Una Perspectiva Humana: Capítulo 03

 CAPÍTULO 3

-¡Lyshtuu!

Charl recorrió la sala de conferencias hasta llegar junto a su viejo socio banu, parándose ante él con los brazos en alto por encima de su cabeza.

-¡Wewl-whoa!

Lyshtuu se le acercó y adoptó la misma postura; Charl había aprendido que ese saludo tenía unos orígenes ancestrales, algo que ver con demostrar que uno iba desarmado.

-Hola Charl-Grissom –dijo el mercader -. Contento estoy de que tu renovada relación haya tenido lugar. ¿Todo es de tu agrado?

-¡Alegre yo estoy también! –constestó el humano sin molestarse en corregirle la sintaxis al banu. Oh, Lyshtuu, pensó, ¡si tan solo supieras cómo de alegre me siento!

-Conmigo por favor conoce a Nartuul y Whusha –dijo Lyshtuu señalando a sus dos acompañantes banu, quienes asintieron con la cabeza. Los tres banu iban vestidos igual con chaquetas negras de aspecto resistente y gruesos pantalones grises embutidos en botas anchas. Las ropas, se fijó Charl, son un aspecto en el que los humanos y los banu son básicamente iguales. Las ropas de un bípedo se parecen mucho a las de cualquier otro.

-¡Wewl-whoa! –dijo, saludando en banu a los otros dos machos, saludo que ambos devolvieron con gentos de asentimiento aún más enérgicos. Le encantaba hacer eso.

-Humanos de Torreele Foodstuffs unírsenos pronto –añadió Lyshtuu. Sus congéneres, quienes mostraban en sus mangas el logotipo corporativo de Torreele, apoyaron sus espaldas contra la pared veteada de azul y blanco de la sala de conferencias; los banu raras veces se sientan mientras están trabajando, por lo que no había ninguna silla, ni tan siquiera sillas banu. La sala era parte de un hotel de aspecto inmaculado que a su vez formaba parte de una orbital de aspecto inmaculado que orbitaba en torno al pozo de gravedad de Bacchus. Charl estaba completamente impresionado. Conocía a los banu principalmente por los tratos que había tenido con ellos en sus fronteras, y sabía que eran una raza práctica y autosuficiente. Visitarlos aquí en el regazo del lujo de su mundo natal los ponía bajo una luz completamente nueva.

-Por favor, Lyshtuu, explícame de qué va la misión.

-Debes visitar cinco sistemas menos uno –dijo Lyshtuu haciendo señas a uno de sus compañeros (Nartuul o Wusha, Charl no sabía cuál), quien sacó un mobiGlas y desplegó unas cuantas cartas estelares.

-Ese es un viaje rápido –dijo Charl, y Lyshtuu tocó la pantalla del mobiGlas.

-Mundo Shyewhea en sistema Ophos –dijo. Un mundo verdeazulado se hizo visible junto con una serie de datos escritos en letra banu -. Mundo Shyewhea es un planeta de crecimiento… cómo dicen humanos… agrícola.

-Agri –le ofreció Charl una abreviatura más fácil de pronunciar.

-Sí, “agri”. Mundo Shyewhea es un agrimundo. Una especie –indicó a su compañero que mostrara otra imagen -, una especie es de interés para Torreele Foodstuffs.

Charl se inclinó hacia adelante para poder ver mejor la imagen. La criatura se parecía a una especie de tejón peludo con unas antenas borrosas. Grandes ojos y orejas. Según las anotaciones banu que había en la pantalla, parecía pesar unos 30 kilos y tener el tamaño de un perro grande.

-Hwasheen –dijo uno de los otros banu.

-Hwasheen –dijo Charl tratando de repetir el nombre -. Entonces, ¿quieren que mire estos hwasheen?

-Sí, mirar. Quizás hwasheen buenos para comer. Quizás buenos para… ¿tenerlos? –Lyshtuu parecía desconcertado.

-Tenerlos, sí, como mascota.

-Sí, quizás humanos hacen mascotas hwasheen –Charl le perdonó su confusión a su amigo banu. No tenían ningún concepto de animales como mascotas -. Parece bastante sencillo.

-Tu nave, la Reesheer… -empezó a decir Lyshtuu, cambiando de tema.

-Reacher –le corrigió Charl sutilmente.

-Sí. ¿Nave está atracada bien?

-Sí, está atracada en un buen sitio –dijo Charl, sin molestarse en añadir que probablemente era el muelle de atraque más elegante que su nave había ocupado jamás.

-Bien, cuidaremos Reesheer mientras tú estás fuera.

-Espera, no lo entiendo. ¿Quieres decir que no voy a ir en la Reacher…?

-Hola, discúlpennos por llegar un poco tarde –un par de hombres de negocios humanos acababan de entrar en la sala. Charl se fijó en que ambos llevan trajes ceñidos, maletines y el mismo corte de pelo -. Tenemos a otros dos justo detrás de nosotros. Hola, soy Jason Gladwell, de Torreele Foodstuffs.

Antes de que Charl pudiera hacer nada, el joven humano ya le aferraba la mano en un firme apretón.

-Charl Grissom –contestó.

-Larry Kroegel –y otro apretón de manos idéntico al primero-. Soy subvicepresidente regional de xenoimportaciones…

-No por mucho tiempo, espero –añadió Jason, y los dos compartieron una sonrisa de trepa corporativo. Charl se esforzó por no poner los ojos en blanco. Menudo capullo.

-No, tal vez no por mucho tiempo, pero por ahora sí. Gracias por haber venido, Lyshtuu –le ofreció su mano al banu, quien la aferró de forma extraña con su mano de sólo dos dedos.

-Es un placer conocerle, señor Grissom –prosiguió Jason, buscando algún sitio donde dejar su maletín, y al final decidiéndose por dejarlo en el suelo -. Lyshtuu nos ha dicho que usted es un aventurero experimentado.

-Bueno, algo parecido –se mostró Charl cordialmente de acuerdo. Mantén la mirada puesta en el premio, Charl.

-Mi esposa Missy y yo fuimos a un safari banu hace un par de años estándar, ¿sabe? –empezó el trajeado.

-No me diga –dijo Charl fingiendo interés. Sabía que los banu permanecerían educadamente en silencio mientras el humano divagaba sobre algo que no tenía nada que ver con el encargo en curso.

-Lyshtuu fue quien te lo programó, ¿verdad? –intervino Larry mientras buscaba en los archivos de su mobiGlas.

-Sí, y se lo agradezco. Lo pasamos genial. Vimos un thelmaut y una manada de cachorros de brillosaurio. Evidentemente, perdieron nuestro equipaje, por lo que acabó siendo una especie de pesadilla.

-Vaya fastidio –añadió Larry.

-Sí, eso es un fastidio –convino Charl.

-¿Sabes una cosa, Charl…? ¿No te importa que te llame Charl?

-Está bien.

-He revisado tus anteriores trabajos para Torreele, Charl. Han sido algo espléndido. Tuvimos buenos ingresos en ese trimestre. ¿Qué te trae de vuelta a espacio banu?

-Nunca he abandonado el espacio banu –replicó Charl con orgullo.

-¿Quieres decir que vives aquí…? -empezó Jason, pero se detuvo justo antes de decir entre estos alienígenas -. ¿Sabes una cosa? Hoy en día hay muchos vuelos comerciales en dirección a la UEE.

-Bueno, no me gustaría que me perdieran el equipaje.

-Sentimos llegar tarde –un tercer y cuarto humanos llegaron a la sala de conferencias, un hombre y una mujer -. El tráfico era horroroso. Soy Chuck Astley –se presentó, alargando el brazo para ofrecer un apretón de manos – y ésta es mi socia, Angela Bialik.

-Encantado de conocerles –dijo Charl. La mujer era preciosa, se fijó, la primera hembra humana que veía en persona en varios años. La mujer se situó sin decir nada en medio de los demás humanos.

-Espero que ya hayan empezado sin nosotros. Tenemos un poco de prisa –el nuevo trajeado miro la hora en su ordenador personal -. Usted es el señor…

-Grissom –le informó Jason de forma obsequiosa.

-El señor Grissom, sí. Supongo que el señor Lyshtuu le ha proporcionado el dosier entero.

-Ahora íbamos a repasar los detalles –dijo Charl de forma abrupta, algo más que distraído de lo que él habría esperado por los suaves rasgos de la mujer y su ceñido vestido.

-Bien –contestó Astley con aire un poco ausente, claramente consultando notas en su mobiGlas para ponerse al día sobre la reunión -. Veo que algún cazatalentos nos avisó de usted… bueno, no importa. El señor Lyshtuu dice que usted es el hombre indicado para el trabajo, señor Grissom.

-Sí –dijo Charl-. Ya he hecho antes este tipo de trabajo.

-Bien. Entre ustedes dos, estoy seguro que estaremos hablando de sus resultados a tiempo para la nueva conferencia empresarial para el cuarto trimestre… -dejó la frase sin terminar.

-Sí –dijo Angela hablando por primera vez -. Tenemos tiempo de sobra, señor.

-Espere –intervino Charl tratando de aclararse las ideas -. Espere, yo trabajo solo.

-En esta misión, no –insistió Astley, mirando al contingente banu -. ¿Nos hemos perdido algo? La señora Bialik es una xenobióloga altamente cualificada y representa a la corporación en este viaje.

-Pero… -empezó Charl girándose hacia Angela, pero ella evitó recatadamente su mirada, dispuesta aparentemente a dejar que fueran los otros quienes aclararan este asunto.

-Escuche, si esto es un problema para usted, señor Grisson, podemos conseguir a otro –dijo Astley con impaciencia, mirando de nuevo la hora.

-Un momento, por favor –logró decir Charl, y le hizo a Lyshtuu un gesto de que le acompañara hasta el rincón más alejado de la sala de conferencias, lo que provocó que Astley emitiera un profundo suspiro.

-¿Estabas enterado de esto? –preguntó Charl exasperadamente.

-Charl-Grissom, la relación adicional presenta cierta dificultad –dijo el banu con cierta indecisión, y Charl se sintió repentinamente irritado por las extrañas estructuras oracionales del alienígena.

-Sí, es un problema –insistió Charl con un susurro áspero –. Sabes que trabajo solo.

-Como decís… no negociable.

Charl echó la cabeza para atrás y cerró los ojos apretando con fuerza los párpados. Ya se había gastado los créditos del anticipo. ¿Qué elección le quedaba?

-Está bien –dijo finalmente, mordiéndose la lengua. Tras eso, la reunión acabó con bastante rapidez, lo que a Charl ya le parecía bien. Los banu entraron en modo “ansioso por complacer” y se dedicaron a adular a los hombres de negocios y a su indeseada acompañante femenina hasta que todos los detalles de asunto quedaron debidamente ultimados.

Maldita sea, pensó después de que se fueran. ¡Han hecho que me olvidara de pedirles algún puro!

Continuará…

Original.