtuu tenía un trabajo para Charl. Un trabajo pagado. Charl echó la cabeza hacia atrás y disfrutó de su primer momento sin preocupaciones en muchos meses estándar, y luego dejó el que mensaje grabado prosiguiera.
-… juntos para beneficios será esta nueva relación, beneficios mutuos por servicios en la nueva relación…

Charl se enderezó en la silla, sacudiéndose las migas en su barba desaliñada y alisando su maloliente camiseta, a pesar de que no había nadie que pudiera verle. Tendría que afeitarse. Por alguna razón, los banu no se fían de nadie cuya boca no puedan ver. Habría tiempo de sobra para eso. Pasó a velocidad acelerada todo el mensaje para enterarse de los puntos más importantes.

-… beneficio mutuo parcial acordado por relación con tercer grupo financiero…

Así que habría un anticipo. Estupendo, necesitaba uno.

-… nueva relación comparable a relaciones previas mutuas para beneficios… renovar otra vez relación con Torreele Foodstuffs…

Este trabajo sería como muchos de los anteriores. Charl ya había trabajado otras veces a través de Lyshtuu para Torreele Foodstuffs, una corporación humana que importaba productos banu al espacio de la UEE. A diferencia de casi todas las corporaciones humanas, Torreele había llegado incluso a establecer una presencia significativa en territorio banu. Eran trabajos fáciles. Pagaban bien y nunca le fastidiaban mientras estaba trabajando.

-… la naturaleza completa de nueva relación será compartida en las coordenadas proporcionadas…

Se enteraría de que iba el asunto en un encuentro cara a cara, lo que era lo típico. A los banu les gusta verte de cerca cuando estás hablando. Perciben visualmente la actitud de cada uno, y a pesar de que un rostro humano les resulta menos revelador, sigue haciéndoles sentir más cómodos. Sin problema.

-¡Oh, Lyshtuu, hermoso bastardo banu, me has salvado de verdad el culo! –Charl se puso de inmediato en acción. Tendría que contestar el mensaje para confirmar su aceptación y asegurarse el anticipo, algo que no debería tener ninguna dificultad en poder hacer desde aquí mismo en Geddon. A continuación podría comprar provisiones y hacer que le dieran un vistazo al acoplador de empuje (ese trasto cierto tiempo funcionando raro). Empujó el control de gravedad con un lujurioso “¡Ja!” y le dio la bienvenida a la añorada sensación de su propio peso hundiéndole en la silla.

-Ya sabes lo que esto significa, ¿verdad? –le preguntó a la Reacher -. Nada de volver al espacio de la UEE. ¡Nada de mendigarle trabajo al inútil de mi tío!

Charl recorrió rápidamente el interior de la nave, preparando los sistemas y asegurando él material. Un viaje rápido al orbital de Geddon y podría ponerse en camino. Estaba sonriendo con tanta fuerza que le dolía el rostro. Volvió a teclear en el navicomp y pasó de banda alegremente todos los sistemas humanos hasta estar de vuelta en los sistemas del Protectorado Banu.

-Venga, nena –dijo mientras hacía que los propulsores de la Reacher cobraran vida -. ¡Pongámonos en marcha!

Continuará…

Original.